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miércoles, 10 de agosto de 2011

Reyes Mate: “Existe un deber de memoria, porque al conocimiento se le escapa mucha realidad”

Entrevista a Reyes Mate, filósofo de la memoria, por Berta Ares.
En Macondo anida el miedo de engendrar hijos con cola de cerdo. Pero no recuerdan por qué. Huyendo de un pasado que querían olvidar, José Arcadio y Úrsula Buendía habían fundado el poblado sobre un pacto de olvido. Pero aún así no escaparán a su destino. Generaciones después, los Buendía mueren sin saber por qué, exterminados por matones que, a diferencia de ellos, no habían olvidado el pasado. Los Buendía pagan caro su tradición amnésica, que es la platónica, donde la memoria no puede tener ningún sitio, ningún lugar, ni siquiera en la justicia.

Reyes Mate (Foto: Trotta)
Muy alejado de esta pensamiento se encuentra Reyes Mate, Premio Nacional de Ensayo 2009 por su libro La herencia del olvido (Ed. Errata Naturae, 2009), para quien sólo aquélla tradición que tenga en cuenta la memoria puede aportar una mirada nueva y más creativa a los problemas contemporáneos. Ahora acaba de publicar Tratado de la injusticia (Anthropos, 2011), donde además defiende una justicia que se apoye en la memoria y rescate a los vencidos, a los Buendía, siempre ocultos tras el implacable muro de los vencedores.
Profesor de Investigación del Instituto de Filosofía del CSIC, Investigador principal del programa La filosofía después del Holocausto y Director del proyecto Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía (entre otros muchos méritos), Reyes Mate es un pensador que huye de las abstracciones idealistas y pone el acento en lo singular: “Afirmando que el hombre es igual y libre –dice- lo convertimos en un ideal, en un referente para que la realidad se mida con eso. Pero eso es un fraude teórico, porque lo que hay que decir es que el hombre de hecho es desigual, entonces la igualdad no aparece ya como un es, sino como un deber”. Compañero de Semprún, guía indispensable para la comprensión contemporánea de las ideas de Walter Benjamin, Franz Rosenzweig, Levinas y Maurice Halbwachs, Reyes Mate centra sus investigaciones en la reconstrucción del pensar, de la política y de la moral desde la memoria de los vencidos.


El Quijote, retrato metamórfico de Octavio Ocampo
La memoria es un deber…
El narrador de El Quijote nos cuenta que un día paseando por Toledo -donde trafican con materiales prohibidos, porque entonces el árabe era una lengua prohibida-,  encuentra un texto en árabe y lo manda traducir a un morisco bautizado. Resultó ser la obra Don Quijote de un tal Cide Hamete Benengeli. Este gesto de Cervantes es un guiño a la memoria que nos recuerda que hay todo un mundo debajo de lo aparente. Lo que nos descubre Cervantes es que lo que subyace en este libro es una tradición oculta, perseguida, porque los textos están escritos en una lengua prohibida y deberían haber sido destruidos.
La buena literatura es impensable sin la memoria. Y lo que yo hago fundamentalmente es reconstruir la historia de la memoria desde un punto de vista filosófico. De una memoria que no está contra el futuro, sino que es una posibilidad de construcción de futuro.
En la aportación de los sociólogos de la memoria como Halbwachs en torno a la Primera Guerra Mundial y luego con los frankfurtianos, aparece una categoría según la cual la memoria no es sólo sentimiento, es también conocimiento de tipo hermenéutico, que permite dar sentido a lo que la cultura dominante, fundamentalmente amnésica, ha privado de contenido. Por ejemplo, la figura de las víctimas. Las víctimas han existido siempre, pero eran insignificantes. Y lo que hace la memoria es hacerlas significativas.
Luego está la experiencia del Holocausto que crea en Occidente un tercer momento de la memoria, y es el de deber de memoria. Y esto del deber no hay que entenderlo en un sentido moralista, no es que por compasión con las víctimas del Holocausto haya que empezar cualquier estudio o relato histórico remontándose a los campos de exterminio, no es eso. Cuando se habla del deber de memoria es para dar a entender que ese momento singular de barbarie fue un momento que escapa al conocimiento, ¡pero que tuvo lugar! Con ese acontecimiento tomamos conciencia de los límites del conocimiento. Al conocimiento se le escapa mucha realidad, entonces la memoria es la que nos dice: ¡Esa realidad ha existido y por tanto hay que tenerla en cuenta a la hora de pensar el presente y el futuro! Tras la experiencia del Holocausto, la memoria consiste en reconocer que lo impensable ha tenido lugar y entonces se convierte en algo que da que pensar. Y eso es la memoria, una categoría ya puramente epistémica. Y es con esa historia de la memoria con la que yo intento abordar mi estudio sobre la justicia.

