miércoles, 18 de enero de 2012

Los bancos también son culpables

  • Un juzgado impide embargar el sueldo a dos desahuciados

  • El decreto señala a las entidades financieras como responsables de la crisis inmobiliaria

  Girona

 

Un juzgado de Lleida ha impedido a un banco embargar el salario y las propiedades a dos hermanos marroquíes que se hipotecaron en 2005 para comprar un piso y lo perdieron al no poder pagar las cuotas cuatro años después. El Banco Pastor, que se adjudicó la vivienda en una subasta por el 50% del valor de tasación, les reclamaba 66.000 euros que, supuestamente, debían una vez entregadas las llaves. El decreto, que considera saldada la deuda, señala a los bancos como responsables de la crisis inmobiliaria y se pregunta si no deberían soportar las entidades bancarias parte del descenso que se ha producido en el precio de los pisos. El banco ha recurrido la resolución, dictada el pasado 29 de diciembre.

El decreto asume las conclusiones de dos resoluciones de las audiencias de Navarra y Girona favorables a aceptar la dación en pago, es decir, que la entrega del piso liquide la deuda. El propio banco “incorpora en su patrimonio un inmueble que él ha tasado libremente, pero ahora le computa un precio muy inferior a esa valoración”, razona el escrito.

El Banco Pastor tasó el piso en 219.000 euros en 2005, pero se lo adjudicó por la mitad (109.000 euros) unos años después. La diferencia entre esa cantidad y la deuda hipotecaria (más intereses, costas y gastos del procedimiento) es lo que el banco sigue reclamando. Como en el caso de las audiencias de Girona y Navarra, la resolución califica de “abuso de derecho” y “enriquecimiento injusto” las intenciones de la entidad.

“La pérdida de valor de los pisos la ha provocado la mala gestión”

La resolución no niega que el valor del piso sea ahora menor, pero argumenta que la carga de esa rebaja no debe recaer sobre las personas que contrataron las hipotecas en época de bonanza. “El panorama económico de 2011 no tiene nada que ver con el de 2006, 2007 y 2008, cuando la crisis era incipiente”, dice el decreto. “Seguramente, el inmueble tiene ahora un valor de mercado inferior al precio pactado, ¿pero es justo que el deudor sufra todas las consecuencias de este descenso?”, se pregunta. “¿No sería más justo que las entidades también soportasen una parte?”, continúa. El juzgado acaba culpando a los bancos de la actual situación: “Los economistas están de acuerdo en considerar que las pérdidas de valor de los inmuebles las han provocado las propias entidades financieras con su mala gestión”.

“La interpretación estricta de la ley permite situaciones como esta, que son un abuso”, razona Leticia Carné, abogada que defiende a uno de los hermanos, al que el banco pretende embargar porque firmó como avalista del préstamo. La ley de enjuiciamiento civil dice que si, una vez subastados los bienes hipotecados, el producto es insuficiente para cubrir el crédito, el banco puede pedir el embargo de las cantidades que faltan. Al quedar desiertas las subastas, las entidades suelen adjudicarse los pisos por valores muy inferiores al de tasación (algo que permite la ley, que fijó el mínimo en el 60% frente al 50% anterior en una modificación de julio de 2011). “Pero en estos casos, los bancos no venden un producto, sino que se adjudican un bien que ellos mismos han valorado”, dice Carné.

El juzgado busca que el caso llegue a la Audiencia Provincial

“Mi hermano trabajaba en la construcción y se quedó sin trabajo. A mí también me echaron”, explica el avalista, que prefiere no dar su nombre. “¡Tantos años pagando para nada!”, se queja, aunque se siente aliviado tras saber que la sombra del embargo no le perseguirá. Aunque el banco no podría embargarle ahora (lo que cobra no alcanza ni el salario mínimo), sí sería posible si sus ingresos aumentan en un futuro.
“Que yo sepa, es la primera resolución de este tipo en Lleida”, afirma Lidia Urrea, la secretaria judicial que elaboró el decreto del Juzgado de Primera Instancia número 5. “Queríamos abrir una vía para que el caso llegue a la Audiencia Provincial y ver cómo reacciona”, explica la secretaria. “Si la resolución es favorable, mucha más gente reclamará la dación en pago”, abunda. Un magistrado deberá ahora pronunciarse sobre el recurso del banco. Urrea cree que el caso llegará a la Audiencia.

