sábado, 12 de febrero de 2011

Monique Robin señala “escuadrones de la muerte” en la dictadura argentina

CASO MARGARITA BELÉN


La periodista insistió ante el fuero que lleva el caso "Margarita" en Chaco la correspondencia entre oscuras prácticas de Francia en Argelia y las desapariciones durante la última dictadura en Argentina.
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Defensoría señala “alarmante” índice de muertes por tránsito y pide cumplir leyes
Concluyen escuelas de verano
Acuerdo del Nación con empresarios y CGT-CTA por viviendas sindicales
Consejero apunta zonas con interés en represas
El gobierno promueve parque forestal-industrial inédito en Corrientes

Marie-Monique Robin profundizó ante el Juzgado Federal en Resistencia las declaraciones que dejara en Corrientes durante el tratamiento del caso Ex Regimiento Nº 9. La periodista, autora del estudio "Escuadrones de la Muerte", analizó la continuidad de prácticas violatorias de los derechos humanos iniciadas por el ejército colonial francés en África en la dictadura Argentina.
El secuestro y la "desaparición", método para el ocultamiento del asesinato de personas en desacuerdo con el desenvolvimiento del gobierno de facto, fueron destacados.
Robín fue citada para que aporte datos de "contexto", puntualmente sobre las instrucción que los franceses transmitieron a los militares argentinos, en "contraguerrilla", "zonificación" e "inteligencia".
"Su testimonio deja en evidencia los métodos nefastos que aplicó la dictadura para callar voces y avanzar con su modelo político-económico", señaló el querellante por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Mario Bosh, en contacto con momarandu.com.
El caso por la masacre de Margarita Belén es uno de los hechos aberrantes que ha dejado en la memoria el oscuro rastro del terrorismo de Estado del que el último gobierno de facto en Argentina se valió para instaurar un proceso de represión económica social.
El proceso judicial terminaría dentro de un mes, según Bosh. La querella pedirá perpetua para todos los imputados.

Morandu

sábado, 5 de febrero de 2011

Jorge Arrate: “El gobierno Bachelet es la culminación de la derrota socialista”

En esta entrevista el ex candidato a presidente de la República de Chile abordó temas como la derrota de la Concertación y los desafíos que existen para organizar una nueva fuerza de izquierda.
Fernando de la Cuadra | Para Kaos en la Red | 25-1-2011 a las 15:21 | 686 lecturas | 5 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/jorge-arrate-gobierno-bachelet-culminacion-derrota-socialista

Jorge Arrate (Santiago, 1 de mayo de 1941) abogado, economista, académico, investigador, escritor y político chileno. Graduado en la Universidad de Chile, con estudios de post-grado en la misma universidad y Harvard University. Militante histórico del Partido Socialista, fue ministro de Estado de los presidentes Patricio Aylwin y Eduardo Frei Ruiz-Tagle y embajador en Argentina durante el gobierno de Ricardo Lagos. En el año 2009 fue designado como candidato a la Presidencia de la República por el bloque de izquierda “Nuevo Pacto Democrático y Popular”, un referente que congregado en torno al “Juntos Podemos”, reunía a otras fuerzas de la izquierda extraparlamentaria.
Como intelectual y escritor ha publicado varios libros, de los cuales podemos destacar: La fuerza democrática de la idea socialista (Documentas, 1983); Pasión y razón del socialismo chileno (con Paulo Hidalgo, Ediciones del Ornitorrinco, 1986); Pasajeros en tránsito(Catalonia, 2007); y Salvador Allende ¿sueño o proyecto? (Lom, 2008).
En esta entrevista el ex candidato a presidente de la República abordó temas como la derrota de la Concertación y los desafíos que existen para organizar una nueva fuerza de izquierda, pasando por una relectura del legado allendista (“ni calco ni copia”), resaltando el importante papel de la democracia y señalando caminos para construir un país más justo, inclusivo y fraterno.

La derrota de la Concertación

¿Cuando ya se está cumpliendo un año del gobierno de Sebastián Piñera, como evalúa el desempeño de su administración?

Pienso que el triunfo de Piñera representa un corolario de un proceso de decadencia de la Concertación, ya sea por desgaste o por incapacidad, por falta de voluntad o por diferencias internas que hizo que la Concertación dejara de ser aquello que fue cuando nació - en 1988 en el plebiscito, en 1989 en la primera elección presidencial – y terminara convirtiéndose en una coalición de reformas muy graduales de un status quo establecido. Ahora digo un corolario porque a veces tiende a ponerse en el centro el tema que ganó la derecha el 2010, siendo que la derecha ganó por un proceso de descomposición que venía en curso. Lo que si a mi juicio la elección de Piñera puso fin a ese ciclo, un ciclo que efectivamente terminó, que es el ciclo de expansión y desarrollo de los efectos del sistema electoral binominal. La derecha creció y llegó a ser la mitad más uno de los que votan, siendo que históricamente la derecha siempre poseía aproximadamente un tercio, pero comenzó a crecer, a desarrollarse, a consolidarse, a plantear su proyecto más abiertamente y finalmente triunfó.

¿Y cuáles serian las consecuencias de este proceso?