Jorge Semprún (foto © Iván Giménez-Tusquets Editores)
¿Qué legado de Semprún no deberíamos olvidar?
Semprún era una rara avis dentro de la política. Creo que no se le ha valorado en un punto, y es que era un gran aficionado, en el mejor sentido, de la filosofía. Él hizo un curso de filosofía sobre el mal. Decía que cuando lo hicieron prisionero llevaba en la mochila el libro de Kant donde habla precisamente del mal radical: La Religión dentro de los límites de la mera razón. Ese libro le acompañó al Buchenwald. En la reflexión posterior que hace  sobre su propia experiencia, él identifica el campo, el mundo concentracionario, con el mal absoluto. Él entendió su propia existencia como un enfrentamiento al mal absoluto, al que se enfrenta primero con las armas de la guerra, como un resistente, y luego con la memoria.
Él entendía su trabajo de memoria como la respuesta a ese desafío, y me parece muy importante esa clara conciencia que tenía de la lucha que estaba librando. Cuando Semprún pedía una y otra vez que Europa volviera a los campos como el origen moral de la Unión Europea, de la Europa unida él sabía de qué estaba hablando, entendía que en el campo no sólo se jugó una Europa desunida, se jugó la destrucción de Europa, de la cultura occidental. Y la respuesta a ese desafío de destrucción precisamente está en la memoria de lo que supuso esa realidad.
¿Por qué Europa siempre ha rechazado lo singular como fuente de pensamiento?
Esa es la pregunta que se hace Franz Rosenzweig. Él dice que el pensamiento occidental es fundamentalmente idealista. Normalmente relacionamos el idealismo con unas teorías filosóficas alemanas del siglo XIX, pero todo el pensamiento occidental es idealista. Nuestra forma de conocer es a través del concepto, y el concepto es siempre una abstracción de lo singular. Esto que nos parece tan normal sin embargo para Rosenzweig supone una enorme violencia a la realidad, porque la realidad deja de ser insignificante en lo que tiene de diferente y sólo nos interesa lo que tiene de común, y a eso lo llamamos lo esencial, despreciando lo que es diferente. Y a lo diferente le llamamos accidente. Eso es terrible. Eso explica que luego un buen lector de Rosenzweig como es Levinas diga que hay una violencia inherente al logos occidental. Queremos imponer a la realidad la comprensión que nosotros nos hacemos de ella.
Walter Benjamin tiene un precioso estudio sobre el lenguaje, y también llega a la misma conclusión: el lenguaje adámico era la posibilidad de poner el nombre que respondía a la cosa; era como si hubiera una profunda correspondencia entre lo que las cosas son y el nombre que les damos –el nombre que les daba Adán-. Eso fracasa, y fracasa por la caída que consiste en hacer precisamente lo contrario: el hombre quiere que su lenguaje sea como el de Dios, es decir, nos inventamos nombres y queremos que las cosas respondan al nombre que nosotros arbitrariamente les imponemos, y eso es hacer violencia hacia la cosa. Y así jugamos normalmente. No hay escucha; nuestra cultura no es de la escucha sino de la visión. Entendemos el conocimiento en el fondo como la iluminación que arrojamos sobre la realidad, pero es la luz que nuestro ojo proyecta. Esa tradición cognitiva, que relaciona la teoría con la visión y piensa que la forma de conocer es el concepto, conlleva una violencia latente.
¿Podrá la imagen sustituir al concepto? En Anatomía de un instante Javier Cercas señala que las imágenes del 23 F son garantía de realidad, pero también son garantía de irrealidad.
No creo que la alternativa al desgaste del concepto sea la imagen, sino a la pregunta por la representación de la realidad.
Mi Tratado de la injusticia acaba con lo que llamo El gesto intelectual de Las Casas. Bartolomé de Las Casas es el protagonista junto a Ginés de Sepúlveda de un famoso debate que organiza el emperador Carlos V para dilucidar si hay razones para la conquista del Nuevo Mundo, y en el debate se juega con lo que podríamos llamar la Sabiduría de Salamanca. El debate empieza siendo favorable al crítico radical a la conquista, a Las Casas. Pero Sepúlveda se saca de la manga un argumento contundente: justifica la guerra contra los indios porque estos realizan sacrificios humanos, y los sacrificios humanos para la época era lo que hoy entendemos como un crimen contra la Humanidad. Las Casas se encuentra ante un dilema, respeta esa Sabiduría de Salamanca contraria al sacrificio de seres humanos, pero por otro lado tiene la clara experiencia de lo que significa la presencia de los españoles en el Nuevo Mundo, que conlleva muerte, tortura, explotación, enfermedades: es una verdadera injusticia. Entonces, él se hace esta reflexión: “Si yo acepto este argumento que es el que se impone, dados los conocimientos de la época, yo voy a contribuir a que se mantenga la injusticia”. Y entonces sale de esa aporía diciendo: “Es mucho más importante mi experiencia de injusticia que todos los saberes del mundo. No puede haber una verdad que sea injusta”.
El desafío, pues, no es tanto entre un concepto -que desprecia la experiencia- y una imagen -que puede ser una forma de expresar la experiencia, pero también puede ser una forma de negarla, como tú dices-. A mí me parece que el debate está entre la experiencia de la realidad y la representación teórica de la realidad.
El  gran desafío que tenemos, y del que siempre hemos huido, es el de entender el valor teórico que tiene lo singular, como si sólo lo abstracto tuviera ese prestigio de lo semántico, de lo teórico. Y eso se ve por ejemplo en los Derechos Humanos, que afirman que el hombre es igual y libre, cuando el hombre de hecho no es ni igual ni libre. ¿Cómo se entiende eso? La respuesta general es que afirmando que el hombre es igual y libre lo convertimos en un ideal, en un referente para que la realidad se mida con eso. Pero eso es un fraude teórico, porque lo que hay que decir es que el hombre de hecho es desigual y entonces hay que descubrir en la desigualdad las contradicciones suficientes como para afirmar que esa situación es insostenible y se sale de ella a través de una propuesta de igualdad. Entonces la igualdad no aparece ya como un es, sino como un deber. Y lo que late en primar la figura del hombre trascendental, del hombre abstracto sobre la del hombre concreto es porque no damos ningún valor teórico al hombre concreto.
El presente está escrito sobre los vencidos, que son la herencia oculta. ¿Cómo romper esta inercia?
Descubriendo. Es decir, todo el presente está construido sobre el pasado, eso es evidente. Las ciudades se construyen sobre un patrimonio que es la parte triunfante de la historia. ¿Cómo se rompe esa lógica de la historia que construye el pasado sobre los vencidos? Pues haciéndolo evidente y diciendo algo que no está dicho, y es que la historia se construye sobre los vencedores, pero también sobre los vencidos. De lo que se trata es de visibilizar a las víctimas y entender que no es por casualidad que durante tantos siglos hayan sido invisibilizadas.
Hay toda una estrategia teórica, artística, literaria para ocultarlo y la genialidad de Walter Benjamin es haberlo visto. Él dice que hay dos muertes, hay una primera muerte física, pero también una muerte hermenéutica. Es decir, el criminal no sólo mata, sino que se esfuerza y monta toda una estrategia para quitar importancia a lo que ha ocurrido, para que se vea como normal: es la muerte hermenéutica. Y en eso ha contribuido generosamente todo el mundo, la filosofía desde luego, el arte, la literatura, la religión. Todo el mundo ha contribuido generosamente a invisibilizar a las víctimas. ¿Cómo se rompe esa lógica? Reconociendo que esa es la lógica histórica.
Llevemos sus teorías al campo de lo concreto, para comprender el papel del Movimiento de indignados 15 M.
Al día siguiente del 15 M por la mañana iba escuchando en el coche un debate en la radio en el que participaba uno de los portavoces de una de las plataformas junto con otros tertulianos, entre los que había profesores universitarios y algún filósofo. Estos interlocutores eran gente abierta y sin embargo preguntaban al portavoz insistentemente: “¿Pero qué respuesta tenéis vosotros?. Y a mí me iban indignando estos interlocutores, porque la fuerza de este fenómeno no es la respuesta, ¡es la pregunta! Muchas de las reivindicaciones que plantean las encuentra uno en los programas políticos de los partidos: la vivienda, el trabajo, la participación, la corrupción… Sin embargo, esas palabras en esos programas no tienen ninguna credibilidad, y en boca de los indignados sí tienen credibilidad. Y esto me parece relevante: de repente este movimiento ha traducido palabras a su significado real, mientras que en los discursos políticos están privadas de ese significado. Me parece que el lenguaje de los indignados está compuesto de palabras verdaderas que están esperando un discurso, que ahora tenemos que hacer entre todos.
En este movimiento lo que hay es la exposición del problema. Y la política debería ser respuesta a esas significaciones, su papel debería ser resolver situaciones reales. Siempre dirán los políticos que para resolver situaciones reales hay que pasar por los grandes acuerdos. Pero yo creo que esta es la disyuntiva que precisamente plantean estos chicos jóvenes, y es que los grandes acuerdos solamente pueden ser instrumentos a favor de resolver situaciones reales y no enfocarlas como accidentes de un sistema que sobre todo es al que hay que mantener.
Los tertulianos discutían contra el representante de la plataforma cuando éste señalaba que lo que vivimos no es democracia real, y se enfadaban, porque eso de democracia real a ellos les evocaba un debate que hubo durante los años sesenta sobre la democracia formal, la democracia material, el contexto marxista… Pero el joven representante de la plataforma decía, “¡algo hay que decir, puesto que la democracia tal como existe no funciona!” Y es verdad.
¿Qué lecciones de la memoria hemos de tener en cuenta en estos momentos de indignación?
Hasta ahora los problemas los resolvíamos con olvidos. No hay más que ver cómo se ha desarrollado el mundo desde la caída del muro de Berlín, cuando aparece la figura de la globalización, que ha supuesto un desarrollo espectacular para una parte del primer mundo. Es verdad que nunca ha sido el mundo más rico y nunca ha habido tantas desigualdades. ¿Qué hemos hecho? Invisibilizar las desigualdades. Exportarlas a los márgenes de la sociedad o a los márgenes del primer mundo, que es el tercer mundo.
La tesis de mi Tratado de la injusticia se sostiene básicamente sobre una idea, y es que confundimos sistemáticamente desigualdad con injusticia, dos conceptos radicalmente diferentes. Cuando hablamos de desigualdad, hablamos de desigualdades producidas por el azar; mientras que la idea de justicia conlleva la idea de causalidad y responsabilidad. Las injusticias están porque las hemos causado, son producto de la acción del hombre que están planteando el tema de la responsabilidad. Mientras asimilemos injusticia a desigualdad nos incapacitamos para asumir las responsabilidades históricas, porque nosotros no nos sentimos implicados en esa historia, y eso es lo que contribuye poderosamente a invisibilizar la injusticia.
¿Puede el Movimiento 15 M plantear cambios desde la marginalidad?
¡Claro! Los indignados son fruto de la marginación, y por tanto son el costo del progreso. Lo que están planteando es romper con una lógica política que se ha construido despreciando precisamente la marginación o entendiendo que ésta es el precio inevitable. Se impone, por tanto, entender la justicia de otra manera, como respuesta a las injusticias que asumen como norma la producción de márgenes. Si es verdad que este movimiento quiere dar una estructura a su indignación, si esto tiene futuro, es en tanto en cuanto incorporen esta reflexión sobre la invisibilización de las víctimas, sobre la crítica al progreso, sobre la producción del margen. Creo que la cultura de la memoria puede dar un nervio teórico a esta explosión histórica.
En algunas de sus pancartas manifiestan que “Legalidad no es justicia”.
La legalidad es la parte de la inmoralidad que la política, los políticos, entienden que hay que regular. Un acto malo, hablado moralmente, produce muchos daños, y sólo una parte de esos daños recaen bajo la consideración de la ley; pero sigue habiendo un montón de daños que son inmorales y que hay que ir teniendo  en cuenta, si queremos realmente hacer justicia. Un delincuente puede cumplir la pena y sin embargo no ha lavado la culpa.
En Crimen y Castigo de Dostoievsky, está la figura de Raskólnikov que, por diversas razones, decide matar a una vieja usurera. Pero una vez la mata se da cuenta de que él ya no puede vivir, entonces entierra el botín que robó, como para dar a entender que se distancia del acto, pero reconoce que ya su vida depende de la vida que ha arrebatado. Esa es la culpa, entender que más allá del crimen, que es un delito, hay un daño, que es la culpa, que hay que tenerla en cuenta si queremos hablar de justicia.  El delito no es más que una parte de la inmoralidad del acto.
Hoy en día estamos viviendo una relación extraña entre política y justicia…
No es por casualidad que Montesquieu hablara de las tres patas de la democracia y de la independencia de los poderes, que ha desaparecido. Realmente el poder ejecutivo ha fagocitado al legislativo y al judicial, y es un espectáculo, algo general lo cual no consuela nada, pero que indica que la democracia no mejorará necesariamente con el tiempo.
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Generaciones después de su fundación, Macondo se ve afectado por la peste del olvido. Es cierto que Aureliano Buendía concibió una fórmula para defender a los habitantes de las evasiones de la memoria que padecía el pueblo entero. Comenzó marcando cada cosa con su nombre: mesa, silla, reloj, puerta, pared, cama, cacerola. Incluso a la entrada del pueblo puso un cartel que decía Dios existe. En todas las casas se habían escrito claves para memorizar los objetos y los sentimientos. Pero todo este sistema exigía tanta vigilancia y fortaleza moral, que muchos sucumbieron al hechizo de una realidad imaginaria, inventada por ellos mismos, que les resultaba menos práctica y más reconfortante.
Berta Ares
Libros citados
Gabriel García Márquez, Cien años de soledad
Reyes Mate, La herencia del olvido
Reyes Mate, Tratado de la injusticia
Miguel de Cervantes, El Quijote
Immanuel Kant, La Religión dentro de los límites de la mera razón
Javier Cercas, Anatomía de un instante
Fiódor Dostoievski, Crimen y Castigo
Bibliografía destacada de Reyes Mate
La razón de los vencidos. Anthropos (Barcelona, 1991)
Memoria de Occidente. Anthropos (Barcelona, 1997)
Penser en espagnol. PUF (París, 2001)
Auschwitz. Actualidad moral y política. Trotta (Madrid, 2003)
A contraluz de las ideas políticamente correctas. Anthropos (Barcelona, 2005)
Medianoche en la historia. Trotta (Madrid, 2006)
Luces en la ciudad democrática. Guía del buen ciudadano.
Pearson Alhambra (Madrid, 2007)
La herencia del olvido. Errata Naturae (Madrid, 2009)
Tratado de la injusticia. Anthropos (Barcelona, 2011)
 Revista de Letras

