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jueves, 30 de mayo de 2013

Martín Pallín aboga por juzgar grandes estafas financieras como crímenes contra la humanidad

El magistrado emérito del Tribunal Supremo considera que la transparencia es esencial para prevenir la corrupción
Expertos piden despiezar los procesos, crear tribunales especializados o garantizar la independencia judicial frente a la delincuencia económica
Martín Pallín aboga por considerar las grandes estafas financieras como crímenes contra la humanidad
Martín Pallín aboga por considerar las grandes estafas financieras como crímenes contra la humanidad
El magistrado emérito del Tribunal Supremo José Antonio Martín Pallín considera que las grandes estafas financieras deberían ser consideradas como crímenes contra la humanidad, igual que ya lo son otros delitos como asesinato, exterminio, tortura, violación o prostitución forzada, entre otros muchos.
Esta fue una de las conclusiones alcanzadas por Martín Pallín en el seminario contra la corrupción organizado por Transparencia Internacional, en el que sostuvo que la mejor política criminal es la preventiva, donde tiene un papel "esencial" la transparencia.
Además, considera que en la lucha contra la corrupción es muy importante el papel de la Agencia Tributaria y el Banco de España y es partidario de la implantación de un impuesto sobre aquellas transacciones financieras al margen de los países de la Unión Europea con un doble objetivo, disminuir los paraísos fiscales y generar importantes recursos para fines fiscales.
El magistrado emérito del Tribunal Supremo ve imprescindible la lucha contra los paraísos fiscales, para lo que es necesario luchar contra el secreto bancario recurriendo al Código Penal y considerarlo como un caso de obstrucción a la justicia para poder dictar orden de búsqueda y captura.
Martín Pallín vería además como una medida necesaria "despiezar o desglosar" los procesos judiciales para evitar el 'delito masa', como sería el caso del juicio por el caso Malaya, en el que hay alrededor de 200 acusados. Este punto es compartido por otro de los ponentes del seminario, el fiscal anticorrupción Alejandro Luzón, que reconoce que no es posible abordar eficazmente los procesos judiciales masificados contra la corrupción.

Crear tribunales especializados 

Luzón aboga por la creación de tribunales especializados en la lucha contra la corrupción y la delincuencia económica porque, según sostiene, la Audiencia Nacional no es un órgano especializado en este tipo de delitos. Además, cree que es necesario delimitar el papel del Ministerio Fiscal y suprimir las acusaciones particulares y la acusación popular en muchos procedimientos contra la corrupción.
También intervino en el debate la catedrática de la UAM Silvina Bacigalupo, quien puso el foco en la necesaria cooperación y responsabilidad de la empresa en la prevención y detección de la corrupción.
Por su parte, Roberto Jiménez, profesor titular de la Universidad de Murcia, defendió medidas como una nueva ley del proceso penal, una reforma de la fiscalía para garantizar su independencia, así como la del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y la judicatura, reforzar las sanciones por delitos de corrupción, reformar la ley del indulto o reforzar los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas.

Precariedad de medios

Sin embargo, el profesor de la Universidad Carlos III José Antonio Gómez Yáñez cree que casi todos los delitos de corrupción posibles están tipificados en el Código Penal y leyes anexas, por lo que no cree que la corrupción sea un problema de legislación insuficiente.
Para él, sí que existe una precariedad de medios en la justicia para perseguir estos temas y, además, en España han fallado "casi todos los controles" menos los jueces de primera instancia. A su juicio, el problema radica en la organización de los partidos, por lo que plantea una nueva legislación que regule la actividad interna de las formaciones políticas.
El último ponente fue el comisario del Cuerpo Nacional de Policía José Luis Olivera, quien advirtió de que muchas investigaciones se inician más de dos años después del delito principal y, además, no existe protección para testigos y denunciantes, quienes en muchos casos acaban siendo también imputados.

domingo, 14 de octubre de 2012

Islandia: El cazador de especuladores

Este policía de pueblo tiene a los brókeres de Islandia temblando. Se llama Olafur Hauksson y es el fiscal especial encargado de investigar los delitos financieros que provocaron el colapso de la economía islandesa en 2008