Diría que se inicia un nuevo ciclo en que el tema ya no es el sistema electoral binominal, sino que el objetivo de la derecha hoy día es consolidar un sistema político, un régimen político de alternancia binominal. Es decir, de dos fuerzas tipo demócratas y republicanos, blancos y colorados en Uruguay o liberales y conservadores en Colombia o laboristas y conservadores en Inglaterra…Entonces, consolidar ese sistema en que puede haber una alternancia, pero la alternancia es siempre dentro del mismo esquema. En ese esquema la izquierda es un actor secundario. Y mi planteamiento, es que el desafío que tenemos hoy en esta coyuntura es precisamente construir un tercer protagonista, una izquierda protagonista.

En algunos documentos que usted ha escrito sobre la “Nueva izquierda” o en entrevistas que ha concedido a diversos medios1, recalca la importancia de aunar fuerzas en torno a una izquierda plena, heterogénea, crítica y futurista, pero aún cuando comparto en términos normativos dicha aspiración, lo que observo en Chile es que la izquierda está muy fragmentada, existe una enormidad de pequeños grupos y colectivos de izquierda – movimiento nueva izquierda, socialistas allendistas, iniciativas por más izquierda, etc. – y, por otro lado, rememoro esa alianza histórica desde la época del Frente Popular entre comunistas y socialistas. En ese sentido, ¿es posible reconstruir esa alianza histórica de estos dos grandes partidos, aglutinando en torno de ellos al conjunto de las fuerzas de izquierda?

Para responder a esta pregunta, uso una frase de Mariátegui que dice “ni calco ni copia”, entonces lo que fue la experiencia de la unidad socialista-comunista - y yo me formé en esa generación – es una gran experiencia que se traduce en el allendismo, pero ni calco ni copia, porque lo que es Chile hoy día no es lo que era hace 60 años, el mundo ha cambiado y naturalmente el país, con una sociología que implica ser bastante más finos en el análisis, pues han habido cambios sociales muy grandes, con una gran cantidad de grupos y segmentos que han emergido y que no se sienten representados por el actual sistema político. Entonces, yo diría que domiciliar al Partido Socialista en la izquierda es para mí un gran objetivo, ojala que logremos que el Partido Socialista vuelva a recuperar su sitio en la izquierda. Pero aún así en la actualidad la unidad entre socialistas y comunistas no daría cuenta del arco y la amplitud de lo que es la izquierda, las fuerzas sociales, culturales y políticas que quieren un cambio de verdad, más libertad, más igualdad. En síntesis, en buena hora si los socialistas vuelven a domiciliarse en la izquierda, que es lo que creo tienen que hacer. Pero eso no basta, porque hay en día grandes segmentos de la población que no quieren ser ni socialistas ni comunistas y que son de izquierda.

¿Usted cree que este nuevo referente tiene condiciones de “encantar” – a pesar que el concepto está un poco sobre utilizado – a esos diversos segmentos de la izquierda?

No estoy plenamente seguro. Creo que lo que estamos emprendiendo ahora puede ser un paso, estamos haciendo una convocatoria a las entidades y personas que quieren construir una fuerza de izquierda anti-neoliberal que busque alianza con las otras fuerzas de izquierda y no la contraposición, porque mi deseo es hacer una contribución en lo que queda en mi larga actividad política, es generar precisamente un protagonista de izquierda y no a encabezar batallas dentro de la izquierda, porque para eso no estoy disponible. Creo que es una tarea muy difícil, pero por eso es un desafío que hay que asumir, porque hay que asumirlo, para quienes pensamos así es un deber.

Parafraseando a Gramsci, representa un compromiso ético-político.

Así es.

El legado de Salvador Allende

Y como vislumbra el legado de Allende en este proyecto. Porque Allende es una figura que para muchas personas es el gran líder del siglo pasado, pero para algunos sectores progresistas Allende no es una referencia importante…

Bueno, a mi no me gusta mucho el término “progresista” porque creo es un chicle que ya ha masticado demasiada gente. Hubo una cumbre progresista en la que estuvo Clinton, Tony Blair, junto con Lula, Cristina Fernández, no sé si estuvo Correa…

En realidad yo me refería a aquellos sectores progresistas a ser sumados en una propuesta alternativa, pensando en la idea de Enrico Berlinguer respecto a la construcción de un bloque histórico que impulse los cambios desde una perspectiva socialista y democrática.

Creo que para hacer cambios en Chile se requiere de una izquierda poderosa y capaz de entenderse con otros sectores. No estoy en contra de los acuerdos de la izquierda con el centro o los llamados progresistas, porque tenemos que hacer una política de mayorías. Pero el punto es qué es lo que tiene prioridad hoy día, van los bueyes adelante o va la carreta. Es decir, una opción es construir un movimiento unitario de izquierda y de centro para derrotar a la derecha. Y la otra opción –que no es contradictoria con unir fuerzas- consiste en poner la primera prioridad en construir un protagonista de izquierda, porque no hay un protagonista de izquierda solido. Nosotros sacamos un 6,2% en las elecciones, el Partido Comunista tiene tres diputados…la izquierda es un actor secundario en Chile. Entonces la pregunta que hay que hacerse es como hacemos para transformarnos en un actor principal. Para ello tenemos que ser una izquierda pactista, capaz de asumir compromisos y alianzas. El punto es desde donde se hacen los acuerdos, si se hace desde casi la insignificancia o se hace desde una fuerza que ha sido capaz de superar sus diferencias, por lo menos coordinarse, plantear una plataforma mínima que no signifique olvidar o dejar para las calendas griegas los grandes objetivos que nos hemos planteado.