miércoles, 20 de abril de 2011

ENTREVISTA A BENJAMÍN PRADO "La justicia española quiere estar por encima de la ley"

El escritor destapa el lado oscuro de la transición española en 'Operación Gladio' | Explica cómo los servicios secretos de EUA pudieron estar detrás de diversos atentados en España | El autor se muestra crítico con la situación de la justicia española y rinde homenaje a la profesión periodística en su novela

Libros | 19/04/2011 - 00:51h
Raquel Quelart La red Gladio fue una organización secreta paramilitar que nació después de la II Guerra Mundial para combatir la expansión del comunismo por Europa. Esta red, financiada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense operaba cometiendo atentados atribuidos a grupos de izquierdas. El escritor Benjamín Prado se inspira en esta organización clandestina en Operación Gladio, una novela de espías, tejida a través de seis años de documentación, donde se investiga la relación de la CIA con casos oscuros de nuestra historia reciente.
El autor se suma a la lista de escritores nacidos en los años sesenta que han decidido hacer una revisión de la transición española a partir de sus novelas. Además de narrar historia, ficción y poesía, Prado da rienda suelta a su amor por la música escribiendo canciones para Joaquín Sabina y cantando en los escenarios junto al grupo Pereza.

- ¿Qué era la red Gladio?
- Una organización paramiliatar creada por la CIA después de la II Guerra Mundial. Sus dirigentes reclutaban soldados entre los veteranos de los camisas negras de Benito Mussolini. Tenían como objetivo evitar la expansión del comunismo por Europa. La red pudo haber cometido más de 4.000 atentados, de los que fueron culpados extremistas de izquierdas. La organización mantenía contactos con neofascistas, principalmente italianos, pero también españoles, griegos y alemanes.