El País

 

domingo, 15 de enero de 2012

WikiLeaks: More Evidence of Monsanto's Bullying and Influence-Buying


Written by Bob Adelmann 
Sunday, 15 January 2012 15:00

The latest revelations from WikiLeaks confirm Monsanto’s continuing efforts to influence governments worldwide to rule in its favor and punish those who won’t.

A cable written in 2007 and released recently by WikiLeaks confirmed the company’s important influence at the very highest levels of the U.S. government. Authored by Craig Stapleton, a friend and business partner of then-president George Bush, the cable outlined a response to resistance from various members of the European Union to adopting GM (genetically modified) crops. At issue specifically was France’s move to ban Monsanto’s GM corn variety:

Country team Paris [Stapleton’s code name] recommends that we calibrate a target retaliation list that causes some pain across the EU since this [resistance] is a collective responsibility, but that also focuses in part on the worst culprits. [Emphasis added.]

The list should be measured rather than vicious and must be sustainable over the long term, since we should not expect an early victory. Moving to retaliation will make clear that the current path [of resistance to the adoption of GM crops] has real costs to EU interests and could help strengthen European pro-biotech [pro-GM] voices.

Other leaked cables documented attempts to influence the Pope himself, who was resistant to supporting GM crops. From the U.S. State Department came this effort to influence the Pope: “…[name blacked out] met with U.S. monsignor Fr. Michael Osborn of the Pontifical Council Cor Unum, offering a chance to push the Vatican on biotech issues…” Another cable said: “Opportunities exist to press the issue with the Vatican and in turn to influence a wide segment of the population in Europe and the developing world.”

These illustrated obvious attempts to work around many Catholic priests who oppose GM crops as being potentially dangerous not only to the health of human beings but to the environment as well. For instance, a prominent member of the Vatican, Cardinal Peter Turkson, said that genetically-modified crops are a “new form of slavery,” referring to the “suicide belt of India” where thousands of farmers are committing suicide in desperation over being unable to repay debts incurred to purchase GM seeds.

Anthony Gucciardi, writing for NaturalSociety.com, stated,

Monsanto has undoubtedly infiltrated the United States government in order to push their health-endangering agenda, and this has been known long before the release of these WikiLeaks cables. The U.S. is the only place where Monsanto’s synthetic hormone Posilac is still used in roughly 1/3 of all cows, with 27 nations banning the substance over legitimate health concerns.

Monsanto’s bullying tactics in protecting its patents on its GM seeds are legendary, but are only the tip of the iceberg of the company's attempts to influence policy worldwide. The government of India has filed several lawsuits against Monsanto, while Canada has had its own difficulties with the corporation. The company paid contractors to dump thousands of tons of highly toxic waste in UK landfill sites, knowing both that it was illegal to do so and that these chemicals were “liable to contaminate wildlife and people.”

In January, 2005, Monsanto paid a fine for bribing an Indonesian official to avoid an environmental impact assessment on its GM cotton. In 2007 the company was fined in France for misleading advertising about its product Roundup. In Germany Monsanto’s attempt to breed GM pigs failed due to overwhelming public outcries. In the United States Monsanto continues its attempt to prohibit dairies from advertising that their cows are not injected with the company’s artificial bovine growth hormone.