Volviendo al legado de Allende. En una entrevista, el escritor Jorge Edwards señalaba que en el Chile actual Allende era una estatua.

Mire, yo creo que Allende le daría la razón a Edwards, porque en un momento recuerdo haber escuchado a Allende decir: “Yo soy carne de estatua”, en el sentido que tenía una misión histórica…ahora entiendo que en el sentido que lo dice Edwards, posee una connotación peyorativa. En todo caso Allende es la figura más grande del siglo XX chileno, representa el líder del único proyecto que en 500 años de historia ha querido transformar la sociedad y que estuvo a punto de hacerlo. Para mí es un referente que marca toda mi vida política. Entonces, yo soy un allendista, pero sin calco y sin copia…

Chile en la actualidad

Tengo la clara impresión de que Chile ha entrado desde hace varios años en un proceso de conservadurismo moral, fuertemente condicionado por las formas que asume la cultura de este nuevo capitalismo al que hace referencia Richard Sennett.2O sea, las personas están preocupadas de consumir y consecuentemente de trabajar afanosamente pagar las deudas, con escasa participación, con fragmentación de la vida social, con ciudades segregadas, sin espacios públicos donde las personas convivan activamente, etc. En ese contexto, ¿usted cree que el país podrá retomar un camino delineado por la acción colectiva, la participación y la solidaridad?

Bueno, yo creo que usted apunta a una cuestión básica en todo análisis de diseño político donde se contemple la dimensión cultural. O sea, Chile siempre fue un país más encerrado sobre sí mismo con relación a otros países como Argentina, que tuvo una política migratoria abierta y la nuestra fue una política migratoria más selectiva. Los chilenos a veces no nos damos cuenta de que estamos al final del mundo, somos finalmente un islote raro y largo. Eso se convirtió tempranamente en Estado antes que muchos países de América latina, con el predominio de una burguesía y de una iglesia que establecieron a lo largo del siglo XIX un sistema muy autoritario, sin bien con rasgos democráticos formales, que tuvo un periodo de apertura en el estado de compromiso desde 1932 hasta el golpe militar. Entonces Chile ha sido siempre un país culturalmente conservador donde las noticias siempre llegan después y las cosas siempre ocurren después de que han ocurrido en el resto del mundo. Chile acaba de reconocer a Palestina después de Brasil, Argentina, Ecuador y otros países latinoamericanos. Y además la ha reconocido sin los limites de antes de la guerra de los 6 días. Eso es típico de lo que es la cultura conservadora chilena de no arriesgar, es un país que está menos abierto al mundo, a pesar de que hoy día el mundo se ha reducido por la vía de las tecnologías de la información y las comunicaciones, de la música y de la globalización, para recurrir a un concepto que tiene un fuerte impacto en Chile. Entonces, el tema que plantea usted es una lucha permanente de largo plazo “desde abajo” en un país donde el pensamiento conservador ha ido estableciendo una hegemonía muy fuerte. En los últimos 20 años es la derecha la que parece más gramsciana: fundaron universidades, controlan la educación, se han preocupado por controlar todos los medios de comunicación, o sea, es la batalla cultural…

Pero si uno piensa que Chile vivió la experiencia de la Unidad Popular, que es una síntesis de todo un proceso histórico que se inicia en 1938 con el Frente Popular y cuya población fue reconocida como poseedora de una vasta cultura política ¿En qué quedó toda esa herencia, simplemente se extinguió?

La verdad es que la dictadura fue muy brutal y su objetivo fue exterminar, literalmente exterminar lo que había sido la izquierda en Chile, comunistas, socialistas, miristas. Junto con eso, se produjo una yuxtaposición entre un proceso mundial hacia la constitución del mercado como una institución rectora de la sociedad, el libre mercado a ultranza y un régimen político autoritario. Lo interesante desde el punto de vista analítico de Chile es esta mezcla entre la libertad extrema en lo económico y autoritarismo en lo político. Entonces, el golpe fue muy fuerte, el golpe desarticuló, el golpe extinguió…Aquí hay una generación completa que fue barrida, incluso en términos etarios se aprecia un hoyo, un espacio de las dirigencias políticas de la izquierda, particularmente es el caso del Partido Comunista, que estuvo 17 años perseguido para exterminarlo y 20 años excluido del sistema político. Que no fue el caso del Partido Socialista. Y el MIR es un caso extremo de persecución. En tal sentido, ese gran movimiento social que representó la Unidad Popular en Chile -que junto con la revolución mexicana y la revolución cubana fue uno de los grandes acontecimientos del siglo XX-, la dictadura y las tendencias mundiales lo golpearon muy fuertemente.
La izquierda chilena sufrió cuatro derrotas consecutivas. La primera el golpe de 1973. La segunda el fracaso de la política del Frente Patriótico Manuel Rodríguez y la estrategia de insurrección, en 1986 con el atentado fallido y en 1987 con la internación de armas en Carrizal Bajo. Tercero, la caída del muro de Berlín y el fin de los regímenes de partido-estado de Europa del Este a partir de 1989. Y cuarto, la derrota de los socialistas que en 20 años no sólo no pudieron darle un sello más de izquierda a la Concertación, sino que la Concertación les dio a ellos un sello más de derecha.

