viernes, 9 de abril de 2010

ENTREVISTA: LUIS MORENO OCAMPO Fiscal de la Corte Penal Internacional

"El mundo necesita jueces como Garzón, que se enfrenten al poder"

NATALIA JUNQUERA - Madrid - 07/11/2009
Su trabajo consiste en intentar que todo el mundo viva bajo las reglas del Estado de derecho. Una tarea descomunal para la que tiene menos de una década. Luis Moreno Ocampo (Buenos Aires, 1952) asumió en 2003 y por nueve años el cargo de fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), una institución cuyo fin es acabar con la impunidad de los crímenes de lesa humanidad, de guerra y genocidios. Le quedan dos años y ocho meses para conseguirlo y, aunque ha perdido algún pulso -"arrestar a un presidente en ejercicio no es tarea de un día"- puede poner ejemplos de sus progresos: 110 países, incluida España, están dispuestos a que ese tribunal les juzgue. "Por ejemplo, si ningún juez español hubiese actuado por los atentados del 11-M, habría intervenido yo", dice.
Habla con pasión pero sin romanticismo - "no es una utopía, se puede hacer"- de su cometido, al que se refiere como "la revolución", y durante una fugaz visita a Madrid para recibir el premio que la familia de una víctima del franquismo, Enrique Ruano, le concedió por su trabajo en defensa de los derechos humanos, el fiscal que interrogó a la cúpula militar argentina en el juicio a la dictadura de Videla en 1985, habló también del juez Garzón y del delicado momento que atraviesa.
Pregunta. Investiga posibles delitos contra la humanidad en Darfur, Congo, Kenia, Colombia... El juez Garzón abrió una causa contra el franquismo por considerarlo un plan de exterminio. ¿Cometió Franco un delito de lesa humanidad?
Respuesta. Un crimen de lesa humanidad es un ataque sistemático contra la población civil y no prescribe. Aceptar la investigación de crímenes masivos es una decisión difícil. En Argentina se logró en parte porque los militares fueron derrotados en Malvinas y no tenían el mismo poder, pero en Chile fue muy difícil y en Uruguay hubo un referéndum y la gente pidió que no se investigaran los crímenes. La CPI investiga a partir de 2002, por eso no puedo hablar de este caso.
P. ¿Pero cree que son perseguibles los crímenes del franquismo? ¿El hecho de que los verdugos hayan muerto impide investigar el paradero de las víctimas?
R. En Argentina hubo leyes que no permitían castigar a personas, y hubo jueces que hicieron juicios por la verdad, sabiendo que no podían procesar a nadie.
P. ¿Conoce el proceso contra Garzón por abrir esta causa? ¿Le parece justificado?
R. Garzón abrió el primer gran caso de justicia universal. Tiene el prestigio mundial de haber requerido la extradición de Pinochet. Fue un caso fundamental para el fin de la impunidad. Es un hombre que intenta ponerle límites al poder, y eso siempre es duro. El primer fiscal que lo hizo se llamaba John Cooke. Era 1649 y el gobernante al que se enfrentó, el rey Carlos I, 25 años después, el hijo de Carlos I le abrió un juicio. Cooke se defendió: "Yo apliqué la ley", dijo. Y el jurado consideró esto una agravante. Lo colgaron en la misma sala de la corte. Cuando uno investiga gente con poder, sabe que corre el riesgo de ser atacado. Eso es lo que le pasa a Garzón. Se metió en muchos temas duros. Un fiscal, un juez, no tiene amigos. Termina siempre solo. Pero el mundo necesita esos jueces y fiscales y que la ley se aplique también contra los poderosos. ¿Cometer un delito por abrir una investigación? Eso suena muy raro. De todos modos, muestra que cuando uno investiga el poder, tiene conflictos. Y así como yo considero a John Cooke mi predecesor, en un par de siglos la gente hablará de Garzón, el juez que abrió el primer caso de justicia universal. Cuando estaba en Harvard había un seminario para estudiar sus casos porque, entre otras cosas, es el único juez del mundo que investigó al servicio secreto de su país.
P. ¿Ha recibido algún ataque parecido en su carrera?
R. Son gajes del oficio. Si te dedicas a investigar crímenes cometidos por gente con poder, tu vida no va a ser de color de rosa. El fiscal Gerardo Colombo me dijo un día: "Cuando empezamos a investigar la corrupción en Italia, luchábamos arropados por la sociedad y perseguíamos a los acusados, que se escapaban por una escalera. Íbamos todos juntos subiendo detrás, estábamos en el primer piso y la gente nos aplaudía desde el hall; 10 años después, vamos por el piso 47, se siguen escapando y en el hall no queda nadie, pero ahora hay francotiradores disparándonos".
P. Este verano se abrió en España la primera fosa con supervisión judicial. Todavía hoy son los propios familiares quienes exhuman los cuerpos con ayuda de expertos voluntarios. ¿Es normal que la justicia no intervenga?
R. La gente no se hace idea de la importancia que tiene conocer la verdad y enterrar con dignidad a los muertos. En el juicio de las juntas militares, un hombre me decía: "Mi hija fue secuestrada hace 15 años. Yo estoy seguro de que la mataron, pero una parte de mí sigue esperando que esté viva y todavía recorro hospitales para ver si la encuentro". Esa es la desazón de no poder enterrar a tu muerto. No saber la verdad es un dolor permanente para las víctimas. Tienen derecho a la verdad.
P. EE UU aún no ha firmado el Estatuto de Roma para someterse a su tribunal. ¿Se han dirigido a la Administración de Obama para pedírselo?
R. Cuando empecé, eran un poco hostiles hacia la Corte pero cuando se aceptó el caso Darfur la relación con la Administración Bush mejoró. A los países grandes, como China o EE UU, les cuesta mucho más sumarse a la Corte porque se defienden con su ejército. La idea de que la ley les va a proteger no es tan clara para ellos. Pero en 20 ó 30 años estarán en la Corte, porque es un proceso inexorable. Si no, el mundo no tendrá futuro.
P. ¿Dónde están las lagunas de impunidad del mundo?
R. ¡Es un océano! Pero el concepto de impunidad está terminando. Los crímenes masivos los cometen líderes y si saben que pueden acabar presos, no los cometen. La Corte resuelve casos individuales pero genera reglas generales, como cualquier tribunal, con la ventaja de que cuando genera esas reglas, es para, al menos, 110 países. Ejércitos de todo el mundo ajustan sus reglas a lo que juzga la Corte. En Colombia, las FARC discuten si deben reclutar a menores como soldados.

El 'Núremberg' argentino

Cuando la justicia argentina sentó en el banquillo en 1985 a los comandantes de la dictadura militar, Luis Moreno Ocampo, fiscal adjunto en el proceso, tenía 34 años y a su madre en contra. "Ella creía que Videla era bueno y que me equivocaba", recuerda. Parte de los acusados fueron condenados y su madre terminó perdonándole.
"El juicio, con su eficiencia de precisión y el ritual de respetar al acusado y a los testigos, genera un aprendizaje histórico que en Argentina fue único. La sociedad aprende respeto. A las dos semanas de empezar el juicio, mi madre me llamó y me dijo: 'Todavía sigo queriendo a Videla, pero vos tenías razón, tiene que estar preso'. Recuperar los cuerpos, la verdad individual, es importante, pero también la colectiva. Y los juicios ayudan, pero cada sociedad lo hace a su manera. En 1985, el juicio era una polémica inmensa, ahora no".
Ahora, la película más vista en la televisión argentina es La noche de los lápices, la historia de uno de los testigos que Ocampo llevó al juicio, un estudiante secuestrado a los 16 años. "Él conocía su verdad, pero pudo difundirla y eso generó un cambio social".
Como fiscal de la Corte Penal Internacional dice encargarse de las víctimas "que no le importan a nadie porque no tienen poder". "En Uganda, una de mis investigadoras estaba haciendo preguntas a una víctima y cuando terminó, la chica empezó a llorar y no podía parar. La investigadora le explicó que tenía que hacerle aquellas preguntas y ella respondió que no lloraba de tristeza, que era el día más feliz de su vida, porque nunca nadie en su vida le había prestado tanta atención. La justicia da poder a las víctimas. Puede convertir su dolor en testimonio. Ése es el milagro que produce la justicia internacional", explica.
Moreno Ocampo asegura que "es pronto para saber" si el recorte de la justicia universal en España es un paso atrás en la carrera contra la impunidad. Y aunque se muestra optimista, conoce lo atroz mejor que nadie: "La humanidad aprende a matarse más y protegerse mejor".

 El País

jueves, 8 de abril de 2010

Medio centenar de juristas alzan su voz contra el genocidio franquista

Cristina Almeida, José Luis Pitarch, Joan Garcés… son algunos de los nombres que componen la lista inicial del comité jurídico –al que ha tenido acceso nuevatribuna.es- encargado de elaborar la iniciativa legislativa popular de “Verdad, Justicia y Reparación” para las víctimas de la dictadura.
> MIGUEL A. RODRÍGUEZ ARIAS: El último genocidio negado: "Verdad, justicia y reparación" para todas las víctimas
NUEVATRIBUNA.ES / ISABEL G. CABALLERO 02.03.2010

El proyecto ya está en marcha. Tal y como anunció nuevatribuna.es, distintas asociaciones de memoria histórica y derechos humanos han impulsado una iniciativa popular para resarcir a las víctimas del franquismo.