And so on. What Monsanto has discovered, and has refined over the years, is that it is more profitable to influence legislation in its favor than to compete in a free market. With friends in high places — including Craig Stapleton, Justice Clarence Thomas (who worked for Monsanto in the ‘70s), Michael Taylor (who worked for the Food and Drug Administration, then moved to a law firm that had Monsanto as a client, and then was appointed to the FDA by President Obama in 2009), Michael Friedman (who worked at the FDA and now is a VP at Monsanto), Linda Fisher (who was initially employed by the Environmental Protection Agency and the moved to Monsanto as a VP, and then returned to the EPA in 2001), and former Secretary of Defense Donald Rumsfeld (who served as chairman and CEO of G.D. Searle which Monsanto purchased in 1985, putting at least $12 million into his pocket in the process) — Monsanto has developed crony-capitalism into a high art form. WikiLeaks just confirmed it.

http://www.thenewamerican.com/usnews/politics/10541-wikileaks-more-evidence-of-monsantos-bullying-and-influence-buying

miércoles, 11 de enero de 2012

LA ESQUIZOFRENIA DE NACIONES UNIDAS:

LA ESQUIZOFRENIA DE NACIONES UNIDAS: Una lucha sin medios contra el hambre - Jean Ziegler
2001-11-01  -   -  7.5