- ¿En qué atentados perpetrados en España la red Gladio pudo haber estado detrás?
- Por ejemplo, en el de los abogados de Atocha y el de Carrero Blanco.

- ¿Por qué estaría interesada la CIA en borrar del mapa al almirante Carrero Blanco?
-  El gobierno de Estados Unidos estaba enfadado con el régimen franquista porque no le había dejado utilizar las bases españoles para la guerra de Yom Kipur. El secretario de Estado estadounidense, Henry Kissinger, estaba en Madrid cuando mataron a Carrero Blanco. La embajada de Estados Unidos se encontraba a pocos metros del escenario del crimen, una zona obviamente peinada por la CIA. Sin embargo, nadie vio a los etarras.

- Sospechoso.
- Fue en el año 2008 cuando desclasificaron un cable de la embajada de EUA datado de un mes y medio antes de que se produjese el atentado. Decía así: “Lo mejor para nosotros es que Carrero Blanco desaparezca del mapa”. Es evidente que la CIA miró hacia otro lado y que sabía que iban a matar al presidente del Gobierno de España. Les interesaba más una democracia amiga que una dictadura anquilosada.

- ¿Qué otro ejemplo puede citar?
- En el asesinato de los abogados laboralistas de Atocha se encontró una metralleta que el terrorista italiano de la red Gladio habría utilizado para cometer el crimen. Al día siguiente del magnicidio, no quedaba ni rastro de los agujeros de ráfaga y  el arma, un fusil del ejército español, nunca llegó al sumario.

- ¿Qué relación guardan los GAL con la red Gladio?
- Toda. Los mismos terroristas que participaron en el asesinato de los abogados de Atocha son los mismos que acabaron participando en la guerra sucia contra ETA. Para mí los GAL son el último coletazo de la mentalidad de la dictadura en democracia que piensa que “al enemigo no se le combate con ideas, sino que se le elimina y se lo entierra en cal viva”.


- En sus últimos libros ha escrito sobre la transición. ¿Ésta es una manera de recuperar la memoria histórica de aquella época?
- La gente suele relacionar la memoria histórica con lo que ocurrió durante la Guerra Civil y el franquismo, sin pensar en la transición o en los GAL. No tengo nada en contra de la transición en sí misma, lo que combato es la idea de la perfección de esa hazaña. Es una ingenuidad pensar que en un año y medio –el tiempo que duró - se solucionaron todas las injusticias derivadas de la dictadura. Es cierto que la transición fue un triunfo de todos, pero tuvo sus perdedores.

- ¿Quién salió perdiendo?
- Los ciudadanos a los que todavía no hemos pagado por todo el sufrimiento y esfuerzos que tuvieron que hacer. Un ejemplo que pongo en la novela es la ocultación que se ha hecho de la red Gladio.

- ¿Por qué para usted es tan importante recuperar la memoria histórica?
- ¿Adónde vas si no sabes de dónde vienes? Se equivocan los enemigos de la memoria y partidarios del olvido, porque cuando se sepa todo lo que hemos tenido que hacer para tener esta democracia, vamos a valorarla más. No hablo con rencor personal, porque no tengo ningún muerto que haya sido víctima del franquismo.

- ¿Y qué es lo que más le preocupa de esta cuestión?
- La gente que, como consecuencia de las partes no solucionadas de la dictadura, sigue sufriendo. Este es el caso de los niños robados y sus padres biológicos. 

- Aunque algunos de los robos de bebés se cometieron en los años ochenta, ya en democracia.
- Sí, fueron robados por causas económicas, pero en el fondo todo proviene de la misma mentalidad franquista: antes les robaban porque eran republicanos y después porque eran pobres.

- ¿Por qué cree que se ha tardado tanto en hablar de los niños robados, material de uno de tus libros?
- Fueron cerca de 50.000 menores que desaparecieron. Cuando publiqué Mala gente que camina, algún periódico tituló “Benjamín Prado denuncia el supuesto robo de niños por parte de la dictadura”. El que lea la novela verá muchísimos datos y documentos.

- Pero no hay ninguna sentencia en firme.
- Me preocupa que en plena democracia y tantos años después todavía se siga hablando de esto. Los robos de niños era una de las cosas que el juez Garzón incluyó en la investigación de los crímenes de la dictadura. Él pedía que el Estado hiciera pruebas de ADN y míralo cómo ha acabo.

- ¿Para qué ha servido la ley de memoria histórica?
- Para ganar tiempo. Piensan: “Vamos a dejar que se mueran y que dejen de dar la lata”. Una persona que sufre se convierte en una persona molesta. Es una de los componentes más terribles de nuestra naturaleza. En vez de apiadarnos de él, lo consideramos un latoso que viene a perturbar nuestra tranquilidad. Me imagino que cada vez que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica llama a la puerta de un ministro, éste piensa: “Qué pesados”.

- En el libro se desprende cierto tono de crítica a la justicia española. ¿Qué opina sobre el hecho de que Garzón se siente en el banco de los acusados?
- Me cae mejor la causa de Garzón que Garzón, pero aún así creo que no hay derecho con lo que está sucediendo con él. Es extraño que el mismo juez que mandó a perseguir a Pinochet y Videla, le echemos a patadas de la Audiencia Nacional cuando quiere investigar algo tan remoto como los crímenes del franquismo, que no entiendo a quien puede perturbar.

- Desenterrar cadáveres no es tarea fácil.
- Cuando alguien quiere recuperar a su abuelo de una cuneta o del Valle de los Caídos, no veo ideología ni política, sino un asunto familiar. A lo mejor si mi abuelo estuviera en una cuneta, no querría que estuviera allí, o a lo mejor, como mi amigo Ángel González, cuyo hermano fue fusilado en la guerra, diría: “Las cosas son como fueron, aunque supiera donde está mi hermano, no iría a sacarlo”.

- ¿Qué ocurre con la justicia española?
- La justicia española quiere estar por encima de la ley, hasta tal punto que los jueces han llegado a pedir un fondo de dinero público para pagar las posibles multas o gastos que tengan en caso de errores graves y prevaricación. No sé qué me sorprende más, que los jueces lo pidan o que no se monte un gran escándalo por este tema.

- ¿Cómo se llega a este punto?
- Seguramente porque la famosa separación de los poderes públicos es la gran asignatura pendiente de nuestra democracia. No obstante, considero que tenemos una  democracia muy consolidada y que el español es un animalito democrático, aunque, al mismo tiempo, es una democracia joven.

-  ¿Qué parte de la novela es ficción y qué parte está basada en hechos reales?
- Soy muy galdosiano, me gustan mucho las novelas de Galdós y Balzac, que mezclan personajes reales y de ficción, y me divierte escribirlas. Además, me obliga a estudiar episodios de la historia de España, en especial de la transición. Espero que el 80% sea ficción. La realidad, cuando está dentro de una novela, ya es ficción porque manipulas los acontecimientos.

- ¿El libro también es un homenaje a la profesión periodística?
- La novela rinde homenaje a los periodistas que no trabajan sólo por una nómina, sino porque tienen una misión que cumplir: decir la verdad. Piense que en lo que va de siglo se han cargado a diez periodistas por mes, 1000 en total.