Este hombre (de 48 años, casado y con cinco hijos) no tenía experiencia en perseguir a delincuentes de altos vuelos. Todo el mundo pensaba que la élite financiera, escudada en el secreto bancario y en un ejército de abogados carísimos, se lo iba a merendar. Sin embargo, ycontra todo pronóstico, ha sentado en el banquillo ya a algunos de ellos.
Islandia es el único país del mundo donde se persigue sistemáticamente a los responsables de la crisis. Hauksson recibe a XLSemanal en una sala de interrogatorios de la Fiscalía de Reikiavik. Por una vez, el interrogado es él. Solo pone una condición: por imperativos legales no puede comentar casos concretos. Su presencia es imponente. Mide dos metros y casi no cabe en el traje. Es cordial, resolutivo y tiene unos ojos de pillo que te radiografían al instante. No entenderá de ingenierías contables y otras estafas de alquimistas en administración de empresas, pero haber sido comisario en Akranes -un pueblo de pescadores de 6000 habitantes- debe de darte un conocimiento del alma humana bastante intensivo. Solo puede concederme 30 minutos. Tiene una montaña de trabajo. Su oficina lleva un centenar de investigaciones en danza. Las últimas cifras oficiales presentadas ante el Parlamento se han quedado obsoletas: 216 imputados; 471 sospechosos y testigos llamados a declarar... Le pido a Hauksson que me ponga al día. Resopla. «Ya ni podemos pararnos a contar. Tengo a 8 equipos trabajando a tiempo completo. Hemos superado con creces los 1000 interrogatorios». La sala donde hablamos está insonorizada y con las cámaras y micrófonos preparados para la siguiente grabación. En cuanto nos vayamos, será ocupada por uno de esos equipos.
LA CAÍDA DE LOS ESPECULADORES: LOS NEOVIKINGOS. Cuando estalló la crisis, Hauksson trabajaba en una comisaría de provincias y no tenía ninguna conexión con los banqueros y políticos que habían convertido Islandia en un paraíso de la especulación. Se los conocía como los 'neovikingos'. Era el verano de 2008. La economía islandesa revienta como consecuencia de la crisis de las hipotecas basura en Estados Unidos. A los pocos días de la caída de Lehman Brothers se hunden los tres principales bancos del país, que acumulan una deuda gigantesca. El Estado no los rescata porque no tiene dinero suficiente: el pufo equivale a seis veces el PIB de Islandia. Así que dejará que caigan para luego nacionalizarlos. Salvará así los ahorros de los clientes (aunque imponiendo un corralito), pero no responderá de las inversiones de riesgo que los han llevado a la quiebra. En octubre, el entonces primer ministro, Geir H. Haarde (conservador), se dirige a la nación en un discurso televisado: «Que Dios salve esta isla». Lejos de Reikiavik, Hauksson observa atónito la debacle.
EL ÚNICO CANDIDATO. En diciembre de 2008 y presionado por el malestar de los ciudadanos, que han empezado a manifestarse en la calle (algo nunca visto en Islandia), se crea el puesto de fiscal especial para investigar los tejemanejes que llevaron al desastre. Pero nadie lo quiere. Los más brillantes abogados trabajaban para los bancos o para el Gobierno. Hauksson tiene las manos limpias. ¿Por qué se presentó? «Pensé que no era bueno que la justicia persiguiese a los pequeños delincuentes y dejase escapar a los grandes. Además, nadie más se había presentado. Me sorprendió ser el único candidato, pero tampoco es que fuera un destino muy apetecible. Había que montar una oficina desde cero y estaba previsto que el trabajo solo durase un par de años. Además, los recursos eran escasos. Pero que ese puesto quedase vacante significaba lanzar un mensaje nefasto a la sociedad. En fin, era un trabajo que alguien tenía que hacer. Había mucha ansiedad y un estado de gran confusión en el país».
NOVATO A LA VISTA. El nombramiento de Hauksson sorprende a todos. Se lo tacha de novato. «Es una crítica que no acepto. Yo tenía cierta experiencia. Había participado en un par de investigaciones bastante complejas, un caso de malversación que llegó al Tribunal Supremo y otro que afectaba al Ministerio de Asuntos Exteriores». Pero la impresión general es que el Gobierno no tiene demasiado interés en que la Fiscalía investigue. «Empezamos con muy poquito, sin apenas fondos. Éramos solo cinco personas: dos policías, dos abogados y yo», recuerda.
LA REVOLUCIÓN DE LAS CACEROLAS. Las protestas aumentan. Haciendo sonar sartenes y cacerolas, los islandeses muestran su descontento con los recortes que exige el Fondo Monetario Internacional (FMI). Les subleva que se haya acudido a una institución vinculada a las ayudas al Tercer Mundo cuando hace pocos meses estaban entre las sociedades más ricas del planeta. Cae el Gobierno en enero. En febrero de 2009 sube al poder una coalición, que se compromete a dotar a la oficina del fiscal especial de medios suficientes. Se crea una comisión parlamentaria a tal efecto. «En 2010, la comisión presentó un informe en el que reconocía que había un montón de trabajo por hacer y que solo se podría afrontar si se incrementaban sustancialmente los recursos de esta oficina. Ahora somos 110 personas. Y tenemos un nuevo plazo: 31 de diciembre de 2014. Para esa fecha, todos los casos tienen que haber llegado al juzgado».
A CÁMARA LENTA, PERO INEXORABLE. Hauksson muestra un celo en su labor que pocos esperaban. Organiza redadas, coloca micrófonos y el número de detenciones supera las 200, pero los islandeses ven con escepticismo que los jueces solo hayan dictado hasta la fecha 8 sentencias. ¿Por qué esa lentitud? «Me gustaría que algunos casos se pudiesen cerrar antes, pero tenemos que ser muy meticulosos, comprobar cada detalle... La gente va entendiendo que no podemos precipitarnos, que los sumarios no deben tener cabos sueltos. No podemos permitirnos que nos tumben una investigación por querer correr. En este momento tenemos abiertas entre 90 y 100 investigaciones. Y en las últimas semanas nos han remitido nuevos casos».
LA PRESIÓN DE LA CALLE. Pero muchos ciudadanos quieren ver 'sangre'. «Siento esa presión desde el primer día. Intento que no afecte a mi trabajo. Sé que el tiempo no es ilimitado y que hay urgencia por ver resultados. Como fiscal no puedo dejar que los sentimientos interfieran en mi trabajo. El deseo mayoritario de la nación es que lleguemos hasta el fondo y que los culpables paguen. Pero el ansia de revancha o el cabreo de la gente no pueden condicionar una investigación criminal».