En vista de las "circunstancias internacionales," la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) anuló la segunda cumbre mundial sobre la alimentación que estaba prevista para este mes y que debía celebrarse en Roma. Pero aún existen en el mundo 800 millones de personas que carecen de comida. En 1996 la comunidad internacional se fijó el objetivo de reducir esta cifra a la mitad para el año 2015. Entre tanto, a menos que se modifique el orden económico vigente, el "derecho a la alimentación" quedará simplemente en buenas intenciones.
Todos conocemos la magnitud de la tragedia: 36 millones de personas murieron el año pasado por culpa del hambre y sus consecuencias inmediatas: enfermedades deficitarias, kwashiorkor, etc. La agricultura mundial podría alimentar normalmente a 12000 millones de seres humanos, es decir aportar a cada individuo una alimentación equivalente a 2700 calorías al día. Y, sin embargo, en este planeta sólo vivimos 6.000 millones de personas.
El hambre y la desnutrición no se deben en modo alguno a la fatalidad ni a una maldición de la naturaleza. Tal y como escribió Josué de Castro hace medio siglo, la ecuación es simple: los que tienen dinero comen; los que carecen de dinero sufren hambre, las mutilaciones que ésta acarrea, y con frecuencia mueren (1). El que muere de hambre es víctima de un asesinato. Sin embargo las Naciones Unidas, las organizaciones no gubernamentales y los estados "civilizados" afrontan de manera diametralmente opuesta este genocidio silencioso. En realidad existen dos posturas contrapuestas.
El capitalismo fija el precio de los alimentos
En la Conferencia Mundial de Derechos Humanos que tuvo lugar en Viena en 1993 se proclamaron los derechos económicos, sociales y culturales. Fueron añadidos con carácter complementario, equivalente y universal a los derechos civiles aprobados en 1948. El derecho a la alimentación, que fue aceptado por todos los países menos por los Estados Unidos, figura en primera línea. "El derecho a la alimentación adecuada se ejerce cuando todo hombre, mujer o niño, ya sea sólo o en común con otros, tiene acceso físico y económico, en todo momento, a la alimentación adecuada o a medios para obtenerla." El contenido básico del derecho a la alimentación adecuada comprende "la disponibilidad de alimentos en cantidad y calidad suficientes para satisfacer las necesidades alimenticias de los individuos, sin sustancias nocivas, y aceptables para una cultura determinada. Está inseparablemente vinculado a la dignidad inherente de la persona humana" (2).
El derecho a la alimentación, aprobado en 1996 por la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de la FAO, constituye una ruptura epistemológica: la producción, la distribución y el transporte de alimentos dependían hasta entonces por completo del mercado. Un saco de arroz, un litro de leche o un quintal de trigo se consideraba una mercancía como cualquier otra. El libre mercado capitalista se encargaba exclusivamente de eso. Por otra parte, hasta el día de hoy, es la Bolsa de Materias Primas Agrícolas de Chicago (Chicago Commodity Stock Exchange) la que, en los días laborables, fija el precio de los principales alimentos. Seis empresas multinacionales del sector agroalimentario y de las finanzas controlan esta bolsa. Los precios fijados diariamente son casi siempre fruto de complicadas especulaciones entorno a contratos a plazos, pirámides de derivados y otras variables.
Alimentación vs. Consenso de Washington
Debido al creciente número de bajas causadas por la desnutrición y el hambre, la mayoría de los países cree que la distribución de alimentos no puede seguir dependiendo del libre juego de la oferta y la demanda, aunque la ayuda humanitaria de urgencia dispensada por los gobiernos y las ONG - Programa Mundial de Alimentos (PMA), Unicef, Acción contra el Hambre, etc.- acuda periódicamente en auxilio de las víctimas y marginados del mercado.
En abril de 2000, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU encargó a un relator especial la elaboración de la nueva norma de derecho internacional y la formulación de propuestas para hacerla efectiva (3). Al derecho a la alimentación, el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Banco Mundial, el Ministerio de Hacienda estadounidense y las grandes empresas privadas multinacionales contraponen lo que se conoce como el Consenso de Washington (4). Éste tiene cuatro preceptos invariables y universales, aplicables a cualquier economía en cualquier periodo histórico y en cualquier continente: privatizaciones, desregulación, estabilidad macroeconómica y recortes presupuestarios.