El ponente del anteproyecto, Miguel Ángel Rodríguez Arias, ya explicó en una entrevista publicada en estas mismas páginas lo objetivos del proyecto del que ahora toca informar a 4-5 meses vista con un tour por varias ciudades de España que comenzó el pasado 27 de febrero en el Ateneo de Madrid y que continuará el 6 de marzo en Barcelona; el 27 de marzo en la localidad valenciana de Quart de Poblet; el 17 de abril en Granada; y el 8 de mayo en Sevilla. Además se prevén sesiones informativas en Extremadura y Galicia -cuyas fechas están aún por concretar-, y en Toulouse, la que fuera capital del exilio republicano.

Pues bien, este periódico ha tenido acceso a la lista inicial de reconocidos juristas, abogados y profesores de universidad que conformarán el comité jurídico, la comisión redactora del proyecto de ley de “verdad, justicia y reparación” que será llevado a la Mesa del Congreso para su calificación y posterior recogida de medio millón de firmas ciudadanas.

El elenco de nombres continuará ampliándose en los próximos días y todos ellos parten de un común denominador: la lucha contra la impunidad y por los derechos humanos. A continuación se reproduce esa lista por orden alfabético.

1-Cristina Almeida. Abogada Laboralista y de Derechos Humanos. Militante Antifranquista.

2-Marco Aparicio. Profesor de derecho Constitucional en la Universidad de Girona.

3-Jaume Asens. Abogado. Interviniente de varias causas de Memoria Histórica.

4-Ana Bernabeu. Center for Justice&Accountability en Estados Unidos. Directora del Spanish and Latin American legal Program.

5-Matías Bailone. Jurista argentino, profesor e investigador de Derecho Penal de la Universidad de Buenos Aires.

6-Gonzalo Boyé. Abogado. Interviniente de varias causas de Memoria Histórica.

7-Margarita Capella i Roig. Profesora Titular de Derecho Internacional Público de la Universidad de Mallorca.

8-Javier Chinchón. Miembro de la Asociación Española para el Derecho Internacional de los Derechos Humanos (AEDIDH). Director Centro Iberoamericano de Estudios Jurídicos y Políticos.

9-José Manuel Corbacho. Abogado de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura.

10-Juan José Del Águila. Juez de lo Social y autor del libro sobre la represión del Tribunal de Orden Público (TOP).

11-Virginia Díaz. Abogada del Foro por la Memoria.

12-Antonio Doñate. Magistrado y miembro de la Asociación Catalana de Juristas Demócratas. Autor del modelo de denuncia para casos de desaparecidos.

13-César Estirado. Fiscal. Miembro de la Unión Progresista de Fiscales.

14-Rafael Escudero. Profesor Titular Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III.

15-Carmelo Faleh-Pérez. Experto en Derecho Internacional. Secretario de la AEDIDH.

16-David Fernández. Abogado.

17-Montse Fernández-Garrido. Abogada catalana especialista en derechos de la mujer.

18-Mercedes Gallardo. Abogada. Interviniente en varias causas de la Memoria Histórica.

19-Joan Garcés. Experto Internacional en Derechos Humanos y Lucha contra la Impunidad. Abogado de la nieta de Juan Negrín y antiguo asesor de Salvador Allende.

20-Javier García Espinar. Jurista. Miembro Fundación Acción Pro Derechos Humanos Madrid.

21-Benajmín García Holgado. Profesor Consulto de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Doctor en Historia.

22-Inés García Holgado. Abogada argentina. Especialista en Derechos Humanos.

23-Pablo Gutiérrez Vega. Profesor de la Universidad de Sevilla. Abogado Desaparecidos en Naciones Unidas.

24-Ramón López. Abogado. Histórico Militante Antifranquista.

25-Antoni Lucchetti. Abogado Derechos Humanos.

26-Fernando Magán. Abogado en la causa de la Audiencia Nacional.

27-Manuel Maroto. Investigador Derecho Penal Universidad Castilla la Mancha.

28-Antonio Martín Martín. Abogado de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Cataluña.

29-Ramón Melgarejo. Abogado de Unidad Cívica Andaluza por la República, Granada.

30-Ana Messuti. Jurista argentina. Especialista en Memoria Histórica.

31-Alicia Moreno. Jurista ONG Derechos Humanos.

32-José Antonio Moreno. Abogado Foro por la Memoria.

33-Xosé Avelino Ochoa. Abogado Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de O’Grove (Galicia).

34-Amaya Olivas. Magistrada de Barcelona. Miembro de Jueces para la Democracia. Autora del Modelo para el Protocolo de Exhumaciones.

35-Bartolomé Oliver. Abogado y jurista.

36-Manuel Ollé. Profesor Derecho Penal de la Universidad Rey Juan Carlos.

37-Lluis Orri. Jurista catalán. Miembro de la Plataforma ‘Juicio a Aznar’.

38-Francisco Palomo. Abogado. Causa de la Memoria Histórica.

39-José Luis Pitarch. Miembro UMD. Profesor de Derecho Constitucional. Presidente de Unidad Cívica por la República.

40-Miguel Ángel Rodríguez. Ponente del Anteproyecto de Ley de “Verdad, Justicia y Reparación’. Profesor de Derecho Penal Internacional de la Universidad de Castilla La Mancha.

41-Santiago Romero. Abogado.

42-Enrique Santiago. Abogado especializado en Derechos Humanos.

43-Antonio Feliciano Rubio. Investigador Derechos Humanos y Pena de Muerte.

44-José Luis Serrano. Abogado. Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Granada. Escritor.

45-Giulia Tamayo. Experta Internacional en Derechos Humanos y Miembro de distintas ONG.

46-Hernando Valencia. Jurista colombiano. Experto en Derechos Humanos y Derecho Internacional.

47-Lydia Vicente. Consultora en Timor Oriental de Derechos Humanos.

48-Carlos Villán. Presidente de AEDIDH. Experto en Derecho Internacional.

49-Gloria Wilhelmi. Abogada en Barcelona. Especialista en derechos de la mujer.

50-Mónica Zapico. Investigadora Universidad de Vigo. Especialista en lucha contra la Impunidad.

domingo, 14 de marzo de 2010

La sociedad civil impulsará una ley para resarcir a las víctimas del franquismo

Última actualización 15/02/2010@16:01:24 GMT+1
El ponente del anteproyecto, el profesor de Derecho Internacional Miguel Ángel Rodríguez Arias afirma que la Ley de Memoria Histórica viola varios artículos del Convenio Europeo de Derechos Humanos que obliga al Estado a reparar el daño de las víctimas de la dictadura franquista.
> PDF: Texto íntegro del anteproyecto
NUEVATRIBUNA.ES / I.G.C. 13.02.2010

Distintas asociaciones de derechos humanos y de la memoria histórica así como juristas de toda España impulsarán una iniciativa popular para reparar la memoria de las víctimas del franquismo independientemente de que siga adelante el procesamiento del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por investigar los crímenes de la dictadura.

Así lo ha adelantado a nuevatribuna.es el ponente del texto Miguel Ángel Rodríguez Arias, profesor de Derecho Penal Internacional y autor de varios libros, que expone en un documento de diez puntos las razones que sustentan dicha iniciativa.

Rodríguez Arias, en cuyo blog figuran algunos de sus artículos de opinión y de investigación sobre este asunto publicados en medios de comunicación- explica que la iniciativa surge porque la Ley de Memoria Histórica reproduce planteamientos jurídicos franquistas. En concreto, se refiere a la orden de Franco de mayo de 1940 sobre exhumaciones que determinó que la responsabilidad en la apertura de fosas era de los familiares. “La única diferencia –señala- es que Franco daba exenciones fiscales mientras que el Gobierno actual da subvenciones”.

Según este experto, la Ley que aprobó el Ejecutivo de Zapatero en 2007 vulnera algunos artículos del Convenio Europeo de Derechos Humanos, entre ellos el relativo a la obligación del Estado de hacerse cargo de las exhumaciones y acabar con el trato “inhumano y degradante” a los familiares de las víctimas tal y como explica en otro de sus estudios a los que también ha tenido acceso este periódico.

En julio de 2009, 65 asociaciones de derechos humanos (a las que luego se unieron 15 más) llevaron al Palacio de La Moncloa un escrito solicitando que se modificara la Ley de Memoria Histórica y “a fecha de hoy aún no hemos recibido una respuesta”, señala Rodríguez Arias.

El anteproyecto consta de 103 artículos y se prevé pueda ser presentado en la Mesa del Congreso de los Diputados entre mayo o junio próximos. Antes, se hará una campaña explicativa del proyecto en varias ciudades españolas, pasando por Madrid donde el próximo 27 de febrero se celebrará un acto en el Ateneo; el 6 de marzo en el Colegio de Abogados en Barcelona; siguiendo en Sevilla y Valencia. La recogida de firmas (se necesitan 500.000) comenzará previsiblemente en agosto o septiembre y podría prolongarse durante un año.