COLABORACIÓN INTERNACIONAL. Es una carrera de obstáculos. «El principal es la magnitud y la complejidad de los casos, la montaña de datos que hay que estudiar, el número de personas a las que se debe interrogar. Son delitos muy variados: fraude bancario, uso ilícito de información privilegiada, desvío y apropiación de fondos... Muchos banqueros y ejecutivos se han ido a vivir fuera de Islandia. Y muchos delitos tienen que ver con las filiales de los bancos islandeses en el extranjero, así que las investigaciones se convierten en transnacionales». Hauksson, que ha viajado tres veces a Luxemburgo en el curso de sus pesquisas, dice no tener quejas de la colaboración internacional. «Tuve una asesora muy buena, la magistrada francesa Eva Joly, que me instruyó en los procedimientos cuando un caso salta las fronteras». Por otra parte, los abogados de los acusados son duros de pelar... «Están muy bien preparados. Pero nosotros también. Cuando presentamos un caso en el juzgado, nos los sabemos de memoria».
ARRESTOS SONADOS. Se producen algunas detenciones sonadas entre los banqueros. Lárus Welding, director ejecutivo del banco Glitnir; Jon Thorstein Oddleifsson, antiguo tesorero del Landsbanki... Y las primeras condenas, aunque con cuentagotas: Ragnar Z. Gudjónsson y Jon Thorsteinn Jonsson, director ejecutivo y presidente del consejo de administración, respectivamente, del banco Byr: cuatro años y medio de cárcel cada uno. Sigurdur Einarsson, expresidente del banco Kaupthing, obligado a devolver 3,2 millones de euros... También entre la clase política se ven las primeras escaramuzas judiciales: Baldur Gudlaugsson, exsecretario permanente del Ministerio de Finanzas, es condenado a dos años de prisión. Y el mismísimo ex primer ministro, Geir H. Haarde, es declarado culpable por no informar a su gabinete de los acontecimientos que precipitaron la crisis, aunque el tribunal lo exime de cumplir cualquier condena y Haarde se burla de la acusación. «Es de risa», dijo. ¿Qué siente Hauksson cada vez que un juez dicta sentencia? «Alivio».
EL PEOR MOMENTO. Hauksson confiesa que a veces le abruma la tarea que aún le queda, pero que nunca ha pensado en abandonar. «Cuando un caso avanza a paso de tortuga o no se mueve en absoluto, te desesperas. Sientes impaciencia. Pero cuando ves que las piezas del puzle empiezan a encajar, se te pasa. Hace uno o dos años era peor, ahora estamos llegando al punto culminante de muchas de nuestras investigaciones». Hay momentos de desfondamiento. «Entonces, me apoyo en el equipo. Somos un grupo muy unido. Si metemos la pata, hacemos autocrítica entre todos». Hauksson tuvo que encajar que dos de sus hombres, expolicías, fueran acusados de vender información sobre un caso en el que estaba involucrada una aseguradora y el Banco Central. «Quiero puntualizar que ya habían dejado de trabajar para esta oficina cuando se supo que habían violado el compromiso de confidencialidad. Esta Fiscalía debe estar por encima de todo reproche. Nuestra reputación es vital porque muchos islandeses han dejado de confiar en las instituciones».
¿JUSTICIA EXPORTABLE? Los bancos no solo han cometido abusos en Islandia. Hauksson no sabe si el modelo islandés es exportable. «Yo soy un eslabón de la solución que se ha puesto en marcha en Islandia. La razón de que aquí sí pidamos responsabilidades penales y en España o en otros países europeos no se haga es algo que se me escapa. Sé que se nos presta mucha atención en el extranjero. Pero es pronto. Cuando se vea el resultado de todo este trabajo, se podrá evaluar si nuestro método funciona, pero estamos a mitad de camino, aunque vamos en la buena dirección». ¿Y cuál es el método? «Cuando se nacionaliza un banco, un equipo de auditores mira con lupa los libros. Y si ven indicios de delito, se investiga. También cambiamos las leyes del secreto bancario. Es la única manera de tener acceso a todos los datos. Si tienes que pedir una orden judicial una y otra vez, todo se ralentiza. Y el código de silencio de los bancos es casi impenetrable. Levantar el secreto bancario fue decisivo».
PURITANISMO EN LOS NEGOCIOS. «Creo que si sale algo bueno de todo esto será un regreso del puritanismo en los negocios. Si los especuladores saben que las autoridades van a investigar seriamente lo que hagan, es evidente que se lo pensarán dos veces a la hora de saltarse las reglas. No será tan tentador y el número de delitos disminuirá», reflexiona Hauksson. «Creo que la sociedad islandesa, cuando mire atrás y vea el trabajo de esta Fiscalía, estará contenta de por lo menos haber intentado que haya justicia».
FUTURO ESPERANZADOR. Los islandeses aprobaron en varios referendos que los contribuyentes no debían hacerse cargo de las deudas de los bancos, que era un asunto privado entre las entidades y sus acreedores internacionales. Y lo hicieron, a pesar de la presión de los mercados y de las instituciones financieras, que amenazaban con convertir Islandia en un paria internacional. «Creo que ya tocamos fondo y ahora estamos saliendo poco a poco de la crisis», opina Hauksson. Islandia dejó la recesión en 2011 y ahora crece casi al 3 por ciento. Esta recuperación es elogiada por Financial Times y alguien tan poco sospechoso de alentar soluciones heterodoxas como la directora del FMI, Christine Lagarde, la considera «impresionante». «Nuestras cifras de paro están algo maquilladas porque muchos jóvenes emigraron a Noruega, pero, teniendo en cuenta el desastre que hemos vivido, veo el futuro con esperanza».
ELIOT NESS, ¿YO? Sus admiradores lo comparan con Eliot Ness, el detective legendario que se enfrentó a la mafia de Chicago. Hauksson ríe. «No soy yo quien tiene que decir si soy Eliot Ness o no. Pregúntele a la gente. Lo único que me preocupa es que los malos vayan a la cárcel. ¿Y cuando termine todo? «Pedí una excedencia, así que tengo mi antiguo trabajo esperándome en el pueblo».
UNA CRISIS EN TRES ACTOS
1.Islandia ideal. Con una población de poco más de 300.000 habitantes, Islandia era uno de los países más desarrollados del mundo hasta la crisis financiera sufrida en 2008.
2.Caceroladas. En 2009 se suceden las protestas -en la foto, una en el centro de Reikiavik en el mes de junio- contra los recortes que exige el FMI tras estallar el colapso del sistema financiero.
3.Referendo. En el país se han celebrado dos referendos para decidir sobre el pago de la deuda externa de los bancos y decidieron que era un asunto entre los bancos y sus acreedores.
SEÑORES...AL BANQUILLO
Baldur Gudlaugsson. Dos años de cárcel. Era secretario del Ministerio de Finanzas. Vendió sus acciones en el banco Landsbanki antes de que quebrase, ganando 1,2 millones de euros.
Jon Thorsteinn Jonsson. Cuatro años y medio de prisión. Expresidente del banco Byr, acusado de fraude. Usaba como aval acciones que estaban a punto de perder todo su valor.
Ragnar Z. Gudjónsson. Cuatro años y medio de cárcel. Consejero delegado del Byr, daba préstamos millonarios sabiendo que el banco estaba al borde de la quiebra
Lárus Welding. Pendiente de juicio. Era consejero delegado del difunto banco Glitnir, el primero que quebró, rebautizado Íslandsbanki cuando el Estado tomó el control. Fue detenido en diciembre en el curso de una operación en la que se interrogó a 20 ejecutivos.