El Consenso de Washington es en realidad un conjunto de pactos entre caballeros elaborados a lo largo de los años 70 y 80 entre los organismos financieros internacionales y la Reserva Federal estadounidense, con el objetivo de suprimir de manera progresiva las medidas reguladoras impuestas por los gobiernos en los mercados financieros y conseguir, en última instancia, la liberalización total del mercado (5). Para los funcionarios del FMI, la OMC, el Banco Mundial y el Ministerio de Hacienda norteamericano, el Consenso de Washington es la Biblia que determina sus prácticas cotidianas; sus dogmas de fe son la base del credo monetarista. Para la población del tercer mundo, las consecuencias de este enfrentamiento entre el derecho a la alimentación y el Consenso de Washington son catastróficas.
El FMI y el hambre, las pesadillas de Níger
Las instituciones de Bretton Woods, la OMC y el Ministerio de Hacienda de los EEUU disponen de unas influencias y un poder financiero infinitamente superiores a los de la FAO, el PMA, Unicef, la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.
Pongamos por caso a Níger, el segundo país más pobre del mundo según el índice de desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en el año 2000. Habitado por algunas de las civilizaciones más maravillosas de la humanidad (Hausa, Djerma, Tuareg, Fulani ), este país se extiende a lo largo de 1´2 kilómetros cuadrados. Pero sólo un 3% de su territorio es cultivable. Tras dos golpes militares en los últimos diez años, sus instituciones democráticas parecen actualmente consolidadas. Sin embargo dos plagas azotan el país: el FMI y el déficit alimentario. La cosecha del año 2000 fue pobre y el déficit de las reservas de mijo supera las 160000 toneladas. El gobierno de M. Hama Amadou está logrando hacer frente al déficit alimentario a través de insistentes contactos con las organizaciones internacionales, los gobiernos occidentales y Japón. Hasta la fecha, nadie ha muerto de hambre. Pero a su vez, el FMI impone a Níger, cuya deuda externa es superior a 1´6 billones de dólares, un programa draconiano de ajuste estructural además de una profunda terapia de privatización y liberalización.
Las amenazas de la privatización
Gracias a la profesionalidad de sus ganaderos y a la particularidad de su suelo, rico en sales minerales, Níger posee el ganado vacuno, lanar y de camellos más famoso de todo el Sahel. Gran parte de sus 20 millones de reses de todo tipo son exportadas a los sultanatos del norte de Nigeria, a Bamako (Malí) y a las ciudades de la costa atlántica. Millones de familias subsisten gracias a la venta de estos animales. No obstante, la privatización del Departamento Nacional de Veterinaria acarrea graves consecuencias. Muchos ganaderos ya no pueden pagar los precios desorbitados que les exigen los comerciantes privados por las vacunas, las vitaminas y los medicamentos antiparasitarios. Ya no existe el menor control respecto a la validez de estos productos. Niamey se encuentra a casi 1000 kilómetros de los puertos atlánticos de Cotonou, Lomé y Abiyán y los comerciantes venden a menudo vacunas y medicamentos caducados. Los animales mueren. Las familias se arruinan.
La privatización desenfrenada también amenaza la Agencia Nacional de Productos Alimenticios de Níger (ONPVN). La ONPVN tiene una flota de camiones de altas prestaciones y conductores experimentados. A lo largo de este inmenso país se esparcen 11000 aldeas y campamentos permanentes, muchos de ellos de difícil acceso. En épocas de hambruna, la ONPVN les suministraba semillas y provisiones de emergencia, pero la adquisición de la flota de camiones por parte de empresas privadas amenaza la continuidad de estos servicios a partir de ahora. Las empresas privadas de transportes, como es lógico, operan según criterios de rentabilidad económica y despiden al conductor que asuma el más mínimo riesgo atravesando una pista accidentada. Por consiguiente, muchas aldeas han dejado de recibir suministros.
La esquizofrenia de la ONU
La OMC prescribe de manera acertada que ningún animal sea exportado de una región donde exista una epidemia o un foco de infección. Pero con el férreo régimen del FMI, al cual el gobierno de Níger se encuentra totalmente subyugado, ya no hay ningún laboratorio central digno de ese nombre que facilite certificados de no contaminación a los ganaderos. Los animales se venden a comerciantes de Nigeria, Benín y Malí en el mercado semanal de Belayara y esos comerciantes se aprovechan hábilmente de la falta de certificados para abaratar los precios de venta en el mercado.
Lo que está pasando en Níger también sucede, con algunas variaciones, en Guinea-Conakry, Mauritania, el Chad y en cualquier lugar del inmenso tercer mundo. Los programas de ajuste estructural impuestos por el FMI repercuten negativamente en las condiciones nutricionales y sociales de la mayoría de estos países. Oxfam, la célebre ONG inglesa, analizó el programa impuesto en Zambia a principios de los años 90 y concluyó que el producto interior bruto del país no había crecido desde 1991, la economía no se había estabilizado, la renta per capita había disminuido y que, en la actualidad, el 70% de la población vive en la extrema pobreza (6).