-  Usted es coautor del álbum Vinagre y rosas de Joaquín Sabina. ¿Cuál es su relación con él?
- Hace treinta años que nos conocemos. Somos amigos de toda la vida y algo más, porque si no sería muy raro que nos hubiéramos puesto a escribir un disco entero y que hayamos acabado más amigos de lo que éramos. Escribir es una tarea muy solitaria, egoísta y egocéntrica. Con Joaquín es fácil porque es muy respetuoso. Nos lo hemos pasado muy bien. Antes era su amigo, ahora soy su chulo, él canta y yo me quedo en casa y me llega parte del dinero, aunque la más pequeña (ríe).

- ¿No ha pensado en dedicarle más tiempo a la música?
- No, tengo una suerte infinita de que me paguen por lo que yo pagaría, que es ser escritor. Me gusta mucho el rock y la mezcla y cantar con Pereza. Es muy bonito ver a los fans dispuestos a gritar cada vez que mueven un dedo. Pero nunca he tenido la más mínima tentación de dedicar más tiempo a la música.

- Alguna anécdota sobre su faceta musical tendrá para explicarme.
- La Ministra de Cultura en un concierto con Coque Malla en el teatro Fernán Gómez en Madrid me dijo: “Has tenido lo que quiere todo el mundo: ser una estrella del rock and roll durante dos horas”. Le advertí que nunca he querido serlo, pero conozco muchas estrellas de este género a quienes les gustaría que se los tomaran en serio como escritores. Estas cosas cuando las haces como excepción es más divertido.
 

sábado, 5 de junio de 2010

Baltasar Garzón - Cambio de tercio

Texto de Eduardo Martín de Pozuelo
“Aquí me tienes, guardando 20 años de mi vida en cajas”, dijo un emocionado y triste Baltasar Garzón el día que fue suspendido de la Audiencia Nacional por una causa abierta contra él. Un duro golpe para este juez que no deja indiferente a nadie y cuyos íntimos aseguran que sólo le guía un ideal de justicia universal.
Garzón despierta entusiasmo y animadversión a partes iguales. En la imagen recibe un cálido homenaje recientemente en París
El viernes 14 de mayo, alrededor de las seis de la tarde, un Baltasar Garzón mucho más silencioso de lo habitual, pensativo y triste, iba de acá para allá por su despacho de la Audiencia Nacional metiendo papeles, recuerdos y agendas en una decena de cajas que los funcionarios de su juzgado le habían dejado en torno a la mesa baja y semirrodeada de sofás que tiene frente a su mesa de trabajo. Un espacio que cumple como salón para atender visitas o para intercambiar opiniones con los compañeros sobre los casos que llevan. Los interrogados se sientan frente a él. El saloncito no es para ellos.

Sus notas, la ikurriña que le regalaron en el País Vasco por ser azote de ETA, la reproducción del Gernika... “Estoy guardando en cajas 20 años de mi vida”, comentó en voz alta, quizá sin darse cuenta del impacto que provocó con su frase. Las puertas de su despacho estaban abiertas; la que da a la zona donde trabajan la veintena de funcionarios de su juzgado –que literalmente le adoran¬ y la que da al pasillo, por el que un sinfín de compañeros y funcionarios de otros juzgados pasaban para despedirse. Algunos, emocionados; otros, no se sabe.

La decisión de suspenderle del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y la noticia de la apertura de juicio oral por el asunto de los crímenes del franquismo no habían sentado bien en la Audiencia Nacional. Los comentarios que se oían en aquel pasillo no eran nada halagadores ni para el órgano de gobierno de los jueces, ni para el Tribunal Supremo. Pero en aquel momento eso no consolaba a ninguno de los compañeros y amigos convencidos en la inocencia del juez.

En la estantería, a la izquierda, según se mira al ventanal a través del que ETA quiso dispararle a la cabeza, ya no estaba la foto en la que se le veía bailando sevillanas con una mujer que los que no la reconocían pensaban que era Rosario, Yayo, su esposa. No era Yayo –que esa tarde le acompañaba en el juzgado– la de la foto “emocionalmente necesaria para mí”, según había comentado Garzón muchas veces.
La foto recogía un instante de alegría con Carmen Tagle, su fiscal, en cierta forma su mentora, asesinada por ETA en 1989 ante la puerta de su casa. Fue entonces cuando se juró sobre el cadáver de su amiga que el crimen y ETA no quedarían impunes. Garzón escribió en su libro Un mundo sin miedo lo que ya había contado a sus allegados: “Cuando la mataron me dio un vuelco el corazón, me quedé sin voz, y cada vez que recuerdo aquel día se me eriza la piel”. Y la verdad es que sólo hay que hablar un rato de ETA con Garzón para que Carmen surja. “Nunca la olvidaré”, repite.

Antes de verse a sí mismo guardando 20 años de su vida, ese día ya habían pasado muchas cosas en la Audiencia Nacional. La mañana había comenzado rutinaria pese a los rumores que daban por hecha su suspensión. Baltasar Garzón había madrugado como de costumbre y estaba trabajando en el caso Pretoria, que afecta a ex altos cargos políticos catalanes. El ambiente del Juzgado Central de Instrucción número 5 se respiraba extraño; aunque ningún funcionario del juzgado se atrevió a comentar nada. Garzón siguió con la labor diaria en la que le sumían los cuatro centenares de casos que permanentemente llevaba su juzgado y no dio muestras de estar afectado por lo que se avecinaba.

A la una y cuarto, su móvil, el que lleva de salvapantallas a Aurorita, su primera nieta, a la que enseña en cuanto uno se descuida, emitió el pitido de un SMS: “Consumado”. Nada más. Y nada menos. Por fin supo de su suspensión y que tenía que abandonar el juzgado al que había llegado en 1988. Garzón interrumpió su trabajo por la noticia, todavía extraoficial, y por la irrupción en el despacho de unos desmoralizados compañeros, como Dolores Delgado, la fiscal antiterrorista, y los jueces Santiago Pedraz (su sustituto) y Fernando Andreu, amigo suyo. Al poco llegó Yayo, su esposa. Todos ellos habían recibido el mismo SMS y habían corrido al juzgado.

Tras unos comentarios de apoyo y cara de circunstancias, Garzón abrió la puerta que comunica con el resto de las dependencias del juzgado y dio la noticia a sus funcionarios. Los presentes hicieron el ademán de irse, como si aquel trámite fuera íntimo. Garzón lo impidió. El juez habló a su gente y les explicó que su suspensión estaba hecha. No les pilló de sorpresa. Unas semanas antes, cuando el juez del Tribunal Supremo, Luciano Varela, se afanaba y aceleraba la causa para procesarle por prevaricación en el caso de la memoria histórica, Garzón ya les había reunido y explicado lo que imaginaba que sucedería.

Pero no por sabida la noticia anuló emociones. Hubo lloros, veladas protestas, y un sentimiento de profunda injusticia se apoderó de las mujeres y los hombres que tantos años habían trabajado con él. Pilar, la limpiadora, hincha del Barça, como el juez –“es mi héroe, dice–, lloró y suspiró sin contención. “Lo mejor que me ha pasado en la vida ha sido conocerle”, dice. Nunca olvida su regalo de Navidad para Garzón.