Aunque también podríamos pensar que la última derrota es la parte culminante de un proceso en el cual la izquierda no fue capaz de recuperarse de la represión que sufrió durante 17 años. O sea, es la continuidad o quizás síntesis de la derrota ocurrida en los años 70.

Bueno si, la culminación de la derrota socialista es a mi juicio el gobierno Bachelet, porque Lagos era un socialista más social-demócrata y Bachelet era una socialista de la línea marxista-leninista del Partido Socialista, que incluso había sido contraria a la participación en el plebiscito de 1988 y resultó ser un gobierno que “entregó la oreja” rápidamente, más allá de los avances que se produjeron en distintas materias.

Por ejemplo, en materia cultural.

Sí, pero yo me refiero a los pilares básicos de un modelo económico y político que no fueron tocados. Por ejemplo, en el gobierno de Lagos se creó el Plan Auge3 dentro del sistema de salud, que es un gran avance, pero no trató el tema fundamental de la salud privada versus salud pública o de la universalización de los derechos de salud. Tal es así que hoy día el Auge está siendo objeto de un proceso de privatización por la vía de los bonos Auge. Y algo parecido pasó con Bachelet, todo el cambio al sistema previsional que ella planteó, tampoco se pudo realizar y terminó transformándose en una política asistencial. Ahora, ¿por qué no se pudo realizar? Porque no habían las mayorías, porque la derecha se opuso sistemáticamente. El problema de la Concertación es que nunca quiso decir eso y la gente no supo. Porque todo se firmaba con un previo acuerdo. Cuando Bachelet asumió se firmó un gran acuerdo por la educación. Pienso en la famosa foto en que están todos cantando la canción nacional con los brazos arriba, la derecha con la Concertación unidas y la presidenta Bachelet al medio.

Eso después de las repetidas manifestaciones de los pingüinos que al final se negaron a firmar el documento elaborado por la comisión.4

Justamente.

Ahora debemos admitir que Bachelet tuvo -al igual que Lagos- un conjunto de restricciones o constreñimientos estructurales para hacer las reformas. Algo parecido a lo que sucede actualmente con Obama en Estados Unidos.

El punto es que Obama planteó un cambio en salud muy profundo, no pudo llevarlo a cabo totalmente, pero todo el mundo sabe en Estados Unidos que no lo permitieron los republicanos coludidos con las empresas de planos de salud. Aquí no, aquí todo se reviste de consenso. En sus primeros discursos Bachelet habló de llamar a un plebiscito para decidir sobre el Tribunal Constitucional o el sistema electoral. Después nunca más se volvió a tocar el tema. La Concertación optó al final por ni siquiera mandar los proyectos al Congreso. Sabemos que por el sistema binominal en el Congreso no están las mayorías suficientes. Entre otras razones, no están por culpa de la propia Concertación, porque ella nunca quiso hacer un pacto electoral con la izquierda para generar las mayorías que permitieran, por lo menos, modificar las leyes orgánicas. Nunca lo quiso hacer, hasta que tuvo la necesidad por cálculo electoral de hacerlo en la última elección. Pero la responsabilidad del conglomerado es que durante 20 años no quiso hacer ese pacto para generar mayoría. Segundo, cuando los senadores designados ya no le servían a la derecha y le correspondía a la Concertación designarlos, terminó con la institución de los senadores designados, lo que implico una renuncia explícita a tener mayoría en el Senado. Y después se hizo la reforma constitucional del 2005 y se la llamó como la “Nueva Constitución”.

En todo caso, esos eran compromisos que había asumido la Concertación en función de una política de Estado.

Es cierto, un gobierno es de todo el país y eso lo entiendo y lo sé, pero yo creo que la actitud de un gobierno debe ser también explicarle a la ciudadanía porque las cosas que quiere hacer no las puede hacer. Y para explicárselo tiene que plantear los proyectos y llevarlos a discusión y llevarlos a votación. Pero aquí no, aquí la derecha estableció un sistema de consenso previo a la votación de los proyectos. Usted sabe que la derecha exigía negociar antes de votar. Lo sé porque cuando fui Ministro de Trabajo envié un gran proyecto de reforma laboral –el más significativo que se haya enviado- apoyado por todos los partidos de la Concertación, el gobierno, etc. y la derecha exigió negociar antes de votar la idea de legislar, porque si no votaba en contra. Bueno, después yo negocié, negocié con el Senador Tagle – que era un senador designado- elaboramos un proyecto y perdí igual, la “idea” de legislar. Y a todo el mundo le quedó claro que era porque la derecha no quería legislar en materia de relaciones laborales. Las peleas hay que darlas.

El problema parece situarse en el hecho de que al final todo queda bajo el tapete y las personas no se enteran de lo que acontece en los salones del gobierno, del congreso o en el comedor de algún político conspicuo, como sucedía con las negociaciones que eran realizadas entre Longueira y Lagos. Incluso los militantes socialistas tampoco se enteran de los acuerdos que realizan sus cúpulas partidarias.