miércoles, 11 de enero de 2012

LA ESQUIZOFRENIA DE NACIONES UNIDAS:

LA ESQUIZOFRENIA DE NACIONES UNIDAS: Una lucha sin medios contra el hambre - Jean Ziegler
2001-11-01  -   -  7.5

En vista de las "circunstancias internacionales," la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) anuló la segunda cumbre mundial sobre la alimentación que estaba prevista para este mes y que debía celebrarse en Roma. Pero aún existen en el mundo 800 millones de personas que carecen de comida. En 1996 la comunidad internacional se fijó el objetivo de reducir esta cifra a la mitad para el año 2015. Entre tanto, a menos que se modifique el orden económico vigente, el "derecho a la alimentación" quedará simplemente en buenas intenciones.
Todos conocemos la magnitud de la tragedia: 36 millones de personas murieron el año pasado por culpa del hambre y sus consecuencias inmediatas: enfermedades deficitarias, kwashiorkor, etc. La agricultura mundial podría alimentar normalmente a 12000 millones de seres humanos, es decir aportar a cada individuo una alimentación equivalente a 2700 calorías al día. Y, sin embargo, en este planeta sólo vivimos 6.000 millones de personas.
El hambre y la desnutrición no se deben en modo alguno a la fatalidad ni a una maldición de la naturaleza. Tal y como escribió Josué de Castro hace medio siglo, la ecuación es simple: los que tienen dinero comen; los que carecen de dinero sufren hambre, las mutilaciones que ésta acarrea, y con frecuencia mueren (1). El que muere de hambre es víctima de un asesinato. Sin embargo las Naciones Unidas, las organizaciones no gubernamentales y los estados "civilizados" afrontan de manera diametralmente opuesta este genocidio silencioso. En realidad existen dos posturas contrapuestas.
El capitalismo fija el precio de los alimentos
En la Conferencia Mundial de Derechos Humanos que tuvo lugar en Viena en 1993 se proclamaron los derechos económicos, sociales y culturales. Fueron añadidos con carácter complementario, equivalente y universal a los derechos civiles aprobados en 1948. El derecho a la alimentación, que fue aceptado por todos los países menos por los Estados Unidos, figura en primera línea. "El derecho a la alimentación adecuada se ejerce cuando todo hombre, mujer o niño, ya sea sólo o en común con otros, tiene acceso físico y económico, en todo momento, a la alimentación adecuada o a medios para obtenerla." El contenido básico del derecho a la alimentación adecuada comprende "la disponibilidad de alimentos en cantidad y calidad suficientes para satisfacer las necesidades alimenticias de los individuos, sin sustancias nocivas, y aceptables para una cultura determinada. Está inseparablemente vinculado a la dignidad inherente de la persona humana" (2).
El derecho a la alimentación, aprobado en 1996 por la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de la FAO, constituye una ruptura epistemológica: la producción, la distribución y el transporte de alimentos dependían hasta entonces por completo del mercado. Un saco de arroz, un litro de leche o un quintal de trigo se consideraba una mercancía como cualquier otra. El libre mercado capitalista se encargaba exclusivamente de eso. Por otra parte, hasta el día de hoy, es la Bolsa de Materias Primas Agrícolas de Chicago (Chicago Commodity Stock Exchange) la que, en los días laborables, fija el precio de los principales alimentos. Seis empresas multinacionales del sector agroalimentario y de las finanzas controlan esta bolsa. Los precios fijados diariamente son casi siempre fruto de complicadas especulaciones entorno a contratos a plazos, pirámides de derivados y otras variables.
Alimentación vs. Consenso de Washington
Debido al creciente número de bajas causadas por la desnutrición y el hambre, la mayoría de los países cree que la distribución de alimentos no puede seguir dependiendo del libre juego de la oferta y la demanda, aunque la ayuda humanitaria de urgencia dispensada por los gobiernos y las ONG - Programa Mundial de Alimentos (PMA), Unicef, Acción contra el Hambre, etc.- acuda periódicamente en auxilio de las víctimas y marginados del mercado.
En abril de 2000, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU encargó a un relator especial la elaboración de la nueva norma de derecho internacional y la formulación de propuestas para hacerla efectiva (3). Al derecho a la alimentación, el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Banco Mundial, el Ministerio de Hacienda estadounidense y las grandes empresas privadas multinacionales contraponen lo que se conoce como el Consenso de Washington (4). Éste tiene cuatro preceptos invariables y universales, aplicables a cualquier economía en cualquier periodo histórico y en cualquier continente: privatizaciones, desregulación, estabilidad macroeconómica y recortes presupuestarios.
El Consenso de Washington es en realidad un conjunto de pactos entre caballeros elaborados a lo largo de los años 70 y 80 entre los organismos financieros internacionales y la Reserva Federal estadounidense, con el objetivo de suprimir de manera progresiva las medidas reguladoras impuestas por los gobiernos en los mercados financieros y conseguir, en última instancia, la liberalización total del mercado (5). Para los funcionarios del FMI, la OMC, el Banco Mundial y el Ministerio de Hacienda norteamericano, el Consenso de Washington es la Biblia que determina sus prácticas cotidianas; sus dogmas de fe son la base del credo monetarista. Para la población del tercer mundo, las consecuencias de este enfrentamiento entre el derecho a la alimentación y el Consenso de Washington son catastróficas.
El FMI y el hambre, las pesadillas de Níger
Las instituciones de Bretton Woods, la OMC y el Ministerio de Hacienda de los EEUU disponen de unas influencias y un poder financiero infinitamente superiores a los de la FAO, el PMA, Unicef, la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.
Pongamos por caso a Níger, el segundo país más pobre del mundo según el índice de desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en el año 2000. Habitado por algunas de las civilizaciones más maravillosas de la humanidad (Hausa, Djerma, Tuareg, Fulani ), este país se extiende a lo largo de 1´2 kilómetros cuadrados. Pero sólo un 3% de su territorio es cultivable. Tras dos golpes militares en los últimos diez años, sus instituciones democráticas parecen actualmente consolidadas. Sin embargo dos plagas azotan el país: el FMI y el déficit alimentario. La cosecha del año 2000 fue pobre y el déficit de las reservas de mijo supera las 160000 toneladas. El gobierno de M. Hama Amadou está logrando hacer frente al déficit alimentario a través de insistentes contactos con las organizaciones internacionales, los gobiernos occidentales y Japón. Hasta la fecha, nadie ha muerto de hambre. Pero a su vez, el FMI impone a Níger, cuya deuda externa es superior a 1´6 billones de dólares, un programa draconiano de ajuste estructural además de una profunda terapia de privatización y liberalización.
Las amenazas de la privatización
Gracias a la profesionalidad de sus ganaderos y a la particularidad de su suelo, rico en sales minerales, Níger posee el ganado vacuno, lanar y de camellos más famoso de todo el Sahel. Gran parte de sus 20 millones de reses de todo tipo son exportadas a los sultanatos del norte de Nigeria, a Bamako (Malí) y a las ciudades de la costa atlántica. Millones de familias subsisten gracias a la venta de estos animales. No obstante, la privatización del Departamento Nacional de Veterinaria acarrea graves consecuencias. Muchos ganaderos ya no pueden pagar los precios desorbitados que les exigen los comerciantes privados por las vacunas, las vitaminas y los medicamentos antiparasitarios. Ya no existe el menor control respecto a la validez de estos productos. Niamey se encuentra a casi 1000 kilómetros de los puertos atlánticos de Cotonou, Lomé y Abiyán y los comerciantes venden a menudo vacunas y medicamentos caducados. Los animales mueren. Las familias se arruinan.
La privatización desenfrenada también amenaza la Agencia Nacional de Productos Alimenticios de Níger (ONPVN). La ONPVN tiene una flota de camiones de altas prestaciones y conductores experimentados. A lo largo de este inmenso país se esparcen 11000 aldeas y campamentos permanentes, muchos de ellos de difícil acceso. En épocas de hambruna, la ONPVN les suministraba semillas y provisiones de emergencia, pero la adquisición de la flota de camiones por parte de empresas privadas amenaza la continuidad de estos servicios a partir de ahora. Las empresas privadas de transportes, como es lógico, operan según criterios de rentabilidad económica y despiden al conductor que asuma el más mínimo riesgo atravesando una pista accidentada. Por consiguiente, muchas aldeas han dejado de recibir suministros.
La esquizofrenia de la ONU
La OMC prescribe de manera acertada que ningún animal sea exportado de una región donde exista una epidemia o un foco de infección. Pero con el férreo régimen del FMI, al cual el gobierno de Níger se encuentra totalmente subyugado, ya no hay ningún laboratorio central digno de ese nombre que facilite certificados de no contaminación a los ganaderos. Los animales se venden a comerciantes de Nigeria, Benín y Malí en el mercado semanal de Belayara y esos comerciantes se aprovechan hábilmente de la falta de certificados para abaratar los precios de venta en el mercado.
Lo que está pasando en Níger también sucede, con algunas variaciones, en Guinea-Conakry, Mauritania, el Chad y en cualquier lugar del inmenso tercer mundo. Los programas de ajuste estructural impuestos por el FMI repercuten negativamente en las condiciones nutricionales y sociales de la mayoría de estos países. Oxfam, la célebre ONG inglesa, analizó el programa impuesto en Zambia a principios de los años 90 y concluyó que el producto interior bruto del país no había crecido desde 1991, la economía no se había estabilizado, la renta per capita había disminuido y que, en la actualidad, el 70% de la población vive en la extrema pobreza (6).
En cuanto a progreso se refiere, la ONU vive en plena esquizofrenia. Los meses de verano, en el Palacio de las Naciones de Ginebra, se reúne el Consejo Económico y Social (Ecosoc), que supuestamente debería velar por la coherencia y coordinación de todos los programas de ayuda e inversión de las distintas agencias. En la reunión participan todos los directores y directoras de las organizaciones especializadas, los "programas", los fondos y las agencias de la ONU. Pero el FMI y el Banco Mundial, que forman parte de la ONU (no la OMC), hacen frente común a favor de un funcionamiento más eficaz y libre posible del mercado financiero, recusando en la práctica el derecho a la alimentación. Frustran constantemente los pequeños avances en materia de desarrollo humano logrados por la Unicef, la FAO, el PMA, la OMS y otras agencias en los países del hemisferio sur.
El "Pacto Global" de Kofi Annan
¿Debemos denunciar, como hacen muchos autores, entre ellos Joseph Stiglitz, ganador del Premio Nobel de 2001 y antiguo vicepresidente del Banco Mundial (7), la ausencia de dirección política de la ONU? Nada más lejos de la realidad. Con coraje y determinación, el Secretario General, Kofi Annan, hace todo lo que está a su alcance. Pero ¿cómo se puede competir con el poder conjunto de las oligarquías financieras multinacionales y sus mercenarios de las instituciones de Bretton Woods y la OMC? Annan es un ferviente defensor del derecho a la alimentación, pero no hay esperanzas de que pueda reformar el Banco Mundial y el FMI, enfrentarse a la OMC o meter en razón al Ministro de Hacienda estadounidense.
Por ese motivo decidió dirigirse directamente a los grandes empresarios mundiales con la propuesta de que firmaran un Pacto Global con la ONU. Annan presentó esta idea por primera vez en el Foro Económico Mundial celebrado en Davos el 31 de enero de 1999. El Foro es una reunión anual entre los dirigentes de las 1000 compañías multinacionales más poderosas. Para ser admitido en el "Club de los 1000," su nombre oficial, hay que dirigir un imperio bancario, industrial o de servicios que facture al año más de un billón de dólares. El Pacto Global cuenta con nueve principios; en el documento oficial, establecido por los servicios del Secretariado General, se explica cada uno de estos principios, que incluyen la protección del medio ambiente, del empleo y de las libertades públicas, la justicia social, las relaciones norte-sur, etc.
La lucha por una nueva sociedad civil
En el refugio del congreso, situado en el centro de la pequeña ciudad helvética, en aquel helado mes de enero, Kofi Annan pidió a los amos del mundo que adoptasen y aplicasen los principios del Pacto Global en sus actividades cotidianas y que apoyasen su implementación por parte de las autoridades públicas y los gobiernos.
Con su discurso, Kofi Annan pidió al zorro que vigilara el gallinero. ¡A los magnates allí presentes les encantó! Se pusieron en pie para ovacionar al Secretario General y su Pacto durante varios minutos. Y no sin motivo. Cada empresa firmante obtiene el derecho a exhibir el logo blanquiazul de la ONU en todos sus folletos, documentos, envíos publicitarios, etc. Una mina de oro en términos de relaciones públicas y marketing. Entre los signatarios figuran las principales empresas multinacionales de la alimentación. Ni el Secretario General de la ONU ni ninguna otra persona ejerce el menor control sobre la aplicación práctica del Pacto Global por parte de estas empresas.
¿Cómo acabará la batalla entre el derecho a la alimentación y el Consenso de Washington? Nadie lo sabe. Pero la movilización de una nueva sociedad global y su implicación en la batalla será decisiva.