El anteproyecto propone, entre otras cosas, la creación de una Fiscalía Especial para los crímenes y violaciones de los derechos humanos del franquismo y una Policía judicial que los investigue. Según recuerda Rodríguez Arias, en España sigue habiendo alrededor de 150.000 desaparecidos, siendo el país con más víctimas de desaparición forzosa de toda Hispanoamérica y el segundo del mundo, detrás de Camboya durante el régimen de Pol Pot.
 

sábado, 6 de marzo de 2010

Geografía del Cerebro

María Luisa Etchart (Desde Costa Rica. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

¿Qué hay dentro de nuestro cráneo? La médula espinal sube a través de un orificio en la base del cráneo. Asentado sobre ella está el metaencéfalo de unas 3 pulgadas de largo y que pesa alrededor de 300 gramos. Sin esta pequeña estructura, la vida no sería posible. Si se lo corta en su parte inferior, la respiración se detiene, la presión sanguínea cae a cero y la muerte se produce en un minuto. Está compuesto de 4 partes una de las cuales, el cerebelo, la rodea.

Las funciones esenciales de supervivencia, tales como la respiración y el latido del corazón están manejadas por él. También procesa información percibida por nuestros sentidos. Cualquier información recogida por nuestro olfato, ojos, oídos, piel o lengua es enviada a él para su procesamiento. El cerebelo maneja gran parte de nuestras actividades musculares, tales como caminar, correr y cualquiera de los actos musculares coordinados que son semi-voluntarios. No hace falta ningún esfuerzo conciente para hacer que la vida continúe. Si tuviéramos que pensar concientemente en cada inhalación y cada paso que damos, no nos quedaría mucho tiempo para nada más. Es decir, es como un piloto automático que cuida de las funciones corporales esenciales para que podamos usar nuestro cerebro en otros asuntos, que podrían ser escribir una sinfonía o construir un campo de concentración. Podría ser pintar la Capilla Sixtina o perpetuar dogmas.

Cerebro anterior

Ganglio Basal

Asentado sobre el metaencéfalo está el cerebro anterior. Consiste en tres formaciones. La primera es el ganglio basal que consiste en una cantidad de partes subsidiarias. Antes de la investigación de David McLean se pensaba que era parte de la corteza motora. Sin embargo, esta pequeña parte del cerebro ejerce un poderoso control sobre muchas otras áreas del comportamiento humano.

Sistema Límbico

Sobre el ganglio basal está la segunda formación que contiene un número de glándulas, como el tálamo, hipotálamo y pituitaria. Los investigadores coinciden que este sistema es responsable de nuestros estados de ánimo y emociones. EL hipotálamo que pesa apenas 4 gramos controla el ingreso de alimento, el equilibrio de agua y el sistema nervioso autónomo y parecería que también controla nuestro ritmo sexual, la fatiga y el hambre.

El Neocortex

La tercera formación parece una masa gris de huevos revueltos y está dividido en dos hemisferios. El hemisferio izquierdo maneja números, lenguaje y habilidades de razonamiento. El derecho nos permite pensar en abstracto y conceptos. Este neocortex permite a nuestra especie hacer muchas cosas que otros animales no pueden, tales como escribir poesía o intentar hacer una limpieza étnica. Nos permite descubrir el mundo de las partículas subatómicas y desarrollar virus que estropeen el mundo de la computación. En nuestro neocortex podemos hacer planes para construir un hospital y encontrar excusas para hacer trampas en nuestra declaración de impuestos. Nos da los razonamientos para construir y destruir, para asesinar y amar. Lamentablemente, sin una intervención conciente e intencional, el neocortex puede llevarnos cuesta abajo hasta el abismo. Sin embargo, el manejo conciente de nuestras facultades nos da la posibilidad de construir una sociedad justa.

El manojo más grande de nervios en el cerebro es el hábeas callusum. Su función primordial es llevar y traer información entre los hemisferios, lo que hace que nuestras dos mitades cerebrales se comuniquen constantemente entre sí.

La Corteza Prefrontal

MacLean la incluye en su descripción del neocortex pero es de tal importancia que vale la pena darle un lugar de preferencia. Ocupa 1/15 del volumen de nuestros cerebros y nos permite trascender lo simplemente humano y comenzar nuestro ascenso para convertirnos en “verdaderamente humanos”.

Todos los miembros de la especie “homo sapiens” son humanos. Cualquier macho productor de esperma y cualquier hembra que no haya llegado a la menopausia pueden engendrar un hijo. Cualquier miembro del Islam puede fertilizar a un miembro sexualmente opuesto de los Arios, a pesar de los prejuicios que pudieran tener, porque son miembros de la misma especie.

Sin embargo, ser de la especie humana no le da automáticamente a cada miembro de nuestra especie la cualidad de ser “verdaderamente humano”. La corteza prefrontal da la posibilidad de producir este avance pero no lo hace automáticamente. Si así fuera, viviríamos en un paraíso. Creo que el éxito o fracaso de desarrollar las capacidades inherentes a la corteza prefrontal en forma conciente es lo que determinará el futuro de la humanidad. Todo depende de la voluntad que tengamos de dar el cambio.

Este es el tema principal con que nos enfrentamos. No se trata de si podemos construir chips alrededor de moléculas para que nuestras computadoras funcionen aún más rápido. No se trata de si podemos comprar cosas que realmente no necesitamos para luego descartarlas. No se trata de qué partido ascenderá al gobierno. Si no son capaces de limpiar sus actos, no habrá gran diferencia. No se trata de elegir entre dogmas o religiones creadas por hombres que no han sabido construir un mundo más justo y menos cruel.

Hace poco escuché a Bill Gates en una entrevista que el tema más importante del futuro es “la educación de todos los niños”. Seguramente olvidó que la Alemania Nazi tuvo la ciudadanía con más alto nivel de educación del mundo pero también descendió a un foso de crueldad y deshumanización. Uno puede ser una persona muy educada con altos títulos universitarios, haber leído bibliotecas enteras y sin embargo continuar siendo una bestia.

Doy por agotado el tema de la Geografía Cerebral para entrar en su Historia, que es donde el tema se hace apasionante.

Historia del cerebro humano

Las investigaciones de Paul D. MacLean revelaron algunos descubrimientos asombrosos sobre nuestros tres cerebros. Tiñó algunas células del ganglio basal humano para revelar su estructura básica microscópica. Luego las comparó con células de cerebro reptil. Ambas resultaron muy similares en composición y estructura. La historia del cerebro reptil se remonta a dinosaurios que vagaban por la tierra hace 240 millones de años.

Es casi inconcebible que una parte de nuestros cerebros tengan por ancestros a bestias que vagaban en un paisaje Pérmico. Pero no deberíamos sorprendernos demasiado. Después de todo, Ud. y yo somos encarnaciones de elementos nacidos en el momento del Big Bang. Cada recién nacido es la continuación de un proceso que comenzó en el primer nano-segundo del nacimiento del universo. Cada cerebro es un hecho microscópico en el drama que comenzó cuando se levantó el telón sobre la escena de la obra hace unos 20 billones de años. Nuestra historia es vieja y larga. Tenemos muchos antepasados. Sólo somos la manifestación actual de la vida que tuvo sus orígenes en el polvo de antiguas estrellas. Muchas formas de vida existieron antes de la actual fauna. Nuestra presencia está relacionada con todo lo que ha sido antes y estará relacionada con todo lo que está aún por venir. Cualquier pretensión de ocupar una posición única y especial en el universo es sólo un reflejo de nuestra imaginación y egoísmo y nada más.

Una vez establecida la similitud, MacLean se dedicó a estudiar el comportamiento reptil. Su investigación demostró que además de los roles fisiológicos, el “complejo R” (nombre con que bautizó esa parte del cerebro humano) es también responsable de comportamientos o funciones psicológicas fundamentales. Podemos resumir estos comportamientos en cuatro categorías principales: 1) Territorio, 2) Jerarquía, 3) Ritual y 4) Engaño.

La conclusión más importante para los humanos es el hecho de que cada uno de nosotros tiene un cerebro reptil dentro de nuestros cráneos. No necesitamos pagar para ver la película Jurassic Park. La están dando dentro de nuestros propios cerebros todos los días. Tal vez nuestro interés en los dinosaurios proviene del hecho que siguen vivos dentro de cada uno de nosotros. Subconscientemente, probablemente nos sentimos identificados.

Sin embargo, conscientemente, nos es difícil borrar la imagen de que somos criaturas sustancial y totalmente diferentes de otros animales. Puede resultar desconcertante enterarnos que los cocodrilos y los humanos no sólo compartimos una estructura cerebral similar, sino que tenemos patrones de conducta similares. Sin embargo, en la escala mayor, lo que Ud. y yo pensemos no le importa en absoluto a la Madre Naturaleza. Ella hará que se produzcan eras glaciales en la tierra seguidas por tiempo tropical y no le importa que valles que una vez fueron verdes se conviertan en desiertos.

La Madre Naturaleza no depende de nosotros. Es al revés. Y alguna vez en el futuro, tal vez en 4 billones de años más, la tierra desaparecerá en la chimenea atómica del sol o seremos arrojados al espacio para convertirnos en un trozo helado de roca.

Pero, mientras tanto, TENEMOS UNA OPCION. ¿Procuraremos hacer que las cosas vayan bien o continuaremos actuando como los brutos que hemos sido en el pasado?

Si queremos algo mejor que el sangriento pasado, debemos comprender qué somos, necesitamos comprender nuestro antecedente reptil y examinar las cuatro principales marcas en el comportamiento marcadas en nuestro cerebro.