En el último periodo el Partido Socialista se ha transformado en un partido con un peso muy fuerte de los dirigentes y los funcionarios. Y bueno, hoy día vemos los debates internos, vemos lo que pasó con la discusión sobre el reajuste salarial de los funcionarios públicos, las divisiones ante el próximo congreso…yo creo que es un proceso de rehabilitación difícil.

Las propuestas de la campaña

Cuando releo las propuestas que usted efectuó durante su campaña, me parece que los temas planteados son bastante amplios y necesarios para el país, como la convocatoria a una asamblea constituyente o la nacionalización de las riquezas mineras o inclusive cobrar a las empresas mineras un royalty ajustado a sus lucros…

Efectivamente, mi discurso en la campaña fue de sentido común, o sea, lo que decía era: si uno convive con su familia, con su mujer, con sus hermanos, con sus hijos, no es lógico que haya un acuerdo familiar en torno a cómo quiere que las cosas funcionen. Es lo mismo con el país, tenemos que discutir en torno a cómo queremos una Constitución democrática. Una vez en al inicio de la campaña en una entrevista en la radio me señalaron que era complicado plantear eso de la Asamblea constituyente –las encuestas me daban el 1% en ese momento- y yo le dije al entrevistador, bueno de que se preocupa tanto si somos un 1% vamos a tener el 1% de los constituyentes. Eso en relación a la constituyente.
Ahora con relación a las mineras, acabo de leer hoy en la mañana una información de un experto que dice que el cobre va a llegar dentro de 12 meses a US$ 5 la libra. ¿Usted se da cuenta las ganancias, usted se da cuenta lo que se van a llevar?

Se va a incrementar aún más la fortuna de la familia Luksic

Bueno, tenemos 3 o 4 familias y grupos económicos entre los 500 más ricos del mundo, según datos de la revista Forbes. Es decir, casi el 1% de los más ricos del mundo son chilenos, mientras nuestra población de 16 millones es 0, 00... Lo que demuestra que el poder económico en Chile es extremadamente concentrado, es un país del 10%, aunque lo que realmente importa es el 1% y hay un 9% que está colgado. A esa población hay que darle crédito para que se endeude y para que consuma y después aplicarle los intereses. Alguien me dijo que en la constitución de Brasil los intereses sobre intereses están prohibidos.

Si, es una práctica prohibida en la legislación brasileña

Pero aquí en Chile se aplican intereses sobre los intereses, eso se llama el anatocismo en derecho. Y que intereses!! Es una tasa altísima de interés para un país que tiene solamente un 3% de inflación.

Sobre la democracia y el socialismo

En su libro “La fuerza democrática de la idea socialista” publicado en 1983, se plantea una relación virtuosa entre socialismo y democracia que expone en forma anticipatoria ese debate en el medio latinoamericano y chileno. Dada la actualidad del tema ¿Ha pensado republicar este libro?

No, aunque quizás sea el libro más importante que he escrito hasta ahora, porque es el libro de la renovación. Pero ya han pasado 28 años y la mayor parte de las cosas publicadas en ese entonces, hoy tienen distintos matices. Hay un capítulo sobre Eugenio González que estaba pensando el otro día retomarlo y escribir un artículo sobre la actualidad de este gran teórico, porque allí está aquello que yo llamo la “estrategia de coincidencia y desafío” entre los socialistas con los comunistas y la democracia cristiana, donde los socialistas hacen una especie de articulador o pegamento de este bloque. Y lo que ocurre después es que los socialistas y los demócrata-cristianos se niegan a hacerlo con los comunistas. Eso es paradójico, ya que los socialistas nunca estuvieron por excluir al Partido Comunista y al final aceptaron, digo aceptamos, excluirlos. Porque la Democracia Cristiana imponía ese veto. Entonces, es lo que he dicho posteriormente a la publicación de ese libro, en Chile no hubo un “compromiso histórico”, en Chile lo que hubo fue un centro-sinistra a la Craxi, que es el acuerdo italiano entre demócrata-cristianos y socialistas, sin los comunistas. Que justamente nunca fue la perspectiva de Allende, pues todo el esfuerzo y la acción política de Allende se concentraba en reunir a la izquierda en primer lugar.

Ahora, en el mismo libro usted expone que existen 2 ideas o conceptos de democracia: Una como mecanismo para elegir y autorizar a los gobiernos a tomar decisiones políticas (del tipo representativa) y otra como una noción que impregna toda la vida y funcionamiento de una comunidad, más participativa y directa. ¿Usted cree que hoy día también se puede hablar de un tipo de democracia plebiscitaria como la que existe en Venezuela, Ecuador o Bolivia, en que los gobiernos se mantienen en el poder a través de consultas populares que permiten sucesivas reelecciones?

Si, lo primero es que es importante el mecanismo de consulta permanente, lo cual debe ser posible tanto para el poder ejecutivo, como para el poder legislativo, como para los ciudadanos aglomerados. Por lo tanto, el plebiscito a mi me parece valioso. Segundo, en el caso de Venezuela, Chávez en las últimas once elecciones ha ganado diez y ha perdido una. Algunas han sido plebiscitos, pero otras han sido elecciones. El se ha reelegido como presidente no plebiscitariamente, se ha reelegido en elecciones presidenciales con adversarios y con otros candidatos. El cambio constitucional se aprobó a través de un plebiscito para permitir su reelección.
Yo creo que Chávez no es puro discurso, en Venezuela hay un esfuerzo importante de participación ciudadana no sólo a través del plebiscito sino también a través de las organizaciones. Entonces, no creo que sea un régimen puramente basado en plebiscitos sino que también tiene una base en lo que es organización social. Más allá de algunas críticas que uno pueda tener al sistema venezolano, creo que la línea o perspectiva que ha impulsado Chávez va en la dirección correcta en el sentido del desarrollo social y de la confrontación de clases que se ha dado en Venezuela en estos últimos años.