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viernes, 9 de abril de 2010

ENTREVISTA: LUIS MORENO OCAMPO Fiscal de la Corte Penal Internacional

"El mundo necesita jueces como Garzón, que se enfrenten al poder"

NATALIA JUNQUERA - Madrid - 07/11/2009
Su trabajo consiste en intentar que todo el mundo viva bajo las reglas del Estado de derecho. Una tarea descomunal para la que tiene menos de una década. Luis Moreno Ocampo (Buenos Aires, 1952) asumió en 2003 y por nueve años el cargo de fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), una institución cuyo fin es acabar con la impunidad de los crímenes de lesa humanidad, de guerra y genocidios. Le quedan dos años y ocho meses para conseguirlo y, aunque ha perdido algún pulso -"arrestar a un presidente en ejercicio no es tarea de un día"- puede poner ejemplos de sus progresos: 110 países, incluida España, están dispuestos a que ese tribunal les juzgue. "Por ejemplo, si ningún juez español hubiese actuado por los atentados del 11-M, habría intervenido yo", dice.
Habla con pasión pero sin romanticismo - "no es una utopía, se puede hacer"- de su cometido, al que se refiere como "la revolución", y durante una fugaz visita a Madrid para recibir el premio que la familia de una víctima del franquismo, Enrique Ruano, le concedió por su trabajo en defensa de los derechos humanos, el fiscal que interrogó a la cúpula militar argentina en el juicio a la dictadura de Videla en 1985, habló también del juez Garzón y del delicado momento que atraviesa.
Pregunta. Investiga posibles delitos contra la humanidad en Darfur, Congo, Kenia, Colombia... El juez Garzón abrió una causa contra el franquismo por considerarlo un plan de exterminio. ¿Cometió Franco un delito de lesa humanidad?
Respuesta. Un crimen de lesa humanidad es un ataque sistemático contra la población civil y no prescribe. Aceptar la investigación de crímenes masivos es una decisión difícil. En Argentina se logró en parte porque los militares fueron derrotados en Malvinas y no tenían el mismo poder, pero en Chile fue muy difícil y en Uruguay hubo un referéndum y la gente pidió que no se investigaran los crímenes. La CPI investiga a partir de 2002, por eso no puedo hablar de este caso.
P. ¿Pero cree que son perseguibles los crímenes del franquismo? ¿El hecho de que los verdugos hayan muerto impide investigar el paradero de las víctimas?
R. En Argentina hubo leyes que no permitían castigar a personas, y hubo jueces que hicieron juicios por la verdad, sabiendo que no podían procesar a nadie.
P. ¿Conoce el proceso contra Garzón por abrir esta causa? ¿Le parece justificado?
R. Garzón abrió el primer gran caso de justicia universal. Tiene el prestigio mundial de haber requerido la extradición de Pinochet. Fue un caso fundamental para el fin de la impunidad. Es un hombre que intenta ponerle límites al poder, y eso siempre es duro. El primer fiscal que lo hizo se llamaba John Cooke. Era 1649 y el gobernante al que se enfrentó, el rey Carlos I, 25 años después, el hijo de Carlos I le abrió un juicio. Cooke se defendió: "Yo apliqué la ley", dijo. Y el jurado consideró esto una agravante. Lo colgaron en la misma sala de la corte. Cuando uno investiga gente con poder, sabe que corre el riesgo de ser atacado. Eso es lo que le pasa a Garzón. Se metió en muchos temas duros. Un fiscal, un juez, no tiene amigos. Termina siempre solo. Pero el mundo necesita esos jueces y fiscales y que la ley se aplique también contra los poderosos. ¿Cometer un delito por abrir una investigación? Eso suena muy raro. De todos modos, muestra que cuando uno investiga el poder, tiene conflictos. Y así como yo considero a John Cooke mi predecesor, en un par de siglos la gente hablará de Garzón, el juez que abrió el primer caso de justicia universal. Cuando estaba en Harvard había un seminario para estudiar sus casos porque, entre otras cosas, es el único juez del mundo que investigó al servicio secreto de su país.
P. ¿Ha recibido algún ataque parecido en su carrera?
R. Son gajes del oficio. Si te dedicas a investigar crímenes cometidos por gente con poder, tu vida no va a ser de color de rosa. El fiscal Gerardo Colombo me dijo un día: "Cuando empezamos a investigar la corrupción en Italia, luchábamos arropados por la sociedad y perseguíamos a los acusados, que se escapaban por una escalera. Íbamos todos juntos subiendo detrás, estábamos en el primer piso y la gente nos aplaudía desde el hall; 10 años después, vamos por el piso 47, se siguen escapando y en el hall no queda nadie, pero ahora hay francotiradores disparándonos".
P. Este verano se abrió en España la primera fosa con supervisión judicial. Todavía hoy son los propios familiares quienes exhuman los cuerpos con ayuda de expertos voluntarios. ¿Es normal que la justicia no intervenga?
R. La gente no se hace idea de la importancia que tiene conocer la verdad y enterrar con dignidad a los muertos. En el juicio de las juntas militares, un hombre me decía: "Mi hija fue secuestrada hace 15 años. Yo estoy seguro de que la mataron, pero una parte de mí sigue esperando que esté viva y todavía recorro hospitales para ver si la encuentro". Esa es la desazón de no poder enterrar a tu muerto. No saber la verdad es un dolor permanente para las víctimas. Tienen derecho a la verdad.
P. EE UU aún no ha firmado el Estatuto de Roma para someterse a su tribunal. ¿Se han dirigido a la Administración de Obama para pedírselo?
R. Cuando empecé, eran un poco hostiles hacia la Corte pero cuando se aceptó el caso Darfur la relación con la Administración Bush mejoró. A los países grandes, como China o EE UU, les cuesta mucho más sumarse a la Corte porque se defienden con su ejército. La idea de que la ley les va a proteger no es tan clara para ellos. Pero en 20 ó 30 años estarán en la Corte, porque es un proceso inexorable. Si no, el mundo no tendrá futuro.
P. ¿Dónde están las lagunas de impunidad del mundo?
R. ¡Es un océano! Pero el concepto de impunidad está terminando. Los crímenes masivos los cometen líderes y si saben que pueden acabar presos, no los cometen. La Corte resuelve casos individuales pero genera reglas generales, como cualquier tribunal, con la ventaja de que cuando genera esas reglas, es para, al menos, 110 países. Ejércitos de todo el mundo ajustan sus reglas a lo que juzga la Corte. En Colombia, las FARC discuten si deben reclutar a menores como soldados.