Territorio

Nada, ni siquiera el sexo, es más importante para cualquier organismo vivo, sea hombre o mujer, ave o serpiente, que su propio espacio, su territorio. Sin su propio espacio, Ud. no puede existir. Igualmente esencial es nuestra habilidad para proteger nuestro espacio. Los circuitos neurológicos que proveen a cada individuo con una forma de proteger su espacio deben ser parte del proceso evolutivo. La picadura que recibe un hombre que se ha acercado demasiado al territorio de una serpiente no significa nada más que la protección de su espacio. El ataque no es malo. Es sólo una manifestación de la respuesta de “pelea” para guardar su territorio. La retracción de un cangrejo dentro de su concha cuando se lo alza, no es más que su mecanismo instintivo para protegerse. Ya sea por la pelea o la huida, la Naturaleza dotó a cada ser viviente con un mecanismo automático de defensa para proteger su territorio.

Aún el organismo más simple tiene impreso en su sistema nervioso un programa para su auto-protección. Observemos una lombriz de tierra. Cuando excavando en el jardín desenterramos una, instintivamente comienza a tratar de meterse en la tierra húmeda.

“Sabe” que no podrá sobrevivir bajo el ardiente sol.

Nuestro radar personal está funcionando 24 horas por día. Estemos dormidos o despiertos, está escaneando el horizonte de nuestro territorio personal. Cuando reconoce un sonido extraño, se pone en acción. Liberamos químicos, la sangre fluye desde la parte central del cuerpo a los músculos de brazos y piernas. Esto nos permite correr más rápido, huir, o golpear con fuerza, dependiendo de cómo nuestro cerebro evalúe nuestra mejor posibilidad para sobrevivir.

El “yo” consciente no tiene nada que ver con ninguna de estas reacciones corporales. Si necesitáramos una respuesta racional, nunca lograríamos responder. Sin embargo, existen fallas en el sistema que necesitamos comprender si esperamos convertirnos en verdaderamente humanos.

El complejo R es incapaz de razonar. Simplemente está allí y reacciona. Puede percibir una invasión de territorio cuando no existió tal intención.

Alguien que amamos viene a quedarse a nuestra casa. De pronto, toca un objeto, o se sienta en nuestra silla y sentimos un ataque de hostilidad crecer dentro nuestro seguido por un sentimiento de culpa por haber, por una partícula de segundo, sentido casi un odio hacia esa persona. Por supuesto, no hubo intención de su parte de invadir nuestro territorio pero nuestro reptil así lo percibió. ¿Cuántas veces por día nuestro sistema se carga sin una razón real? Si observamos a la mayoría de los conductores, podremos ver su rostro molesto por encontrar en su camino a otros vehículos, como si estuvieran invadiendo “su territorio”, la carretera.

Existe una observación de Mac Lean importante. La territorialidad humana se extiende más allá de los lugares físicos. Nuestras ideas y creencias son también una parte sustantiva de nuestro territorio. Ya sea que la invasión provenga de un ladrón en la noche o de alguien que sostiene un punto de vista radicalmente diferente al nuestro en algo importante, la reacción de nuestro complejo R es la misma. Esta es la razón por la que es casi imposible mantener una conversación racional e inteligente con puntos de vista políticos, religiosos o aún económicos que difieren. No tarda mucho para que las partes en disputa defiendan su territorio más bien que buscar una solución compartida.

Ciertamente no podemos vivir sin el cerebro reptil. Si se extirpara, moriríamos. Sin embargo, necesitamos aprender cuándo el comportamiento reptil se torna contraproducente en una cultura. Los preceptos políticos, religiosos, intelectuales y económicos construidos sobre territorialidad dogmática son una receta segura para la destrucción eventual de todas las fuerzas humanas.

Esto está en la base de todas las guerras de todos los tiempos y, curiosamente, el agresor insistirá en que se está defendiendo o que lo hace por una buena razón para evitar ser atacado.

Jerarquía

¿Qué tiene que ver la jerarquía con el cerebro reptil? Ya se vio que el complejo R se ocupa de funciones básicas de supervivencia. Es obvio que la adquisición y defensa de territorio es la preocupación primaria de cualquier organismo. ¿Qué tiene que ver la jerarquía con la supervivencia? Consideremos esto desde un punto de vista práctico. Dada la naturaleza de los animales, resulta evidente que casi todos los miembros de una tribu, manada, grupo, familia, quisiera ser el perro principal. Las oportunidades para batallar en forma continua por el puesto Número Uno son infinitas. Después de todo, el macho dominante tiene el derecho de copular con la hembra alfa o aún con todo un harén. Este es un beneficio por el que vale la pena luchar.

Pero qué ocurriría si hubiera una lucha constante por ganar el puesto de Presidente? Nadie podría asentarse ni hacer nada. Aún mientras realiza la función de comer, el vencedor del momento tendría que cuidar su espalda de cualquier atacante posible. La procreación quedaría también fuera de la cuestión. Si el macho alfa tiene que pensar nerviosamente sobre su posible asesinato por un macho competidor, dudo que pudiera realizarse el acto sexual y ni el individuo ni el grupo tendrían un futuro en estas condiciones.

La Naturaleza dotó al complejo R de un mecanismo maravilloso. Hay un tiempo para decidir quién será el Campeón. Pero una vez que los juegos han determinado los resultados, entra en funcionamiento el mecanismo de la jerarquía. Todos ahora aceptan el orden de la manada. Así que todos pueden comer, beber y divertirse. La pelea por la posición alfa ha sido detenida. El futuro del alfa así como el del grupo está asegurado. Habrá tranquilidad en el mismo lugar hasta el próximo año. Luego la competencia comienza nuevamente. Hasta entonces la competencia cesa para que se puedan realizar las importantes funciones de sobrevivir y reproducirse.

La necesidad de jerarquías está profundamente enraizada en nuestra especie. Resulta difícil imaginar sociedades humanas funcionando sin una estructura jerárquica. Alguien en una corporación tiene que asumir la responsabilidad en el proceso de toma de decisiones. Y no sólo hay un alfa a cargo de las cosas, el resto de la organización tiene que aceptar las decisiones que se toman. Cuando los bomberos combaten un gran incendio, alguien tiene que decidir cómo mejor controlar la situación. Sus órdenes deben ser aceptadas sin cuestionamientos. Ese tipo de situaciones son el lado positivo de las estructuras jerárquicas.

Pero por supuesto, nosotros los “banguis” parecemos echar a perder esto también. Si hay algún lado negativo, déjenlo en nuestras manos y seguramente lo hallaremos. Entre nosotros, los que realmente quieren ser los alfas dominantes fácilmente se aprovechan del patrón jerárquico impreso en nuestros cerebros. Pervierten nuestra predisposición a aceptar un liderazgo y se enseñorean sobre los subordinados. Dejemos que un orador carismático apele a nuestras necesidades territoriales y lo saludaremos como nuestro Fhurer, Primer Ministro o Presidente y nos someteremos a sus designios. Seguimos ciegamente, aunque signifique que nos convirtamos en auto-destructivos. No hace falta ningún libreto consciente para ganar el control sobre masas de gente. Los mamíferos desean un líder. Les da sentido de estabilidad al orden de las cosas. Los individuos dominantes están presentes en cada grupo. Ofrecen su poder. Las masas están deseosas de aceptarlo porque sin estructuras se sienten inseguros. Si los alfas usaran su poder para beneficio de la gente, el sistema funcionaría bien. Lamentablemente, en la historia de nuestra especie, los que ejercen el poder con justicia y sensatez son pocos y separados en el tiempo. Los líderes están allí para proteger y aumentar su propio coto de caza. La necesidad de estructuras es tan dominante que la mayor parte del tiempo, la mayoría de las personas permiten que se los lleve de las narices.

La profundidad del comportamiento jerárquico quedó demostrada en un experimento llevado a cabo por el Dr. Stanley Milgram, del Depto. de Psicología de la Universidad de Yale. Este estudio fue publicado en 1965 y figura en el libro Janus de Arthur Koestler (pág. 85 a 90). Milgram diseñó un estudio basado en un grupo de “voluntarios” reclutados por anuncios en periódicos. Los voluntarios eran los sujetos de los experimentos. Sin embargo, ellos no lo sabían. Ellos pensaban que el experimento se centraba en un grupo de “estudiantes”. Los voluntarios provenían de diferentes medios y se les pagaba un honorario modesto por su participación.

El experimento era así: Un grupo de actores había sido contratado para actuar en el papel de “estudiantes”. Se los sentaba en unos artefactos que parecían sillas eléctricas. En sus muñecas se colocaban cables conectados a una consola que había delante de los voluntarios. Estos voluntarios tenían un teclado delante de sí. En este teclado había treinta botones que indicaban un voltaje que iba en ascenso cada 15 voltios. Las inscripciones sobre los botones decían: SHOCK LIGERO, shock intenso, peligro: SHOCK SEVERO. Por supuesto, en el experimento no se administraban verdaderos shocks. Pero, naturalmente, los voluntarios no lo sabían.

El profesor estaba a cargo del experimento. Dio a cada estudiante varios pares de palabras tales como “azul – buey”, “salvaje – pato”, “lindo – día”. Luego de un intervalo, el voluntario daba la primera palabra de un par al estudiante. Si el estudiante daba la respuesta equivocada, al voluntario se le había instruido que administrara un shock ligero. A medida que los estudiantes continuaban dando respuestas equivocadas, se aumentaba el voltaje. A los estudiantes (actores) se les había pedido que comenzaran a quejarse y expresar dolor. En un cierto punto los quejidos se debían convertir en gritos. Cuando los shocks llegaran a 350 volts, debían quedarse totalmente mudos. A los voluntarios se les había instruido que una la falta de respuesta a una pregunta por parte del estudiante debía recibir un voltaje aumentado. Luego de que se administraron tres shocks de 450 volts, el profesor detuvo el experimento.