Finalmente, ¿Cuál es su agenda para construir esta nueva fuerza de izquierda y darle un mayor protagonismo?

Estamos con un grupo de personas convocando para fines de este mes a una reunión con los que quieran participar en la creación de una nueva fuerza que le dé prioridad a su propio proyecto, que busque entenderse con las otras fuerzas de izquierda y que se constituya en un actor protagónico. En eso está participando la izquierda cristiana, los socialistas allendistas, el grupo por “más izquierda”, etc. Y estamos tratando de armar un referente heterogéneo, diverso, basado en siete, ocho o nueve puntos de acuerdo fundamental que traten de contribuir para agrupar a la izquierda. Ahora no estamos cerrados al Partido Socialista ni a sectores del Partido por la Democracia, ni a sectores del Partido Radical, ni siquiera a sectores la propia Democracia Cristiana. Y por supuesto nuestro primer aliado natural debiera ser el Partido Comunista, porque a pesar de la diferencia de matices que tengo con el PC, fui candidato con el apoyo del Partido Comunista y en la campaña percibí que el cariño, el afecto y la admiración que les tengo es mucho mayor hoy día, porque conocí directamente a sus bases. Así es que nada más lejos de mi ánimo que entablar una disputa con el PC. Existe una diferencia fraternal, que no me voy a abstener de darla por más cariño que les tenga y que es parte del debate político.
Creo que estamos en un momento que para construir una fuerza de izquierda moderna, futurista, orgullosa de su pasado pero con la mirada puesta adelante y para reconstituir esta izquierda lo primero que hay que hacer es des-demonizarla y asumir lo que uno es. Nosotros estamos abocados a reunir a personas, entidades que se identifiquen con un pensamiento de transformaciones sociales profundas y, en términos de segmento, nuestra primera prioridad es el 50% de los chilenos que no participan: blancos, nulos, abstenciones, no inscritos, chilenos que viven en el extranjero y los jóvenes. Entre los jóvenes tenemos a una gran masa que repudia al sistema, que repudia la política y que repudia a los políticos en general. Ahí es donde la palabra “re-encantar” juega su rol. Por eso que el reencantamiento tienen que hacerlo otros jóvenes y aquí lo que tenemos que hacer las generaciones con más años es pasar el bastón de la posta, aquí hay que levantar cinco o seis figuras que estén entre los 35 y los 40 años. Lo que personas con más experiencia podemos hacer es contribuir siempre. Por mi vocación política que está viva, no me voy a ir para la casa, voy a seguir trabajando, aunque hoy día sea minoría dentro de la minoría…
1 Se puede consultar la serie de entrevistas y artículos que fueron compilados en la publicación “Un horizonte para la izquierda”, Santiago, Imprenta Caburga, octubre de 2010.
2 Ver Richard Sennett, La cultura del nuevo capitalismo, Barcelona, Anagrama, 2007.
3 Plan de Acceso Universal con Garantías Explícitas en Salud (AUGE) es un sistema que beneficia al conjunto de los ciudadanos en 40 tipos de patologías en sus diversas etapas, como cáncer, cardiopatías, diabetes, neumonía, SIDA o esquizofrenia.
4 Nos referimos al informe elaborado por el “Consejo Asesor presidencial para mejorar la calidad de la educación”, el cual estaba integrado por 74 miembros de los cuales solamente 12 eran representantes de los estudiantes.
 
Más información:

domingo, 23 de enero de 2011

La CIA, mecenas del expresionismo abstracto

Nota edición: La historiadora Frances Stonor Saunders, autora de un magistral estudio sobre la CIA y la guerra fría cultural, acaba de revelar en la prensa británica nuevos detalles sobre el mecenazgo secreto de la CIA a favor del expresionismo abstracto. El diario italiano La Repubblica se interroga sobre la explotación ideológica de esa corriente artística.