El 'Núremberg' argentino

Cuando la justicia argentina sentó en el banquillo en 1985 a los comandantes de la dictadura militar, Luis Moreno Ocampo, fiscal adjunto en el proceso, tenía 34 años y a su madre en contra. "Ella creía que Videla era bueno y que me equivocaba", recuerda. Parte de los acusados fueron condenados y su madre terminó perdonándole.
"El juicio, con su eficiencia de precisión y el ritual de respetar al acusado y a los testigos, genera un aprendizaje histórico que en Argentina fue único. La sociedad aprende respeto. A las dos semanas de empezar el juicio, mi madre me llamó y me dijo: 'Todavía sigo queriendo a Videla, pero vos tenías razón, tiene que estar preso'. Recuperar los cuerpos, la verdad individual, es importante, pero también la colectiva. Y los juicios ayudan, pero cada sociedad lo hace a su manera. En 1985, el juicio era una polémica inmensa, ahora no".
Ahora, la película más vista en la televisión argentina es La noche de los lápices, la historia de uno de los testigos que Ocampo llevó al juicio, un estudiante secuestrado a los 16 años. "Él conocía su verdad, pero pudo difundirla y eso generó un cambio social".
Como fiscal de la Corte Penal Internacional dice encargarse de las víctimas "que no le importan a nadie porque no tienen poder". "En Uganda, una de mis investigadoras estaba haciendo preguntas a una víctima y cuando terminó, la chica empezó a llorar y no podía parar. La investigadora le explicó que tenía que hacerle aquellas preguntas y ella respondió que no lloraba de tristeza, que era el día más feliz de su vida, porque nunca nadie en su vida le había prestado tanta atención. La justicia da poder a las víctimas. Puede convertir su dolor en testimonio. Ése es el milagro que produce la justicia internacional", explica.
Moreno Ocampo asegura que "es pronto para saber" si el recorte de la justicia universal en España es un paso atrás en la carrera contra la impunidad. Y aunque se muestra optimista, conoce lo atroz mejor que nadie: "La humanidad aprende a matarse más y protegerse mejor".

 El País

jueves, 8 de abril de 2010

Medio centenar de juristas alzan su voz contra el genocidio franquista

Cristina Almeida, José Luis Pitarch, Joan Garcés… son algunos de los nombres que componen la lista inicial del comité jurídico –al que ha tenido acceso nuevatribuna.es- encargado de elaborar la iniciativa legislativa popular de “Verdad, Justicia y Reparación” para las víctimas de la dictadura.
> MIGUEL A. RODRÍGUEZ ARIAS: El último genocidio negado: "Verdad, justicia y reparación" para todas las víctimas
NUEVATRIBUNA.ES / ISABEL G. CABALLERO 02.03.2010

El proyecto ya está en marcha. Tal y como anunció nuevatribuna.es, distintas asociaciones de memoria histórica y derechos humanos han impulsado una iniciativa popular para resarcir a las víctimas del franquismo.

El ponente del anteproyecto, Miguel Ángel Rodríguez Arias, ya explicó en una entrevista publicada en estas mismas páginas lo objetivos del proyecto del que ahora toca informar a 4-5 meses vista con un tour por varias ciudades de España que comenzó el pasado 27 de febrero en el Ateneo de Madrid y que continuará el 6 de marzo en Barcelona; el 27 de marzo en la localidad valenciana de Quart de Poblet; el 17 de abril en Granada; y el 8 de mayo en Sevilla. Además se prevén sesiones informativas en Extremadura y Galicia -cuyas fechas están aún por concretar-, y en Toulouse, la que fuera capital del exilio republicano.

Pues bien, este periódico ha tenido acceso a la lista inicial de reconocidos juristas, abogados y profesores de universidad que conformarán el comité jurídico, la comisión redactora del proyecto de ley de “verdad, justicia y reparación” que será llevado a la Mesa del Congreso para su calificación y posterior recogida de medio millón de firmas ciudadanas.

El elenco de nombres continuará ampliándose en los próximos días y todos ellos parten de un común denominador: la lucha contra la impunidad y por los derechos humanos. A continuación se reproduce esa lista por orden alfabético.

1-Cristina Almeida. Abogada Laboralista y de Derechos Humanos. Militante Antifranquista.

2-Marco Aparicio. Profesor de derecho Constitucional en la Universidad de Girona.

3-Jaume Asens. Abogado. Interviniente de varias causas de Memoria Histórica.

4-Ana Bernabeu. Center for Justice&Accountability en Estados Unidos. Directora del Spanish and Latin American legal Program.

5-Matías Bailone. Jurista argentino, profesor e investigador de Derecho Penal de la Universidad de Buenos Aires.

6-Gonzalo Boyé. Abogado. Interviniente de varias causas de Memoria Histórica.

7-Margarita Capella i Roig. Profesora Titular de Derecho Internacional Público de la Universidad de Mallorca.

8-Javier Chinchón. Miembro de la Asociación Española para el Derecho Internacional de los Derechos Humanos (AEDIDH). Director Centro Iberoamericano de Estudios Jurídicos y Políticos.

9-José Manuel Corbacho. Abogado de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura.

10-Juan José Del Águila. Juez de lo Social y autor del libro sobre la represión del Tribunal de Orden Público (TOP).

11-Virginia Díaz. Abogada del Foro por la Memoria.

12-Antonio Doñate. Magistrado y miembro de la Asociación Catalana de Juristas Demócratas. Autor del modelo de denuncia para casos de desaparecidos.

13-César Estirado. Fiscal. Miembro de la Unión Progresista de Fiscales.

14-Rafael Escudero. Profesor Titular Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III.

15-Carmelo Faleh-Pérez. Experto en Derecho Internacional. Secretario de la AEDIDH.

16-David Fernández. Abogado.

17-Montse Fernández-Garrido. Abogada catalana especialista en derechos de la mujer.

18-Mercedes Gallardo. Abogada. Interviniente en varias causas de la Memoria Histórica.

19-Joan Garcés. Experto Internacional en Derechos Humanos y Lucha contra la Impunidad. Abogado de la nieta de Juan Negrín y antiguo asesor de Salvador Allende.

20-Javier García Espinar. Jurista. Miembro Fundación Acción Pro Derechos Humanos Madrid.

21-Benajmín García Holgado. Profesor Consulto de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Doctor en Historia.

22-Inés García Holgado. Abogada argentina. Especialista en Derechos Humanos.

23-Pablo Gutiérrez Vega. Profesor de la Universidad de Sevilla. Abogado Desaparecidos en Naciones Unidas.

24-Ramón López. Abogado. Histórico Militante Antifranquista.

25-Antoni Lucchetti. Abogado Derechos Humanos.

26-Fernando Magán. Abogado en la causa de la Audiencia Nacional.

27-Manuel Maroto. Investigador Derecho Penal Universidad Castilla la Mancha.

28-Antonio Martín Martín. Abogado de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Cataluña.

29-Ramón Melgarejo. Abogado de Unidad Cívica Andaluza por la República, Granada.

30-Ana Messuti. Jurista argentina. Especialista en Memoria Histórica.

31-Alicia Moreno. Jurista ONG Derechos Humanos.

32-José Antonio Moreno. Abogado Foro por la Memoria.

33-Xosé Avelino Ochoa. Abogado Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de O’Grove (Galicia).

34-Amaya Olivas. Magistrada de Barcelona. Miembro de Jueces para la Democracia. Autora del Modelo para el Protocolo de Exhumaciones.