Previo a realizar el experimento, Milgram había pedido a 39 psiquiatras que estimaran el número de voluntarios que llegarían administrar los 450 volts (mortales). El consenso general fue que la mayoría no pasaría de los 150 volts, un 4% alcanzaría la etapa de 300 volts y sólo un patológico grupo de uno en mil administraría la dosis completa.
El resultado verdadero fue: 60% de los voluntarios administraron el shock completo. Algunos incluso lo hicieron luego que los estudiantes pidieron ser relevados del experimento. En otros países donde se realizó este mismo experimento, el número de voluntarios que administraron los 450 volts fue aún mayor. En Munich la cifra alcanzó el 85%.

Milgram llegó a la conclusión que la razón de la continua aplicación del “castigo correctivo” no era por tendencias sádicas de los voluntarios. Más bien, los voluntarios eran parte integral de una estructura social y no eran capaces de salirse de ella. Estaban atrapados en la “jerarquía” y el profesor era para ellos el animal alfa que controlaba la situación. El antiguo ganglio basal dominaba el comportamiento de los voluntarios a pesar del hecho de que ellos vivían en una “sociedad civilizada”. La obediencia ciega a impulsos jerárquicos ha causado y continúa causando, desastres en la humanidad. Los charlatanes saben muy bien cómo explotar los cerebros reptiles de sus seguidores. A su vez, los alfas dominantes no están conscientes de que antiguos dinosaurios controlan su comportamiento. Creen que es su genio o su liderazgo lo que hace que las masas hagan lo que ellos les dicen. En realidad, tanto los alfas como sus seguidores simplemente siguen los dictados de un circuito neurológico instalado hace casi 240 millones de años. La combinación de territorio y jerarquía puede tener, y de hecho tiene, un efecto sumamente destructivo en los asuntos humanos. Agregue a estos patrones de comportamiento los poderes de ritual y engaño y se obtendrá la mortal mezcla que ha esclavizado a la mayor parte de la humanidad durante la mayor parte de su historia.

Ritual

¿Qué tiene que ver la supervivencia con el ritual? Debemos ir un poco más allá de los significados comúnmente aceptados de ritual para encontrar su significado más profundo.

El Viejo Dino, un brontosaurio, va por la carretera 178 para llegar a su fuente de agua. De pronto, Dino ve a un Tirano Rex amenazante y rugiente. Dino se retira. Se ha puesto en marcha su mecanismo de pelea o huida. Dino decide huir. Pero sigue teniendo que llegar al agua. Bueno, se sale de la carretera 178 y termina por encontrar un estrecho y antiguo sendero que lleva a su destino.

Al día siguiente, se repite la misma escena. Dino se dirige a su spa, El T.Rex ruge y escupe; Dino se retira y usa el viejo senderito. En el día 3, Dino ni siquiera intenta la carretera 178. Trota seguro a su sendero escondido. El ritual se ha establecido. Un procedimiento seguro se recuerda. Tomar el sendero se ha establecido como rutina segura para conductas futuras. Es ahora un ritual.

Nuestra negativa a cambiar rutinas, a aceptar nuevas ideas y a hacer las cosas en forma diferente está basada en un comportamiento impreso en nuestros cerebros reptiles. Los rituales usan comportamientos asados que se comprobaron efectivos. Nuestra resistencia a cambiar, ya sea políticas corporativas, himnos de la iglesia o plegarias, o cualquier cosa que signifique un cambio de patrones establecidos está basada en los mismos circuitos cerebrales que hacían que el Dino tomara el viejo sendero. Los métodos probados que ayudan a la supervivencia y al consuelo están profundamente grabados.

El cerebro reptil es esencial, necesitamos nuestro propio territorio, la jerarquía no sólo trae orden sino que nos permite organizar el trabajo y el juego eficientemente. El ritual provee precedentes que nos permiten avanzar sin tener que reinventar la rueda cada vez que giramos.

Es el aspecto inferior de nuestros antecesores reptiles lo que puede dificultar tanto la vida para tantos de nosotros. Cuando la defensa territorial, la jerarquía y los rituales se convierten en fines en sí mismos, pueden ser contraproducentes. Muchísimas veces, por ejemplo, nos aferramos a prejuicios, a seguir irreflexivamente costumbres y conceptos por la simple presión del complejo R. Estos precedentes pueden ejercer autoridad propia por la simple y única razón que han sido transmitidos de una generación a la siguiente. La razón básica para que algún ritual se estableciera pueden haber ya sido dejado de lado hace mucho, pero la tradición continúa y ejerce su presión sobre nuestra libertad.

Los Padres de la Iglesia en el nombre de la verdad defendieron sus demandas forzando a Galileo a retractarse. Poderosos líderes de la iglesia del presente defienden las enseñanzas de la creación del mundo como una ciencia. En el nombre de Dios buscan impedir que se enseñe control natal y protección contra enfermedades de transmisión sexual. Líderes ortodoxos en países musulmanes quieren que sus mujeres no sean vistas ni oídas.

La obediencia ciega a prácticas ritualistas demanda al neocortex (parte del cerebro más nueva, eminentemente humana) que encuentre antecedentes “racionales” para defender lo indefendible. Y ciegamente vamos a tropezones por el camino de la ignorancia. La razón y la ética, la justicia y la piedad se pierden mientras la parte reptil del cerebro marca la agenda para nuestro comportamiento.

Ignorando que nuestros cerebros son en esencia tres cerebros, le damos al comportamiento generado en el complejo R la misma autoridad como si hubiera surgido del prefrontal cortex. Y repetimos los mismos viejos errores, los mismos viejos odios. No es sólo en los Balcanes donde grupos étnicos están continuamente en guerra, o en Palestina e Israel. Nuestros cerebros conflictúan nuestro comportamiento.

Engaño

¿Qué tiene que ver el engaño con la supervivencia) Una leona al acecho no ruge mientras se aproxima a su presa. Si anunciara su intención, las veloces gacelas huirían. No habría cena para ella o sus cachorros esa noche. Por eso ella acecha a su presa y sólo cuando la cacería tiene buenas probabilidades de éxito, salta y ataca.

El engaño es necesario para la supervivencia. Punto. El factor engaño está profundamente impreso en el ganglio basal del cerebro humano. Eso explica la mendacidad que tiñe nuestra cultura. En el libro “El Día que América Dijo la Verdad” nos enfrentamos cara a cara con la cantidad de mentiras que impregna nuestra cultura.

Las estadísticas que allí se mencionan no reflejan lo que uno esperaría de personas que se llaman cultas, civilizadas o temerosas de dios. Cuando se presentan condiciones que pueden amenazar nuestro “territorio” mentiremos para defender nuestro espacio.

El logro de metas personales probablemente no se produciría en muchos casos si el predador no mantuviera secretas sus intenciones. No están comprometidos temas éticos. Lamentablemente, lo que la naturaleza intentó que fuera un mecanismo de supervivencia, ha tomado un muy otro sentido en los humanos. Es asombroso el grado en que aceptamos la mentira en nuestra cultura. El Presidente Clinton ciertamente no dijo la verdad sobre el affaire Mónica Lewinsky. Las compañías tabacaleras mintieron ante el Congreso cuando afirmaron que el tabaco no era adictivo. Mintió el presidente Bush cuando justificó la invasión de Irak acusándolos de tener armas de destrucción masivas y, luego de comprobada su mentira, volvió a mentir cuando afirmó que se trataba de darles la posibilidad de tener una democracia. Sin embargo, ninguno de estos personajes ha sufrido un castigo por decir mentiras. Algo profundo en sus cerebros reptiles les ordenó negar, negar, negar. El complejo R da la orden de negar cualquier culpa y luego instruye al neocortex para que produzca mecanismos de defensa esperando asegurar la supervivencia.

Claro, uno no puede culpar a un reptil por proteger su propio pellejo. Pero cuando el resto de la sociedad acepta las mentiras y deja de exigir responsabilidad a los mentirosos, todo lo que se hable a favor de esa sociedad suena a hueco.

Nuestra sociedad actual está anegada de mentiras. El cerebro reptil sigue vivo.
 

viernes, 22 de enero de 2010

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=99094

www.monde-diplomatique.fr

Traducido para Rebelión por Caty R.