Jackson Pollock, Robert Motherwell, Willem de Kooning, Mark Rothko. Los maestros del expresionismo abstracto no eran nada simples y fueron considerados incluso escandalosos. Protagonistas de una corriente que iba realmente contra la corriente, una bofetada a las convicciones de la sociedad burguesa, y que contó a pesar de ello con el respaldo del mismísimo sistema.
Por primera vez se confirma un rumor que ha circulado durante años: la CIA financió abundantemente el expresionismo abstracto. Objetivo de los servicios secretos estadounidenses: seducir las mentes de las clases alejadas de la burguesía durante los años de la guerra fría. Fue precisamente la CIA quien organizó las primeras grandes exposiciones del New American Painting, que dieron a conocer las obras del expresionismo abstracto en las principales ciudades europeas: Modern Art in the United States (1955) y Masterpieces of the Twentieth Century (1952).
Donald Jameson, ex funcionario de la agencia, es el primero en admitir que el apoyo concedido a los artistas expresionistas formaba parte de la política de «correa larga» (long leash) a favor de los intelectuales. Una refinada estrategia: mostrar la creatividad y la vitalidad espiritual, artística y cultural de la sociedad capitalista en contraste con la monotonía de la Unión Soviética y de sus satélites. Estrategia adoptada y aplicada en todos los sentidos.
El apoyo de la CIA privilegiaba revistas culturales, como Encounter, Preuves y, en Italia, Tempo presente de Silone y Chiaramonte. Y también formas de arte menos burguesas, como el jazz, a veces, y, precisamente, nada más y nada menos que el expresionismo abstracto.
Los hechos se remontan a los años 1950 y 1960, cuando Pollock y los demás representantes de su corriente no tenían buena reputación en Estados Unidos.
Para tener una idea del ambiente que los rodeaba basta con recordar la frase del presidente Truman: «Si eso es arte, yo soy un hotentote.» Pero el gobierno de Estados Unidos, recuerda Jameson, tenía precisamente en aquellos años la difícil tarea de tratar de promover la imagen del sistema estadounidense y en particular de sus fundamentos, la 5ª enmienda, la libertad de expresión, gravemente empañados todos como consecuencia de la cacería de brujas desatada por el senador Joseph McCarthy, en nombre de la lucha contra el comunismo.
Para ello era necesario enviar al mundo una señal fuerte y clara con un sentido opuesto al del maccarthismo. Esa misión fue encomendada a la CIA que, en el fondo, operaría con toda coherencia. Paradójicamente, en efecto, en aquella época la agencia constituía un enclave «liberal» en un mundo encaminado decisivamente a la derecha. Dirigida por agentes y asalariados provenientes en su mayoría de las mejores universidades, a menudos ellos mismos coleccionistas de arte, artistas figurativos o escritores, los funcionarios de la CIA representaban el contrapeso de los métodos, de las convenciones beatas y del furor anticomunista del FBI y de los colaboradores del senador McCarthy.
«El expresionismo abstracto, yo diría que somos justamente nosotros en la CIA los que lo inventamos –declara hoy Donald Jameson, citado por el cotidiano británico The Independent [1]– después de haber echado una ojeada y de haber percibido al vuelo las novedades de Nueva York, en el Soho. Bromas aparte, enseguida vimos muy claramente la diferencia.
El expresionismo abstracto era el tipo de arte ideal para mostrar lo rígido, estilizado, estereotipado que era el realismo socialista de rigor en Rusia. Fue así como nos decidimos a actuar en ese sentido.»
Pero, ¿lo sabían Pollock, Motherwell, de Kooning y Rothko? «Claro que no –declara inmediatamente Jameson– los artistas no estaban al corriente de nuestro juego. Hay que excluir que gente como Rothko o Pollock supiesen nunca que estaban siendo ayudados desde la sombra por la CIA, que sin embargo tuvo un papel esencial en el lanzamiento de ellos y en la promoción de sus obras. Y en el vertiginoso aumento de sus ganancias.»
Nota edición: Para más información, ver el estudio inicial de Frances Stonor Saunder, en el capítulo 16 de su libro Who Paid the Piper? (Granta Books, 1999) o la versión francesa traducida por Delphine Chevalier y publicada con el título Qui mène la danse? (Denoël, 2003).
[1] «Modern art was CIA ’weapon’», por Frances Stonor Saunders, The Independent, 22 de octubre de 2010.
Fuente: http://www.voltairenet.org/article168136.html