JEAN ZIEGLER: Escritor, profesor de la Universidad de Ginebra, relator especial de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, autor de El hambre en el mundo explicada a mi hijo, Seuil, Paris, 2000
(1) Josué de Castro, Geopolítica del hambre, Barcelona, Guadarrama, 1975.
(2) Observación general nº 12 sobre el Artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, documento de la ONU HRI/GEN/1/Rev. 5, 26 de abril de 2001.
(3) Resolución nº 2000/10 del 17 de abril de 2000, 52ª reunión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, Ginebra, 2000.
(4) Moisés Naim, "Una camisa de fuerza para los países pobres," en Le Monde Diplomatique, marzo de 2000..
(5) Para una interpretación crítica del Consenso de Washington, véase "A la recherche d´alternatives ? Un autre monde est-il possible?", Alternatives Sud, vol VIII, 2001, No 2, Centre tricontinental, Université de Louvain-la Neuve, L´Harmattan, París, 2001.
(6) Oxfam, Liberalisation and poverty. An Oxfam research project, Londres, 2000. Apéndice B: Zambia.
(7) Joseph Stiglitz, en New Republic, Nueva York, 4 de junio de 2000.
Traducción: Daniel Sánchez Fuster
Aithne.net

viernes, 8 de julio de 2011

Glencore, el mayor secreto sale a bolsa

06/07/2011

Glencore, el mayor secreto sale a bolsa

Es la mayor compañía de compraventa y producción de materias primas y alimentos del mundo. La opacidad es su política, y es considerada una de las empresas menos éticas

Día 06/07/2011 - 11.14h
Glencore, el mayor secreto sale a bolsa
Imaginen un país invisible, que no sale en los mapas, y que controla el 50% del mercado mundial de cobre. Que cuenta con un PIB de 145.000 millones de dólares, cercano al de Marruecos, por el que pasa el 10% del trigo global y casi el 25% de la cebada, el girasol y la colza de todo el mundo. Un ente sin fronteras que influye de forma notable sobre el precio de las materias primas y que aún así vive en el limbo de lo desconocido para la gran mayoría de la opinión pública. Ese país existe: se llama Glencore, y como tituló Reuters un reportaje sobre la empresa, se trata de «la gran compañía de la cual jamás ha oído hablar».
A imitación de la confidencialidad de los bancos helvéticos, la compañía se ha caracterizado desde su nacimiento por el hermetismo y la escasa aparición en los medios. Esta falta de publicidad no repercute en sus beneficios. Radicada en el paraíso fiscal de Zug (Suiza), Glencore tiene el honor de ser la mayor compañía de compraventa y producción de materias primas y alimentos del mundo. Sin embargo la empresa ha copado en las últimas semanas más titulares de lo habitual. Hace un mes el enorme tamaño de la empresa hizo tambalear el parqué londinense: la compañía protagonizó la mayor salida de la historia de la Bolsa de Londres al colocar un 20% de sus títulos en los mercados. Entonces comenzaron a desvelarse algunos de los detalles de una compañía infranqueable, empezando por sus dueños. El español Daniel Maté, desconocido poseedor de un 6% de las acciones de la compañía, se convertía en la cuarta mayor fortuna patria según «Forbes», con 2.500 millones de euros.
Muchos albergaron la esperanza de que la salida a Bolsa de la empresa conllevara un aumento de la transparencia sobre algunas de sus operaciones. Junto a su inmenso patrimonio, Glencore presume de contar con una variada lista de causas pendientes en todo el mundo, lo que le hizo merecedora en 2008 del «Public Eye Award», galardón que condecora a las empresas «con un comportamiento ecológico y social más nefasto». Después de que en agosto de 2010 Rusia cerrase sus exportaciones de grano, «Financial Times» publicó en abril de este año que Glencore había urgido públicamente al Gobierno ruso a que tomase dicha medida tras diversos movimientos de la compañía en el mercado que apostaban por un alza de los precios de los cereales. John Meyer, analista de materias primas de Fairfax, reconoce en declaraciones a Empresa que Glencore «siempre se ha caracterizado por conseguir negocios de alto riesgo, donde otros son incapaces de entrar».
 
Esta cualidad también ha entrañado consecuencias negativas para la empresa. Según Reuters, la filial colombiana de Glencore, Prodeco, fue multada con 700.000 dólares en 2009 por violaciones medioambientales. No han sido las únicas penalizaciones que ha recibido la empresa. Hace cuatro semanas, las acusaciones de evasión fiscal y contaminación del Gobierno de Zambia hacia las operaciones de Glencore en el país, motivaron la congelación de nuevos créditos para la compañía por parte del Banco Europeo de Inversiones (BEI), institución de crédito de la Unión Europea.
Almira Cemmell, activista de la ONG internacional Global Witness, resalta el hecho de que Glencore cotice en dos índices bursátiles, el de Londres y el de Hong Kong. Debido a las exigencias del Hong Kong Stock Exchange, Glencore deberá publicar todos los movimientos de capital entre Gobiernos extranjeros y la compañía, «lo que permitirá a los contribuyentes ver cuánto dinero reciben sus Gobiernos de Glencore, además de verificar que el dinero no se desvía a otras causas». Según Cemmell, «este aumento de transparencia en un sector tan turbio como el de las materias primas es una gran noticia, pero aún así debemos asegurarnos de que Glencore cumple estas condiciones». John Meyer, sin embargo, no cree que la empresa vaya a cambiar su política de transparencia con su début en el parqué.
En una época en la que el exsecretario de Defensa británico John Reid ya han alertado del riesgo de «guerras por los recursos», conseguir aumentar el control sobre aquellos que los controlan es todo un desafío. La semana pasada el G-20 acordó medidas para aumentar la transparencia de los países en los mercados de las materias primas. No así para las compañías agroalimentarias. Y a pesar de su tamaño, Glencore no es un país: es una empresa.



ABC

domingo, 22 de mayo de 2011

Crímenes económicos contra la humanidad

por Carmen Sarasúa, Lourdes Benería

Según la Corte Penal Internacional, crimen contra la humanidad es "cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, cometido como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil". Desde la II Guerra Mundial nos hemos familiarizado con este concepto y con la idea de que, no importa cuál haya sido su magnitud, es posible y obligado investigar estos crímenes y hacer pagar a los culpables.