Chile acaba de experimentar un viraje histórico tras la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del pasado domingo 17 de enero. La derecha ha conquistado el gobierno a través de las urnas por primera vez desde hace más de cincuenta años: el último presidente de la derecha elegido fue Jorge Alessandri en… 1958. En referencia a la transición democrática que puso fin a la dictadura del general Pinochet (1973-1989), algunos analistas no dudan en hablar de una «segunda transición». Según ellos, esta primera alternancia desde el fin de la dictadura incluso daría prueba de una buena salud democrática. Después de 17 años de un terrorismo de Estado que acabó con la experiencia de la Unidad Popular de Salvador Allende y dos decenios de una democracia bajo tutela nacida de una «transición pactada», conducida por la «Concertación de los Partidos para la Democracia» (coalición de circunstancias entre el centro izquierda socialista y la democracia cristiana), ahora el pueblo chileno conocerá las alegrías de la alternancia…
Un nuevo ciclo político
«Después de 20 años de gobierno de la Concertación, esta noche nos brinda la maravillosa responsabilidad de conducir los destinos de la patria»: de esta forma el empresario multimillonario Sebastián Piñera saboreó su victoria ante los miles de simpatizantes reunidos en Santiago, la capital. En su primer discurso, ha llamado a «la unidad nacional» y ha reiterado sus temas de campaña favoritos, de corte populista, entre ellos la lucha contra «la delincuencia y el narcotráfico», la gestión de un «Estado eficaz» con «mucho músculo y poca grasa», a la vez que se declaraba preocupado «por los más débiles y la clase media» (después de prometer durante la campaña que crearía un millón de puestos de trabajo…).
De los casi siete millones de votos emitidos, el candidato electo ganó la segunda vuelta con el 51,6% de los sufragios en nombre de la «Coalición por el cambio» que agrupa a la derecha liberal (Renovación Nacional, de donde procede) y los sectores católicos y conservadores de la UDI (Unión Democrática Independiente), herederos directos de la dictadura. Frente a él, el ex presidente demócrata cristiano Eduardo Frei, obtuvo el 48,4%. Frei defendía los colores de la Concertación, la cual ha estado al frente del gobierno desde 1990, y de la que Michelle Bachelet (socialista) pasará el relevo el próximo mes de marzo. Así, esta alternancia acaba con un ciclo de cuatro gobiernos consecutivos de la Concertación: un personal político instalado de forma duradera en el aparato del Estado que se adaptó ampliamente al modelo económico heredado de la dictadura, así como a la Constitución autoritaria de 1980, enmendada varias veces pero nunca cuestionada. Además de la falta de carisma de Frei y la ausencia de renovación generacional, la Concertación, en la actualidad, aparece agotada. Incluso a pesar de la gran popularidad de Michelle Bachelet (80% de apoyo según las encuestas) y un balance defendido por la mayoría de las élites del país, donde la apertura económica a las multinacionales y la mercantilización de los servicios públicos se ha combinado, desde el año 2000, con una política social dirigida a los más pobres (1). Por otra parte, Piñera se apresuró a anunciar que no hará «tabla rasa» del período anterior y que permanecerá abierto a la «democracia de los acuerdos», como se ha hecho hasta ahora. Las elecciones del 17 de enero, ciertamente, marcan el fin de la Concertación tal como ha conseguido existir y acelerarán sus tensiones internas entre el polo demócrata cristiano y el Partido Socialista (PS)
¿Crisis terminal de la Concertación?
La dicotomía democracia/autoritarismo, que estructuraba el sistema político de la «transición pactada» y permitía a la Concertación apelar al «mal menor» en caso de balotaje o justificar las reformas «en la medida de lo posible», ya no funciona. La coalición nació en 1988 con la función esencial de negociar una salida de la dictadura con los militares y las clases dominantes. Así lo pudo demostrar el sociólogo Felipe Portales, ese pacto significó la aceptación del modelo neoliberal de los «Chicago boys», de numerosos acuerdos parlamentarios con la derecha, el mantenimiento de una buena parte de la herencia institucional autoritaria (Constitución, sistema electoral binomial, código laboral, ley de amnistía) y la garantía de una amplia impunidad para los responsables de violaciones de los derechos humanos (2).
Esta elección es la primera desde la muerte del general Pinochet en 2006 y se inscribe en un terreno político cuya fluidez creciente, acentuada por la renovación de las luchas sociales, se ha acelerado en el curso de los últimos meses. La crisis de los partidos gubernamentales se concretó en la primera vuelta, especialmente con la candidatura disidente de Marco Enríquez Ominami (MEO) (3), también procedente de la Concertación y que desestabilizó las fuerzas políticas tradicionales con un discurso crítico en el que alternaba algunas medidas progresistas con un programa económico liberal de fondo. MEO supo atraer los votos de una parte de la juventud escolarizada y de las clases medias urbanas y recogió no menos del 20% de los votos en la primera vuelta para, finalmente, –poco antes de la segunda vuelta- apoyar públicamente a Eduardo Frei. Aprisionados en el oleaje de un inmenso show político televisado, el Partido Comunista y sus aliados (dentro de «Juntos Podemos») intentaron defender la candidatura de Jorge Arrate (también procedente del PS y ex ministro) con un programa que proponía reformas sociales, la recuperación de los servicios públicos y un cambio de la Constitución combinado con una alianza «instrumental» con la Concertación, en el ámbito de las elecciones legislativas, destinada a romper la «exclusión institucional» de este sector de la izquierda extraparlamentaria (4). Dentro de la izquierda radical sigue dominando la fragmentación, pero existen experiencias interesantes, como el Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores (MPT) que intenta reagrupar a varias pequeñas organizaciones anticapitalistas, y que hicieron campaña para «anular la votación» (al lado de otros sectores como Clase contra Clase – trotskista), denunciando la ausencia de candidatos «independientes del sistema», del Estado, y por lo tanto, una ausencia de alternativa popular, de clase, en estas elecciones (5). A pesar de todo, una parte importante del movimiento sindical, como la Central Unitaria de los Trabajadores (CUT), se adhirió a la candidatura centrista frente a una derecha considerada «peligrosa» para los derechos de los trabajadores. Sin embargo, la campaña de Frei no propuso ningunas perspectivas reales frente a la inmensidad de las desigualdades sociales en las que Chile es uno de los campeones de América Latina… Todo lo contrario. A diferencia de una derecha que ha modernizado su imagen con gran refuerzo de la comunicación, Eduardo Frei recordaba a numerosos electores la continuidad de un gobierno (1994-2000) caracterizado por nuevas privatizaciones, el cierre de la mayoría de los medios de comunicación independientes e, incluso, la negativa frente a la extradición de Pinochet a España por el juez Garzón.
En cuanto a los jóvenes, más de dos millones no están inscritos en los censos electorales porque no se reconocen en una representación nacional nacida de la transición pactada y a la que ven alejada de sus preocupaciones cotidianas. En total, cada vez son menos ciudadanos los que participan en las elecciones desde 1998, y el 31% de los chilenos en edad de votar, es decir, 3,8 millones de personas, ni siquiera están inscritas en los censos electorales (el voto es obligatorio en Chile). Este hastío es también el de ciertos intelectuales de renombre, como el historiador Sergio Grez, que afirmaba: «Cualquiera que sea el resultado de las elecciones presidenciales, los habitantes del país seguirán padeciendo el modelo neoliberal que los dos aspirantes a la presidencia de la República –con matices- pretenden consolidar».
El «Berlusconi»de Sudamérica
Algunos días antes de la segunda vuelta, uno de los escasos periódicos todavía independientes, El Ciudadano, efectuó una encuesta callejera para conocer la opinión de los ciudadanos sobre las elecciones presidenciales. Uno de ellos declaraba en resumen: «Actualmente, Chile es como una gran empresa, entonces tendrá al frente a un empresario de éxito…». En este país que ha conocido en el curso de los últimos treinta años una auténtica «revolución capitalista», retomando la expresión del sociólogo Tomás Moulian, la ciudadanía, en efecto, a menudo se posiciona en una fuerte despolitización. La constatación del periodista Mauricio Becerra es amarga: «El fin del guión era obvio: de tanto dar poder al gran capital, el empresariado terminó por tomar el Estado. (…) Muy pocas empresas públicas quedan por privatizar, la subjetividad neoliberal individualista arrecia en los prototipos identitarios y la concentración del temor social en los delitos contra la propiedad antes que en la desprotección social o en la falta de participación están instalados en el imaginario colectivo» (5). A partir de marzo, será uno de los de la burguesía financiera quien dirija el país.
Sebastián Piñera, a veces apodado «El Berlusconi chileno», es uno de los hombres más ricos de la nación, con una fortuna valorada en 1.200 millones de dólares (en el puesto 701 del mundo según la clasificación Forbes 2009). Se enriqueció durante la dictadura –en gran parte de forma fraudulenta según las revelaciones de los diarios La Nación y El Siglo- y controla una de las principales cadenas de televisión (Chilevisión), la compañía de aviación Lan Chile y un importante club de fútbol (Colo Colo). Los inversores no se equivocaron: al día siguiente de las elecciones, las acciones de sus empresas experimentaron una subida del 13,8% en la bolsa... Por otra parte se benefició del apoyo directo de los medios de comunicación dominantes, lo que le permitió llevar a cabo una campaña mediática ofensiva y alejarse de la sombra de la dictadura que sigue planeando sobre el conjunto de la derecha chilena.
Por otra parte Piñera, que siempre que tiene ocasión recuerda que votó «no» en el referéndum de 1989 contra el general Pinochet, no ha dudado en afirmar que contará con la colaboración de ex miembros del régimen militar si sus cualidades pudieran servir al país... Los parlamentarios ultraconservadores y reaccionarios de la UDI también esperan su parte en el nuevo ejecutivo: mientras que la derecha controla la mitad de las dos Cámaras, la UDI posee, ella sola, 40 diputados (un tercio de los escaños) y 8 senadores (igual que Renovación Nacional). Sobre esta base, sin duda esperan cuatro años difíciles a las familias de detenidos desaparecidos de la dictadura, al pueblo Mapuche movilizado en el sur del país, a los ciudadanos que reclaman una asamblea constituyente y, más ampliamente, al movimiento social, sindical y anticapitalista, verdaderas bestias negras de Piñera (7).
Pero este giro político también incidirá en el ámbito regional. Será detrás de la estrategia imperialista de Estados Unidos, junto a Perú, Honduras, Panamá y Colombia (el presidente Uribe es un ejemplo a seguir según Piñera) y frente al eje «bolivariano» (Venezuela, Ecuador, Bolivia y Cuba) donde se situará Chile, en el plano geopolítico, a partir de marzo. Esta llegada de una derecha sin complejos a la Moneda, el palacio presidencial que vio la muerte del presidente Allende el 11 de septiembre de 1973, tendrá pues un impacto mucho más allá de la cordillera de los Andes en el momento en que los pueblos de América Latina intentan afirmar su independencia frente a los gigantes del norte.
(1) Libio Pérez «Una Bachelet no hace verano» Le Monde diplomatique, diciembre 2009.
(2) Felipe Portales, Chile, una democracia tutelada, Editorial Sudamericana, 2000.
(3) Enríquez-Ominami es hijo del revolucionario Miguel Enríquez, asesinado por los militares en 1974.
(4) El PC y su coalición «Juntos podemos», que obtuvieron el 6,2% de los votos en la primera vuelta y 3 diputados, pidieron el voto para Eduardo Frei a cambio de «12 puntos de compromiso» del candidato de la Concertación. El PC ya deja entrever una alianza a largo plazo con el PS y ciertos sectores progresistas de la Concertación en el Parlamento.
(5) Ver: MPT, “El triunfó de la Alianza por Chile es sólo un cambio de rostro de la desigualdad”, Rebelión.org, www.rebelion.org/noticia.php?id=98913
(6) www.elciudadano.cl/2010/01/18/se-van-los-capataces-y-vuelve-el-patron/
(7) Mario Amorós, «La derecha reconquista La Moneda con Sebastián Piñera», Rebelión.org, www.rebelion.org/noticia.php?id=98891
Franck Gaudichaud es profesor de Civilización Hispanoamericana en la Universidad Grenoble 3 (Francia) y miembro del colectivo editorial de Rebelión ( www.rebelion.org/autores.php?tipo=5&id=59&inicio=0). Dirigió la edición del libro : Le Volcan latino-américain. Gauches, mouvements sociaux et néolibéralisme en Amérique latine, Textuel, 2008 (versión en español por publicar).
Fuente: www.monde-diplomatique.fr/carnet/2010-01-19-Chili