35-Bartolomé Oliver. Abogado y jurista.

36-Manuel Ollé. Profesor Derecho Penal de la Universidad Rey Juan Carlos.

37-Lluis Orri. Jurista catalán. Miembro de la Plataforma ‘Juicio a Aznar’.

38-Francisco Palomo. Abogado. Causa de la Memoria Histórica.

39-José Luis Pitarch. Miembro UMD. Profesor de Derecho Constitucional. Presidente de Unidad Cívica por la República.

40-Miguel Ángel Rodríguez. Ponente del Anteproyecto de Ley de “Verdad, Justicia y Reparación’. Profesor de Derecho Penal Internacional de la Universidad de Castilla La Mancha.

41-Santiago Romero. Abogado.

42-Enrique Santiago. Abogado especializado en Derechos Humanos.

43-Antonio Feliciano Rubio. Investigador Derechos Humanos y Pena de Muerte.

44-José Luis Serrano. Abogado. Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Granada. Escritor.

45-Giulia Tamayo. Experta Internacional en Derechos Humanos y Miembro de distintas ONG.

46-Hernando Valencia. Jurista colombiano. Experto en Derechos Humanos y Derecho Internacional.

47-Lydia Vicente. Consultora en Timor Oriental de Derechos Humanos.

48-Carlos Villán. Presidente de AEDIDH. Experto en Derecho Internacional.

49-Gloria Wilhelmi. Abogada en Barcelona. Especialista en derechos de la mujer.

50-Mónica Zapico. Investigadora Universidad de Vigo. Especialista en lucha contra la Impunidad.

domingo, 14 de marzo de 2010

La sociedad civil impulsará una ley para resarcir a las víctimas del franquismo

Última actualización 15/02/2010@16:01:24 GMT+1
El ponente del anteproyecto, el profesor de Derecho Internacional Miguel Ángel Rodríguez Arias afirma que la Ley de Memoria Histórica viola varios artículos del Convenio Europeo de Derechos Humanos que obliga al Estado a reparar el daño de las víctimas de la dictadura franquista.
> PDF: Texto íntegro del anteproyecto
NUEVATRIBUNA.ES / I.G.C. 13.02.2010

Distintas asociaciones de derechos humanos y de la memoria histórica así como juristas de toda España impulsarán una iniciativa popular para reparar la memoria de las víctimas del franquismo independientemente de que siga adelante el procesamiento del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por investigar los crímenes de la dictadura.

Así lo ha adelantado a nuevatribuna.es el ponente del texto Miguel Ángel Rodríguez Arias, profesor de Derecho Penal Internacional y autor de varios libros, que expone en un documento de diez puntos las razones que sustentan dicha iniciativa.

Rodríguez Arias, en cuyo blog figuran algunos de sus artículos de opinión y de investigación sobre este asunto publicados en medios de comunicación- explica que la iniciativa surge porque la Ley de Memoria Histórica reproduce planteamientos jurídicos franquistas. En concreto, se refiere a la orden de Franco de mayo de 1940 sobre exhumaciones que determinó que la responsabilidad en la apertura de fosas era de los familiares. “La única diferencia –señala- es que Franco daba exenciones fiscales mientras que el Gobierno actual da subvenciones”.

Según este experto, la Ley que aprobó el Ejecutivo de Zapatero en 2007 vulnera algunos artículos del Convenio Europeo de Derechos Humanos, entre ellos el relativo a la obligación del Estado de hacerse cargo de las exhumaciones y acabar con el trato “inhumano y degradante” a los familiares de las víctimas tal y como explica en otro de sus estudios a los que también ha tenido acceso este periódico.

En julio de 2009, 65 asociaciones de derechos humanos (a las que luego se unieron 15 más) llevaron al Palacio de La Moncloa un escrito solicitando que se modificara la Ley de Memoria Histórica y “a fecha de hoy aún no hemos recibido una respuesta”, señala Rodríguez Arias.

El anteproyecto consta de 103 artículos y se prevé pueda ser presentado en la Mesa del Congreso de los Diputados entre mayo o junio próximos. Antes, se hará una campaña explicativa del proyecto en varias ciudades españolas, pasando por Madrid donde el próximo 27 de febrero se celebrará un acto en el Ateneo; el 6 de marzo en el Colegio de Abogados en Barcelona; siguiendo en Sevilla y Valencia. La recogida de firmas (se necesitan 500.000) comenzará previsiblemente en agosto o septiembre y podría prolongarse durante un año.

El anteproyecto propone, entre otras cosas, la creación de una Fiscalía Especial para los crímenes y violaciones de los derechos humanos del franquismo y una Policía judicial que los investigue. Según recuerda Rodríguez Arias, en España sigue habiendo alrededor de 150.000 desaparecidos, siendo el país con más víctimas de desaparición forzosa de toda Hispanoamérica y el segundo del mundo, detrás de Camboya durante el régimen de Pol Pot.
 

miércoles, 6 de enero de 2010

Juica: “Poder Judicial no se comportó a la altura” en dictadura

Recién nombrado nuevo presidente de la Corte Suprema admitió que tiene un juicio crítico sobre la actuación de magistrados durante el régimen de Augusto Pinochet.

Viernes 18 de diciembre de 2009 | Actualizada 12:50 | País
Juica: “Poder Judicial no se comportó a la altura” en dictadura
Foto: Poder Judicial

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    Milton Juica elegido nuevo presidente de la Suprema
Bajo la premisa de que la “justicia no estuvo a la altura” de las circunstancias durante la dictadura, el recién electo presidente de la Corte Suprema, Milton Juica, admitió las debilidades en ese período del Poder Judicial.
Tras ser aclamado por unanimidad por los integrantes del máximo tribunal, Juica no dudo en afirmar que “en la época de la dictadura el Poder Judicial no se comportó a la altura, especialmente la Corte Suprema” al tiempo en que añadió que esta frase corresponde a su visión personal de los hechos.
El magistrado que reemplazará a Urbano Marín, quien deja el puesto el próximo 6 de enero, detalló los magistrados de ese período “han tenido sus razones para haber actuado como lo hicieron y yo tengo, por supuesto y siempre lo he dicho, un juicio crítico respecto de la gestión que se hizo en ese momento respecto del tema de los derechos humanos”.
 Juica tuvo en sus manos investigaciones como la Operación Albania en que logró confesiones claves para develar este crimen.
El magistrado que se desempeña en la actualidad como ministro en la Tercera Sala, que ve temas civiles, se refirió superficialmente al caso del magistrado Alejandro Madrid suspendido momentáneamente del proceso por la muerte del ex presidente Eduardo Frei Montalva. Al respecto dijo “no quisiera entrar en hacer una apreciación respecto de un juicio que incluso se encuentra bajo el conocimiento de la Corte Suprema y nosotros somos muy respetuosos de no anticipar ningún juicio respecto de un proceso pendiente”.
 El ex vocero del máximo tribunal analizó también la independencia económica que ansía el Poder Judicial, panorama que dijo conversará con los representantes del Ejecutivo y Legislativo para analizar proyectos "emblemáticos" que otorgarán este beneficio y ayudarán al proceso de modernización de la justicia.