Situaciones como las que ha generado la crisis económica han hecho que se empiece a hablar de crímenes económicos contra la humanidad. El concepto no es nuevo. Ya en los años 1950 el economista neoclásico y premio Nobel Gary Becker introdujo su "teoría del crimen" a nivel microeconómico. La probabilidad de que un individuo cometa un crimen depende, para Becker, del riesgo que asume, del posible botín y del posible castigo. A nivel macroeconómico, el concepto se usó en los debates sobre las políticas de ajuste estructural promovidas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial durante los ochenta y noventa, que acarrearon gravísimos costes sociales a la población de África, América Latina, Asia (durante la crisis asiática de 1997-98) y la Europa del Este. Muchos analistas señalaron a estos organismos, a las políticas que patrocinaron y a los economistas que las diseñaron como responsables, especialmente el FMI, que quedó muy desprestigiado tras la crisis asiática.

En la actualidad son los países occidentales los que sufren los costes sociales de la crisis financiera y de empleo, y de los planes de austeridad que supuestamente luchan contra ella. La pérdida de derechos fundamentales como el trabajo y la vivienda y el sufrimiento de millones de familias que ven en peligro su supervivencia son ejemplos de los costes aterradores de esta crisis. Los hogares que viven en la pobreza están creciendo de forma imparable. Pero ¿quiénes son los responsables? Los mercados, leemos y oímos cada día.

En un artículo publicado en Businessweek el 20 de marzo de 2009 con el título "Wall Street’s economic crimes against humanity", Shoshana Zuboff, antigua profesora de la Harvard Business School, sostenía que el que los responsables de la crisis nieguen las consecuencias de sus acciones demuestra "la banalidad del mal" y el "narcisismo institucionalizado" en nuestras sociedades. Es una muestra de la falta de responsabilidad y de la "distancia emocional" con que han acumulado sumas millonarias quienes ahora niegan cualquier relación con el daño provocado. Culpar solo al sistema no es aceptable, argumentaba Zuboff, como no lo habría sido culpar de los crímenes nazis solo a las ideas, y no a quienes los cometieron.

Culpar a los mercados es efectivamente quedarse en la superficie del problema. Hay responsables, y son personas e instituciones concretas: son quienes defendieron la liberalización sin control de los mercados financieros; los ejecutivos y empresas que se beneficiaron de los excesos del mercado durante el boom financiero; quienes permitieron sus prácticas y quienes les permiten ahora salir indemnes y robustecidos, con más dinero público, a cambio de nada. Empresas como Lehman Brothers o Goldman Sachs, bancos que permitieron la proliferación de créditos basura, auditoras que supuestamente garantizaban las cuentas de las empresas, y gente como Alan Greenspan, jefe de la Reserva Federal norteamericana durante los Gobiernos de Bush y Clinton, opositor a ultranza a la regulación de los mercados financieros.

La Comisión del Congreso norteamericano sobre los orígenes de la crisis ha sido esclarecedora en este sentido. Creada por el presidente Obama en 2009 para investigar las acciones ilegales o criminales de la industria financiera, ha entrevistado a más de 700 expertos. Su informe, hecho público el pasado enero, concluye que la crisis se hubiera podido evitar. Señala fallos en los sistemas de regulación y supervisión financiera del Gobierno y de las empresas, en las prácticas contables y auditoras y en la transparencia en los negocios. La Comisión investigó el papel directo de algunos gigantes de Wall Street en el desastre financiero, por ejemplo en el mercado de subprimes, y el de las agencias encargadas del ranking de bonos. Es importante entender los distintos grados de responsabilidad de cada actor de este drama, pero no es admisible la sensación de impunidad sin "responsables".

En cuanto a las víctimas de los crímenes económicos, en España un 20% de desempleo desde hace más de dos años significa un enorme coste económico y humano. Miles de familias sufren las consecuencias de haber creído que pagarían hipotecas con sueldos mileuristas: 90.000 ejecuciones hipotecarias en 2009 y 180.000 en 2010. En EE UU, la tasa de paro es la mitad de la española, pero supone unos 26 millones de parados, lo cual implica un tremendo aumento de la pobreza en uno de los países más ricos del mundo. Según la Comisión sobre la Crisis Financiera, más de cuatro millones de familias han perdido sus casas, y cuatro millones y medio están en procesos de desahucio. Once billones de dólares de "riqueza familiar" han "desaparecido" al desvalorizarse sus patrimonios, incluyendo casas, pensiones y ahorros. Otra consecuencia de la crisis es su efecto sobre los precios de alimentos y otras materias primas básicas, sectores hacia los que los especuladores están desviando sus capitales. El resultado es la inflación de sus precios y el aumento aún mayor de la pobreza.

En algunos casos notorios de fraude como el de Madoff, el autor está en la cárcel y el proceso judicial contra él continúa porque sus víctimas tienen poder económico. Pero en general, quienes han provocado la crisis no solo han recogido unas ganancias fabulosas, sino que no temen castigo alguno. Nadie investiga sus responsabilidades ni sus decisiones. Los Gobiernos los protegen y el aparato judicial no los persigue.
Si tuviéramos nociones claras de qué es un crimen económico y si existieran mecanismos para investigarlos y perseguirlos se hubieran podido evitar muchos de los actuales problemas. No es una utopía. Islandia ofrece un ejemplo muy interesante. En vez de rescatar a los banqueros que arruinaron al país en 2008, la fiscalía abrió una investigación penal contra los responsables. En 2009 el Gobierno entero tuvo que dimitir y el pago de la deuda de la banca quedó bloqueado. Islandia no ha socializado las pérdidas como están haciendo muchos países, incluida España, sino que ha aceptado que los responsables fueran castigados y que sus bancos se hundieran.

De la misma forma que se crearon instituciones y procedimientos para perseguir los crímenes políticos contra la humanidad, es hora de hacer lo mismo con los económicos. Este es un buen momento, dada su existencia difícil de refutar. Es urgente que la noción de "crimen económico" se incorpore al discurso ciudadano y se entienda su importancia para construir la democracia económica y política. Como mínimo nos hará ver la necesidad de regular los mercados para que, como dice Polanyi, estén al servicio de la sociedad, y no viceversa.

Autoras: Lourdes Benería y Carmen Sarasúa
Fuente: El País

sábado, 30 de abril de 2011

África se muere de sed

| Actualizado 28 Marzo 2011 - 13:11 h.
10.02.2011

Este continente tiene un buen potencial de agua para sus 850 millones de habitantes con 6.460m3 por persona/año, cifra muy importante. Este dato es más estadístico que real y se da por efecto del caudaloso río Congo y los humedales de los trópicos.
África tiene el mayor desierto del mundo, el Sahara, con 8.600.000 de km2. Hay otros dos muy importantes, el de Kalahari y el de Namibia. La desertización está aumentando continuamente, sobre todo en la desembocadura del río Senegal, en Somalia y en la franja que abarca desde Mozambique hasta la zona costera de Sudáfrica.


Las estadísticas proporcionadas por la ONU, en el año 2002, nos aseguran que 258 millones de africanos no tienen posibilidad de acceder al agua potable. Prácticamente todos sus ríos y lagos están contaminados por la sobreexplotación humana, sobre todo por razones económicas.

La utilización de aguas contaminadas se revela en África como uno de los mejores aliados para la expansión del SIDA, pues debilita los cuerpos y contribuye a quebrar la inicial y precaria inmunidad de estos enfermos.

En 1985, hubo una sequía que duró cuatro años, en la que murieron varios millones de personas, debido a las malas políticas del agua, que provocaron que las cosechas fueran malas lo que originó grandes hambrunas.

Los enormes ríos de África Occidental empiezan a perder caudal, lo que origina que la economía de los países ribereños entre en crisis. Sirva como ejemplo Ghana que depende para su desarrollo del suministro eléctrico de la presa de Akasombo, sobre el río Volta.