En cuanto a progreso se refiere, la ONU vive en plena esquizofrenia. Los meses de verano, en el Palacio de las Naciones de Ginebra, se reúne el Consejo Económico y Social (Ecosoc), que supuestamente debería velar por la coherencia y coordinación de todos los programas de ayuda e inversión de las distintas agencias. En la reunión participan todos los directores y directoras de las organizaciones especializadas, los "programas", los fondos y las agencias de la ONU. Pero el FMI y el Banco Mundial, que forman parte de la ONU (no la OMC), hacen frente común a favor de un funcionamiento más eficaz y libre posible del mercado financiero, recusando en la práctica el derecho a la alimentación. Frustran constantemente los pequeños avances en materia de desarrollo humano logrados por la Unicef, la FAO, el PMA, la OMS y otras agencias en los países del hemisferio sur.
El "Pacto Global" de Kofi Annan
¿Debemos denunciar, como hacen muchos autores, entre ellos Joseph Stiglitz, ganador del Premio Nobel de 2001 y antiguo vicepresidente del Banco Mundial (7), la ausencia de dirección política de la ONU? Nada más lejos de la realidad. Con coraje y determinación, el Secretario General, Kofi Annan, hace todo lo que está a su alcance. Pero ¿cómo se puede competir con el poder conjunto de las oligarquías financieras multinacionales y sus mercenarios de las instituciones de Bretton Woods y la OMC? Annan es un ferviente defensor del derecho a la alimentación, pero no hay esperanzas de que pueda reformar el Banco Mundial y el FMI, enfrentarse a la OMC o meter en razón al Ministro de Hacienda estadounidense.
Por ese motivo decidió dirigirse directamente a los grandes empresarios mundiales con la propuesta de que firmaran un Pacto Global con la ONU. Annan presentó esta idea por primera vez en el Foro Económico Mundial celebrado en Davos el 31 de enero de 1999. El Foro es una reunión anual entre los dirigentes de las 1000 compañías multinacionales más poderosas. Para ser admitido en el "Club de los 1000," su nombre oficial, hay que dirigir un imperio bancario, industrial o de servicios que facture al año más de un billón de dólares. El Pacto Global cuenta con nueve principios; en el documento oficial, establecido por los servicios del Secretariado General, se explica cada uno de estos principios, que incluyen la protección del medio ambiente, del empleo y de las libertades públicas, la justicia social, las relaciones norte-sur, etc.
La lucha por una nueva sociedad civil
En el refugio del congreso, situado en el centro de la pequeña ciudad helvética, en aquel helado mes de enero, Kofi Annan pidió a los amos del mundo que adoptasen y aplicasen los principios del Pacto Global en sus actividades cotidianas y que apoyasen su implementación por parte de las autoridades públicas y los gobiernos.
Con su discurso, Kofi Annan pidió al zorro que vigilara el gallinero. ¡A los magnates allí presentes les encantó! Se pusieron en pie para ovacionar al Secretario General y su Pacto durante varios minutos. Y no sin motivo. Cada empresa firmante obtiene el derecho a exhibir el logo blanquiazul de la ONU en todos sus folletos, documentos, envíos publicitarios, etc. Una mina de oro en términos de relaciones públicas y marketing. Entre los signatarios figuran las principales empresas multinacionales de la alimentación. Ni el Secretario General de la ONU ni ninguna otra persona ejerce el menor control sobre la aplicación práctica del Pacto Global por parte de estas empresas.
¿Cómo acabará la batalla entre el derecho a la alimentación y el Consenso de Washington? Nadie lo sabe. Pero la movilización de una nueva sociedad global y su implicación en la batalla será decisiva.

JEAN ZIEGLER: Escritor, profesor de la Universidad de Ginebra, relator especial de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, autor de El hambre en el mundo explicada a mi hijo, Seuil, Paris, 2000
(1) Josué de Castro, Geopolítica del hambre, Barcelona, Guadarrama, 1975.
(2) Observación general nº 12 sobre el Artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, documento de la ONU HRI/GEN/1/Rev. 5, 26 de abril de 2001.
(3) Resolución nº 2000/10 del 17 de abril de 2000, 52ª reunión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, Ginebra, 2000.
(4) Moisés Naim, "Una camisa de fuerza para los países pobres," en Le Monde Diplomatique, marzo de 2000..
(5) Para una interpretación crítica del Consenso de Washington, véase "A la recherche d´alternatives ? Un autre monde est-il possible?", Alternatives Sud, vol VIII, 2001, No 2, Centre tricontinental, Université de Louvain-la Neuve, L´Harmattan, París, 2001.
(6) Oxfam, Liberalisation and poverty. An Oxfam research project, Londres, 2000. Apéndice B: Zambia.
(7) Joseph Stiglitz, en New Republic, Nueva York, 4 de junio de 2000.
Traducción: Daniel Sánchez Fuster
Aithne.net