Una Bachelet no hace verano

por Libio Pérez*
Pese a las iniciativas sociales, subsiste la inequidad
Libio Pérez*
La actual mandataria chilena, la socialista Michelle Bachelet, goza de gran popularidad y ha realizado una gestión con no pocos aciertos. Sin embargo, las elecciones presidenciales que se celebran el domingo 13 de este mes se presentan muy reñidas, y en ellas la derecha, encarnada en el candidato Sebastián Piñera, puede easumir un papel protagónico.

“Soy mujer, socialista, separada y agnóstica. Reúno en mí cuatro pecados capitales. Pero vamos a trabajar bien”. Así fue como Michelle Bachelet saludó a los jefes militares cuando a comienzos de 2002 asumió sus funciones de ministra de Defensa, nombrada por el presidente chileno Ricardo Lagos. Un puesto que nunca hasta entonces había sido confiado a una mujer y que ningún socialista había ocupado desde el gobierno de Salvador Allende. En marzo de 2006 llegó al poder presidencial con el mismo espíritu, de la mano de la Concertación de Partidos por la Democracia (la “Concertación”). Esta coalición –que reunía a demócratas cristianos, liberales, socialdemócratas y socialistas– gobierna el país desde la transición democrática en 1989. Los presidentes anteriores Patricio Aylwin, Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Ricardo Lagos también pertenecían a la Concertación.
Durante su mandato, “la Michelle”, como la llaman muchos en Chile, implementó una serie de programas y de reformas destinadas a mejorar la calidad de vida de la población, atenuando los efectos del modelo económico neoliberal introducido bajo la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1989): ampliación de la cobertura de salud; “pensión solidaria” otorgada a más de un millón de personas; creación de una red nacional de jardines maternales (3.500 programados para 2010), lo que tuvo el efecto de estimular la participación de las mujeres en el mercado de trabajo…
Sin embargo, cuando se celebre el Bicentenario de la Independencia en septiembre de 2010, Chile no será el país “desarrollado” que había prometido el entonces presidente Lagos. Esa profecía se apoyaba en los indicadores económicos de los años 80, y particularmente en el crecimiento promedio del Producto Bruto Interno (PBI), que era entonces del 7,6%. Pero la crisis asiática frenó bruscamente esta expansión económica y, durante los seis años del mandato de Lagos, el PBI sólo creció a un promedio del 4,3% (1).
Así es la situación que heredó Bachelet a su llegada al Palacio de La Moneda. Durante los tres primeros años de su presidencia el PBI cayó el 4,2%; y la tendencia se mantiene a la baja, ya que la crisis económica mundial repercutió sobre la demanda y los precios del cobre, principal producto chileno en los mercados internacionales, que cubre alrededor del 50% de sus exportaciones.
Por suerte, el gobierno había tomado medidas preventivas. Cuando los precios de exportación del cobre llegaron a valores máximos inéditos –principalmente como consecuencia de la demanda china–, destinó esos ingresos al ahorro y acumuló más de 25.500 millones de dólares. A comienzos de 2008, cuando se hicieron sentir los primeros síntomas de debilidad económica, la Presidenta abrió la caja de los ahorros fiscales. Es una de las razones de su gran popularidad.
Una vez instalada la crisis global, a comienzos de 2009 Bachelet anunció un plan de estímulo al empleo (el desempleo supera el 10%), un paquete de nuevos subsidios, un programa reforzado de inversiones destinadas a infraestructuras, así como una capitalización de la empresa nacional del cobre –la Corporación Nacional del Cobre (Codelco)– de hasta 4.000 millones de dólares. A lo largo de los meses se fueron sucediendo las medidas tomadas para “limitar los daños”: aprobación de nuevos subsidios, planes de estímulo a la construcción y programas focalizados en el empleo de los jóvenes.
El paquete de medidas comprometió apenas el 20% de las reservas acumuladas durante la época de los altos precios del cobre. Así, Bachelet pudo llevar adelante los proyectos de “protección social” –destinados al 40% de la población más vulnerable– y de reducción de la pobreza (que bajó del 38,6% en 1989 a menos del 13% hoy en día) (2). Estos esfuerzos también se realizaron en el ámbito de la educación preescolar, con lo cual la tasa de escolarización pasó del 16% al 36%.
Como Presidenta, “la Michelle” goza de una popularidad excepcional entre la población, al menos en los sectores urbanos (3). Al observar ese apoyo, que no es posible desmentir, “la Michelle” señala aquello que, en su opinión, constituye el rasgo distintivo de su administración: “Ser progresista quiere decir garantizar derechos sociales permanentes, con el fin de que la corrección de las desigualdades sea efectiva en el tiempo. No se trata de dar asistencia hoy para quitarla mañana” (4).

Carrera esforzada

Nada ha sido fácil para esta mujer que se incorporó al Partido Socialista a inicios de los años 70 y que acompañó con entusiasmo a la Unidad Popular de Salvador Allende. Sus estudios de Medicina se interrumpieron con el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Su padre, el general de Aviación Alberto Bachelet, fue encarcelado y murió algunos meses después a consecuencia de las torturas sufridas (5). Ella misma –en compañía de su madre Ángela Jeria– fue secuestrada por los servicios de seguridad y conducida a una prisión clandestina donde sufrió violencia física. Después de haber participado activamente en la resistencia clandestina, tuvo que exilarse en la República Democrática Alemana (RDA).
A su regreso a Chile, en los años 80, se unió a la lucha en favor de la restauración de la democracia y se relacionó con los organismos de defensa de los derechos humanos. Pero el “fenómeno Bachelet” nació en el invierno de 2002, cuando era ministra de Defensa. Cuando fuertes lluvias inundaron los barrios de la capital, puso militares al servicio de los siniestrados y supervisó personalmente los trabajos, encaramada sobre un carro blindado. Esa imagen resultó impresionante.
Como candidata a la Presidencia por la Concertación, en las elecciones de diciembre de 2005 enfrentó a dos candidatos de derecha –el hombre de negocios conservador Sebastián Piñera y el pinochetista Joaquín Lavín– así como al representante de la izquierda extra parlamentaria Tomás Hirsch, apoyado por los miembros del Partido Humanista y los comunistas. Ganó en segunda vuelta con el 53,5% de los votos, mientras Piñera obtuvo el 46,5%.
Sin embargo, Bachelet nunca fue favorita de las elites políticas de la Concertación: su candidatura se basó en el apoyo popular. Consciente de este hecho, propuso gobernar otorgando un lugar importante a la participación y a las consultas en materia de políticas públicas; implementó un equipo ministerial respetuoso de la paridad hombres-mujeres y promovió “nuevas caras” en sus equipos, en un esfuerzo por renovar los cuadros dirigentes.
Este enfoque generó escepticismo y resistencias. Incluso dentro de la Concertación se expresaron dudas en cuanto a su capacidad para gobernar, dudas reiteradas a diario por la oposición de derecha. Varios factores contribuyeron a esta percepción.
Al comienzo de su mandato, y según los criterios de la clase política chilena, la designación de su gobierno tomó demasiado tiempo. Dos meses más tarde estalló un conflicto violento: más de un millón de estudiantes secundarios se lanzaron a las calles para protestar contra el bajo nivel de la educación pública. Estudiantes universitarios, profesores y padres de alumnos se unieron a la protesta. Durante un mes mantuvieron al gobierno al borde del fracaso. Bachelet aceptó la parte principal de las reivindicaciones de un conflicto que no formaba parte de su agenda y que provocó los primeros cambios ministeriales. Los titulares del Ministerio del Interior y de Educación fueron reemplazados.
Aún más problemático resultó el plan del transporte público de la capital. Concebido por el gobierno de Lagos y bautizado Transantiago, entró en vigencia el 9 de febrero de 2007. Este nuevo sistema modificó el recorrido de los ómnibus, su frecuencia, las empresas encargadas del servicio e impuso el boleto electrónico (6). Durante meses miles de personas debieron esperar largas horas antes de poder subirse a ómnibus abarrotados, ya que la cantidad era muy limitada considerando el flujo de pasajeros. En los barrios periféricos, y en particular en las villas miseria, dejaron de pasar, obligando a los habitantes a largos trayectos a pie para llegar a la parada más próxima. Más allá del descontento general, de manifestaciones y enfrentamientos a veces violentos con la policía, las inversiones (en infraestructura, máquinas, nuevo personal y subsidios) necesarias para superar ese caos constituyeron para el Estado chileno un gasto extra de más de 1.000 millones de dólares.