Malí es uno de los países más pobres del mundo, dependiendo íntegramente del río Níger para su alimentación, transporte y agua. En consecuencia, tiene un alto riesgo de catástrofe medioambiental, debido al nivel de contaminación que presenta. Nigeria, país con más de 130 millones de habitantes no da acceso al agua potable a la mitad de su población.

La cuenca del río Zambeze, ubicado en el sur de África, es uno de los sistemas hídricos más sobre utilizados del mundo. Los países, que componen dicha cuenca, compiten por sus aguas y ha dado origen a graves conflictos. Estos países han sufrido inundaciones y lluvias torrenciales, como la de marzo del año 2000, que estuvieron a punto de provocar una guerra entre Mozambique y Zimbawe, porque este último abrió la presa de Kariba aumentando los efectos devastadores, convirtiéndose en una gran catástrofe humana.

África dispone de tres grandes acuíferos, el de Nubia (Sudán) con un volumen de agua de 75.000 km3, el del norte del Sahara con 60.000 Km3 y el de Karoo (Sudáfrica y Namibia).

Se está produciendo un desastre medioambiental de grandes proporciones en el lago Chad. Éste tiene una cuenca de tipo endorreico que se extiende por unos 2.700.000 km2, ocupando las regiones áridas y semiáridas del Sahara y del Sahel.

Se aprueba un plan de desarrollo con apoyo internacional, en la década de 1960, para conseguir que todas las zonas del lago Chad tuvieran agua y lograr así una fuerte expansión agrícola. Su planificación se inició, en 1962, pero todo el proyecto fue un auténtico despropósito. El estudio hidrológico se hizo en tres semanas y no se tienen en cuenta datos fundamentales como es el nivel del agua del lago Grandes zonas del lago están ya sin agua, en el año 1992, muchos barcos yacen abandonados a más de sesenta km de la costa y algunas zonas están ya completamente secas. El lago pierde dos metros anuales por evaporación y los caudales de los ríos Logone y Chari han reducido su caudal a la mitad. El problema del lago Chad no está en las lluvias o en la evaporación de la zona sino en la irresponsable planificación con que fue realizado este proyecto. Su agricultura en vez de mejorar está destruyéndose, unido al desastre medio ambiental que provoca.

Sirvan estas pinceladas hídricas para ver la grave problemática del agua existente en el continente africano así como los niveles alarmantes de contaminación, debido a un uso irresponsable de las multinacionales petrolíferas y agrarias que hacen prever un futuro muy oscuro para su desarrollo humano y económico.

La privatización del agua, favorecida por los organismos internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que dicen velar por el desarrollo de los países pobres, son responsables por ejemplo de que en Kenia un litro de agua cueste el doble que el de gasolina.

Sirva otro ejemplo, la República de Guinea, en 1999, no renueva un contrato de arrendamiento de sus servicios de agua a empresas francesas. A partir de entonces Guinea no cuenta tampoco con las aportaciones del Banco Mundial ni del Fondo Monetario Internacional, que le exigen la venta de los servicios de distribución de agua y de saneamiento como condición previa para recibir ayuda de estas instituciones económicas mundiales.

EL RIÓ NILO, SOLUCION Y PROBLEMA

El río Nilo es muy importante y vital para la vida de Egipto, que apenas recibe lluvia aprovechable y no tiene más agua que unos pocos acuíferos debajo del desierto, que se están reduciendo rápidamente. Sólo el 2% de Egipto no es desierto y el estrés hídrico aumenta mes a mes. Este río atraviesa nueve países. Como ya hemos visto, Egipto ha estado dispuesto a ir a la guerra para impedir que se merme su caudal. A mediados de la década de los ochenta estuvo a punto de ordenar ataques aéreos contra Jartum porque se pensaba que amenazaba sus aguas.

Se permitió aumentar a Sudán su asignación de agua por los tratados firmados en 1959, pasando de los 4.000 millones de m3 estipulados, en el acuerdo de 1929, a 18.500 millones de m3. Se acuerda en el mismo la construcción del embalse de Rosieres y se le propone seguir adelante con el canal de Jonglei. A cambio Egipto puede construir el embalse de Assuán sin interferencias. El tratado establece un comité de ambos países que supervisa todos los proyectos de desarrollo que pudiesen afectar al curso del río.

En 1970, Sudán y Egipto comienzan conjuntamente la construcción compartida del canal de Jonglei.

Sudán sufre una guerra civil interminable que la desangra. Los dos países ya se han gastado más de cien millones de dólares donados por otros países y sin embargo Jonglei sigue sin terminarse. Egipto necesita el agua que se supone que tiene que aportarle el canal.

Etiopía es un problema para los egipcios todavía peor que los sudaneses. Se encuentra más alejado y mientras los sudaneses son musulmanes como ellos, los etíopes mayoritariamente son cristianos y siempre han ido a su aire y siguen haciéndolo.

Etiopía cuenta con grandes posibilidades de desarrollo agrícola, poseyendo regiones como Keffer y Nyala que disponen de tierras muy ricas, que pueden producir durante todo el año alimentos y cultivos comerciales. Otras regiones tienen grandes posibilidades pero no están bien regadas. Para que haya riego tiene que haber embalses pero estos no son permitidos por los egipcios, pues hacen disminuir la cantidad de agua que lleva el Nilo hasta su país.

Los etíopes no han hecho nada que perjudique a los intereses de los egipcios. Se alcanzó un acuerdo general entre los etíopes y egipcios, en 1993. El acuerdo es poco concreto pero incluye una cláusula, según la cual, cada país se compromete a no hacer nada en el Nilo que pudiese perjudicar al otro y lo que es más importante acordaron, “que la futura cooperación en lo tocante a los recursos hídricos estaría fundada en el derecho internacional”.

Los egipcios deberían almacenar el agua del Nilo en grandes embalses situados en las tierras altas, donde la velocidad de la evaporación es mucho menor que en el actual lago Nasser en medio del desierto, que pierde dos metros de altura anuales por culpa de la evaporación. En los años 1979-1988, el nivel del agua se reduce y pone en peligro la generación de energía hidroeléctrica.

Assuán tiene una primera presa construida en 1902, que ya era una gran presa, con más de dos kilómetros de largo y perforada por 180 compuertas. Esta cantidad de compuertas y que no fuese ni muy larga ni alta, hacen que su efecto neto no sea negativo en cuanto al paso del limo. Retenía cuatro millones de pies de acre de la cola de la crecida anual del Nilo a fin de distribuirlos más adelante, lo que viene muy bien en los años secos, dejando pasar el grueso de la crecida con su importantísima carga de limo.

La actual presa es diferente, mucho mayor y más larga: cien metros de altura y casi cuatro mil metros de larga. Su problema está en el famoso limo, que yo no atraviesa la presa. Se queda ahí y va acumulándose poco a poco, lo que reduce su capacidad de regeneración de las orillas río abajo y provoca una mala calidad de sus aguas por la putrefacción que sufre. Evidentemente reduce la capacidad del embalse pero sobre todo hace que sus aguas sean insanas.

Cuando se construyó, no fueron conscientes de que el limo no iba a pasar y que se acumularía en el vaso. Los egipcios piensan que la presa elimina por completo la posibilidad de las inundaciones y guarda el agua para los años en que llueve poco. Si Egipto pudo mantener su agricultura durante tantos siglos, fue exclusivamente gracias al depósito anual de limo nuevo procedente de las tierras altas etíopes, los humedales sudaneses y las zonas centrales africanas.

El limo se acumula en Assuán, y ya no llegan sus rico en nutrientes al Mediterráneo y esto destruye la pesca de la sardina en el delta del Nilo.

La consecuencia de la presa de Assuán es la destrucción lenta pero imparable de su delta. El segundo problema es que el agua corre más deprisa sin limo. Los cauces son excavados con más fuerza y se vuelven más hondos y peligrosos.

Los cambios en el reparto del agua del Nilo hacen retroceder al delta unos tres metros anuales. Este riego intensivo ha provocado un aumento constante de la cantidad de sal en el suelo que cuestiona gravemente su futuro agrícola, pues hace disminuir su productividad.

El aporte del agua del Nilo está en peligro. Egipto utiliza el agua de una manera eficiente, pero está consumiendo todo el suministro disponible. La población crece a un ritmo del 3% anual, es decir, hay 1.300.000 de egipcios más cada año.

Si Etiopía desviase o consumiese una parte considerable del Nilo, Egipto que depende por completo del Nilo, se quedaría sin el agua y los egipcios han dejado claro siempre que si esto ocurriese no tiene otra salida que la guerra.

LA REVOLUCION VERDE DE LIBIA

Libia tiene un gran acuífero situado en el sur, en pleno desierto en la región de Kufra. El presidente libio Gadafi pensó en trasvasar esta agua hacia la zona costera que es donde vive mayoritariamente su población. Para la realización de esta macro empresa se deciden por las empresas surcoreanas. Es elegida la Compañía Industrial de Construcciones Dong Ah.

Tras diez años de construcción, se acabó la conducción de agua, con una longitud de 1.900 km. Se inició con dos campos con 234 pozos perforados hasta el acuífero. Puede transportarse dos millones de toneladas de agua al día. Cada campo aporta unos 350 millones de m3 de agua al año, que han empeorado su calidad debido al gran uso que han tenido.

El coste de la obra se ha valorado en más de 4.000 millones de dólares.

Una segunda fase, ha consistido en construir un campo de pozos aún mayor para explotar el acuífero occidental, el de Marzag, con 484 pozos y dos tuberías de cuatro metros de grosor que llevan el agua a la costa. Una de estas tuberías transporta 700 millones de m3 al año hacia la costa y las explotaciones agrícolas de Gefara, con la finalidad de favorecer el desarrollo de esta zona y restablecer el equilibrio ecológico, reponiendo las capas freáticas y mejorando la calidad del agua.

La otra tubería transporta 175 millones de m3 al año a los municipios que hay a lo largo de la cordillera noroccidental. El coste de esta segunda fase ha costado 6.400 millones de dólares.

El proyecto conjunto es de cinco fases, como vemos están realizadas dos. La tercera fase es conectar un nuevo campo de pozos a la conducción de la fase primera, añadiéndole un caudal de 560 millones de m3 al año. La cuarta fase conecta las ramas oriental y occidental llevando un aporte adicional de 350 millones de m3 a las llanuras de Gefara. La última fase consiste en extender la rama oriental de la fase primera hasta la ciudad de Tobruk.

NAMIBIA

Es uno de los países más secos del mundo, donde la escasez del agua y la impermeabilidad de sus suelos constituyen un escollo permanente para el desarrollo nacional. El promedio de precipitaciones anuales es de 250 mm3. Esta poca pluviosidad dura poco pues el 83% de la misma se pierde por evaporación, las plantas absorben el 14% que pasa a la atmósfera y queda sólo el 2% para alimentar sus efímeros ríos y el 1% se filtra hacia los acuíferos

Las aguas subterráneas en Namibia cubren actualmente el 45% de las necesidades, pero van cobrando mayor importancia en la misma medida que aumenta la población y se desarrolla económicamente y cuando las sequías se vuelvan más frecuentes y asoladoras.

Namibia estuvo al borde de la guerra con Botswana. A los ya habituales problemas fronterizos se une la intención de los namibios de desviar una parte del río Okavongo, que es el tercer río de África, con la finalidad de captar el 2% de su caudal para poder abastecer a su capital Windhoek. Para solucionar sus problemas hídricos se han realizado negociaciones con otros países para regular la cesión de aguas del río Zambeze.

Namibia no tiene ningún río de curso regular que pueda considerarse como propio. Es una tierra de ríos volátiles, que surgen casi con violencia y desaparecen sin avisar, pueden fluir durante un corto periodo de tiempo después de lluvias torrenciales para desaparecer en la arena roja del desierto o las hierbas de la sabana.

Se empieza a trabajar actualmente sobre los acuíferos existentes, algunos de ellos transfronterizos. A través de los acuíferos del subsuelo se intenta economizar sus reservas, evitando la evaporación y llenando los acuíferos convirtiéndolos en los depósitos de agua más grande del continente. Se hace bloqueando los desagües de los tres grandes embalses que abastecen de agua a la capital.

Estos tres embalses se conectan por medio de un canal abierto que atraviesa 250 km de sabana cubierta de vegetación. Cuando el agua llega a la capital, no sólo ha de ser tratada, sino que se ha perdido mucha por evaporación. Se está planteando que en vez de dejarla expuesta al sol se inyectará al acuífero debajo de la ciudad.

Namibia Lesotho y Sudáfrica están trazando el mapa de una enorme serie de acuíferos denominados Karoo, que a través del desierto de Kalahari, se extiende por los tres países. Se espera que estas investigaciones permitan descubrir en Namibia grandes reservas de agua que constituyan una alternativa al río Okavongo.

Con una extensión de 65.000 km2 en territorio de Namibia, los acuíferos del Karoo están reduciendo su existencia.

SUDÁFRICA

En la provincia surafricana de Kwazuli-Natal se desata, en el año 2000, la mayor epidemia de cólera de los tiempos modernos. La causa es el cambio del agua comunal gratuita por otro sistema privatizado, para beneficio de la empresa multinacional. Más de 120.000 personas son infectadas cuando el nuevo operador suspende el servicio por falta de pago de las facturas y más de 300 de ellas mueren, incluyendo muchos niños, por enfermedades transmitidas por el agua, al ser insanas.

En Sudáfrica, en la conocidísima ciudad de Soweto, la gente pobre sufre la carencia de agua. La solución del gobierno surafricano, siguiendo las recomendaciones del Banco Mundial ha sido la privatización de las empresas municipales. Se crea la JohannerburgoWater, subsidiaria de la francesa Suez, decide que para conectar el agua a las poblaciones de bajos ingresos se instalen medidores prepago para el servicio de agua.

Las familias, que contratan este sistema en Soweto, hacen como con el teléfono móvil comprar una tarjeta con el consumo adelantado que se propone realizar. Cuando el medidor indica que el consumo autorizado se ha agotado, las tuberías dejan de llevar agua.

Entonces las mujeres acarrean el agua de los camiones cisternas. Si no tiene para adquirir una nueva cuota de agua, permanecen así hasta que puedan hacerlo. El sistema permite además diversos menús intermedios, según el poder adquisitivo. Todo vale en la medida que la multinacional pueda reducir el riesgo de no ser pagado y en consecuencia, asegurar su beneficio, no importa la calidad de sus vidas ni su salud, sino el beneficio empresarial.

Como vemos, agua hay en África pero está mal repartida y la que hay está muy contaminada, por lo que la población padece grandes epidemias.

La solución pasa por la inversión en agua potable segura y redes sanitarias de alcantarillado y la posterior depuración de las aguas usadas. Es fundamental que todo se haga desde el sector público y se eviten las tendencias privatizadoras que desean las multinacionales con resultados nefastos para la población.

 nuevatribuna