Problemas estructurales

Las reivindicaciones territoriales de los indios mapuches, en la Araucanía, en el sur del país, tampoco habían sido tomadas en consideración. En esta región empobrecida, el auge de los proyectos pesqueros y de explotación forestal transformó a los autóctonos, pequeños propietarios agrícolas, en obreros asalariados precarios, con lo que aumentó la conflictividad social. Además de numerosos arrestos arbitrarios, dos jóvenes militantes indígenas (comuneros) fueron muertos en movilizaciones llevadas a cabo bajo el actual gobierno, que no dudó en utilizar la legislación antiterrorista de la época de Pinochet.
Finalmente, y a pesar de los progresos logrados, Chile sigue registrando récords en materia de desigualdades. Un informe de 2005 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) (7), donde se incluía el coeficiente de Gini –que mide el grado de disparidad en la distribución de los ingresos– colocaba a Chile en el lugar 110 entre 124 países. El mismo informe indica que los ingresos del decil chileno más rico son 31,1 veces superiores a los ingresos del decil más pobre. La encuesta sobre presupuestos de los hogares del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) realizada entre octubre de 2006 y noviembre de 2007 reveló que en el 80% de los hogares de Santiago y sus alrededores los ingresos no eran suficientes para cubrir los gastos, lo que explica que deban recurrir al crédito formal o informal. En los sectores más desfavorecidos, el ingreso per cápita es apenas superior a 3 dólares diarios, la mitad de los cuales se destina a transporte.
Los problemas sociales que Bachelet debió enfrentar no eran una simple herencia de las administraciones anteriores. Se trata de problemas estructurales, que tienen su origen en la Constitución heredada de la dictadura, que consagró a la ganancia como motor del sistema. Así, la reforma de la educación exigida por los estudiantes chocaba con una administración de las escuelas en manos del mercado y con un sector público precario y desprovisto de fondos.
Sin embargo, la popularidad personal de la Presidenta, niña mimada de los medios extranjeros –al igual que el jefe de Estado brasileño Luiz Inacio Lula da Silva– cuando se trata de evaluar a la izquierda latinoamericana, no necesariamente habrá de salvar a la Concertación. Ésta sufrió su primera derrota electoral en las elecciones municipales del 26 de octubre de 2008. Eduardo Frei Ruiz-Tagle –ex jefe de Estado (1994-2000) y demócrata cristiano–, su candidato para la elección presidencial del 13 de diciembre, parece incapaz de capitalizar el apoyo que le brindan Bachelet y el Partido Socialista (PS). Está cuestionado desde la izquierda por Jorge Arrate (Juntos Podemos Más) y por Marco Enríquez Ominami (independiente) (8), quienes se fueron del PS.
Es posible que el conservador Piñera obtenga la mayor cantidad de votos el 13 de diciembre, sin por eso alcanzar la mayoría. Y Frei, aunque durante mucho tiempo considerado como su más seguro adversario, podría verse desplazado de la segunda vuelta del 13 de enero por Ominami quien, en nombre de un “centro izquierda independiente” ha experimentado un avance espectacular en los últimos meses. Pero el resultado final sigue siendo muy incierto. ♦

REFERENCIAS

(1) Véase Fundación para la Superación de la Pobreza: www.fundacionpobreza.cl
(2) En valores promedios, según el Banco Central de Chile.
(3) Véase la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), de agosto de 2009: “Evolución de aprobación de gobiernos de Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet”.
(4) Informes del Ministerio de Planificación: www.mideplan.cl
(5) Véase Carlos Gutiérrez, Militares contra Pinochet, Capital Intelectual, Buenos Aires, 2009.
(6) Los centenares de microempresas de transporte que garantizaban el servicio público, cubriendo toda la periferia, fueron reemplazados por diez concesiones.
(7) Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), “Human Development Report 2005”, Nueva York, 2005.
(8) Hijo de Miguel Enríquez, fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), asesinado en 1974 por los militares.

*Periodista.

Pintura

ROBERTO MATTA, (1911-2002, Chile). Flash de carne, óleo sobre lienzo, 134.62 cm x 124.46 cm (1971)

Foto

MICHELLE BACHELET, presidenta de Chile y su escolta militar.

sábado, 9 de enero de 2010

Crueles represores figuran entre los más de 150 ex agentes procesados

Hoy viernes debe terminar la maratónica operación para que todos los procesados queden arrestados e ingresados a los distintos lugares de reclusión preventiva, según la institución a la que pertenecen.



 














Crueles represores figuran entre los más de 150 ex agentes de la DINA, todos en situación de retiro, que fueron procesados el martes pasado por el ministro Víctor Montiglio en los casos Operación Colombo, Cóndor y Calle Conferencia 1587.
Entre ellos figura la oficial de Ejército Gladys Calderón Carreño, quien inyectaba cianuro para matar a los detenidos en el cuartel de avenida Simón Bolívar, en la comuna de La Reina, donde operó la Brigada Lautaro.
También aparece el suboficial de Infantería de Marina Sergio Escalona Acuña, quien con un alicate extraía a los cuerpos de los prisioneros ya muertos, las piezas dentales que contenían oro.
Esta operación la realizaba antes de que los cadáveres fueran ensacados para ser arrojados al mar.
De la misma manera, otros de los procesados son los suboficiales de Carabineros Jorge Pichunmán Curiqueo y Claudio Pacheco Fernández, quienes se encargaban en ese cuartel clandestino de desfigurar los rostros de los detenidos y quemar sus huellas dactilares, utilizando un soplete.
OFICIALES
Entre los 150 ex agentes encausados por los casos Colombo y Conferencia, existe un total de 21 oficiales. (Ver lista).
A ello hay que sumar los cerca de 50 procesados por víctimas de la Operación Cóndor, lo que podría hacer crecer la cifra total de encausados por sobre los 165, dado que la mayoría de estos cerca de 50 nombres se repiten en las resoluciones dictadas por Colombo y Conferencia.
La mayoría de los procesados pertenecen al Ejército, pero también hay integrantes de la Fuerza Aérea, Armada, Carabineros, Investigaciones y Gendarmería.
Hoy viernes debe terminar la maratónica operación para que todos los procesados queden arrestados e ingresados a los distintos lugares de reclusión preventiva, según la institución a la que pertenecen.
En el caso del Ejército, todos deberán quedar detenidos en el Batallón de Policía Militar en la Avenida José Arrieta, en la comuna de Peñalolén.

Lista de oficiales (R)
1.- César Manríquez Bravo (coronel Ejército)
2.- Ciro Torré Sáez (crl. Carabineros)
3.- Fernando Lauriani Maturana (brigadier Ej.)
4.- Gerardo Godoy García (tte.crl. Carab.)
5.- Gerardo Urrich González (crl. Ej.)
6.- Jaime Paris Ramos (crl. Ej.)
7.- José Fuentes Torres (crl. Ej.)
8.- Manuel Contreras Sepúlveda (gral. Ej.)
9.- Manuel Carevic Cubillos (crl. Ej.)
10.- Marcelo Moren Brito (crl. Ej.)
11.- Miguel Krassnoff (brig. Ej.)
12.- Orlando Manzo Durán (crl. Gendarmería)
13.- Pedro Espinoza Bravo (brig. Ej.)
14.- Raúl Iturriaga Neumann (gral. Ej.)
15.- Ricardo Lawrence Mires (crl. Carab.)
16.- Sergio Castillo González (crl. Ej.)
17.- Víctor Molina Astete (crl. Ej.)
18.- Víctor San Martín Jiménez (crl. Ej.)
19.- Gladys Calderón Carreño (cap. Ej.)
20.- Federico Chaigneau Sepúlveda (tte. crl. Ej.)
21.- Juan Morales Salgado (crl. Ej.)