Rebelión

sábado, 22 de enero de 2011

Hacia un nuevo orden mundial El impacto en Europa

El desafío se juega también en el tablero europeo

Pekín tiende puentes con la eurozona al adquirir deuda de países bajo presión

CLAUDI PÉREZ - Madrid - 19/01/2011

Las relaciones económicas entre EE UU y China, la superpotencia en declive y la gran nación emergente, son una especie de equilibrio del terror comercial y financiero.
Las relaciones económicas entre EE UU y China, la superpotencia en declive y la gran nación emergente, son una especie de equilibrio del terror comercial y financiero. "Ellos nos dan productos envenenados, nosotros les damos papeles sin valor", resume con retorcida ironía Paul Krugman: China vende sus productos a EE UU y sigue creciendo a toda velocidad, e invierte el ingente superávit comercial que atesora en bonos estadounidenses. Europa entra ahora en ese juego: China llevaba tiempo tratando de librarse de una parte de la deuda norteamericana, pero los mercados hubieran podido convertir eso en una ruina. El dólar se hubiera hundido (y el consumo estadounidense con él) y los ahorros chinos se hubieran volatilizado. La crisis del euro le ha dado esa oportunidad.
En medio de la peor crisis de los últimos 80 años -que coincide con una transferencia de poder desde Occidente hacia Asia como no se había visto en siglos-, China lleva semanas comprando deuda de los países más castigados (Grecia, Irlanda, Portugal y España). Con EE UU ya hizo algo parecido al asegurar que seguiría comprando bonos tras la quiebra de Lehman Brothers, según desvelaron los cables de Wikileaks. En ambos casos ha ejercido, de facto, como superpotencia al aparecer como ventanilla de último recurso. China como banquero de Europa; del mundo. Eso sí: nada es gratis, o al menos eso dice la máxima económica por antonomasia.
A cambio del salvavidas, Pekín quiere garantizarse activos estratégicos a bajo precio en los países más debilitados, y mayor influencia en la política económica europea. Además de otras regalías: es difícil morder la mano que te da de comer. Las críticas al sistema, a los atentados contra los derechos humanos o a la transferencia de tecnología por las buenas o por las malas -copia de diseños y patentes, etcétera- se hacen más complicadas cuando el precario equilibrio del euro está en juego.
EE UU adelantó a Reino Unido como superpotencia en el último tercio del siglo XIX, aunque la caída de la libra se retrasó 75 años más. Ahora China ocupa una situación similar a la de EE UU hace algo más de un siglo. Y en ese camino va dando pasos sutiles para desafiar a EE UU. La debilidad interna y externa de Obama es el correlato de su declive económico. Washington tiene ya bastantes problemas como para ocuparse de otros fuegos. En la crisis europea no ha jugado un papel relevante: es China quien la ha aprovechado para tender puentes con la deuda. Pero sus ambiciones son mayores. En Grecia ha empezado a hacerse ya con activos, con una inversión multimillonaria en el puerto de El Pireo. En Irlanda prepara una inversión para que su industria desembarque a orillas del río Shannon. Uno de sus grandes bancos está a punto de aterrizar en Madrid. Y así ad infinitum.
Puede que el golpe en el mercado de deuda sea menos espectacular de lo que parece. "Es difícil sobreestimar el papel de China en la economía global y sin embargo con la deuda europea lo hacemos", afirma en Bruselas Daniel Gros, del think tank CEPS. "La cifra invertida no es aún sobresaliente, entre otras cosas porque los chinos carecen de experiencia para evaluar los riesgos en esta zona del mundo. Y en cambio esa influencia que va adquiriendo tiene contrapartidas: el desarrollo de China le lleva cada vez más a competir con algunas de las cosas que se producen en la periferia de Europa", apunta. China ya fabrica zapatos en Prato (Italia). Ha levantado en Shanghai una terminal aeroportuaria extrañamente parecida a la millonaria T-4 de Barajas. Y no solo la periferia tiene razones para temblar: los chinos fabrican ya en su país el 60% de los componentes de sus coches, y saben hacer trenes de alta velocidad como los de Siemens. Mil millones de personas abandonaron silenciosamente el marxismo hace 30 años: desde entonces China ha parecido durante mucho tiempo un pozo sin fondo de mano de obra barata; ahora es ya el banquero de EE UU y el salvavidas de Europa. Y ha aprendido a usar su dinero como arma estratégica.
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Estados Unidos fue el animador de la masacre Los cables de WikiLeaks acerca de la carnicería israelí en Gaza


Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

CounterPunch ha tenido acceso al archivo de cables de WikiLeaks sobre el ataque de Israel a Gaza de hace dos años (Operación Plomo Fundido, 27 de diciembre de 2008 a 18 de enero de 2009). Aunque los cables hacen a menudo un refrito de las informaciones que aparecen en la prensa israelí, proporcionando escasas aportaciones sobre el ataque de Israel o la forma de planificarlo, muestran con claridad implacable que el gobierno de Estados Unidos fue poco más que criada y amanuense de la maquinaria militar israelí. Los cables dejan claro, si es que se necesitaban más revelaciones, dónde se situaban exactamente los EEUU con respecto a los ataques, no provocados, contra los palestinos y otros vecinos árabes. Aunque la Operación Plomo Fundido tuvo lugar durante los últimos días de la administración Bush, y acabó dos días antes de que Barack Obama fuera investido, cada una de las políticas de Obama de los siguientes dos años –incluido el repudio de su gobierno del Informe Goldstone, donde se detallaban las atrocidades israelíes y los crímenes de guerra durante la Operación- ha demostrado la sorprendente continuidad del apoyo prestado a las acciones israelíes.
Los cables aportan un relato notablemente parcial del asalto. Debido a que toman a diario su información fundamentalmente de los medios israelíes, los cables llevan la cuenta de los cohetes lanzados hacia Israel desde Gaza y describen dramáticamente “las muñecas quemadas y los destruidos juguetes de los niños” en una guardería desocupada de Beer Sheba alcanzada por un cohete, pero no menciona prácticamente el intensivo bombardero aéreo y artillero contra Gaza, incluida su población civil. No hay información alguna sobre los bebés palestinos calcinados y muy poca sobre las propiedades destruidas en Gaza. Incluso los medios occidentales proporcionaron una cobertura más exacta de las víctimas palestinas de la que ahí se recoge.
Los cables de la embajada de EEUU proporcionaron alguna información sobre las víctimas palestinas, pero tal información fue mínima. En un cable enterrado entre toda la colección, aproximadamente diez días después del asalto, se citan informaciones de la prensa occidental con una única información sobre 530 palestinos asesinados. Esto se produjo en un punto en el que los cables recogían la muerte de cinco israelíes. Las bajas israelíes aparecen continuamente repetidas. Eso supone más o menos una ratio de 100 a 1 palestinos muertos frente a los muertos israelíes, pero de esto no se dice nada en los cables estadounidenses. En unos pocos casos, los funcionarios consulares estadounidenses informan de los puntos de vista de unos cuantos habitantes de Gaza, trasladando con franqueza la angustia palestina, pero incluso en esta ocasión, cuando un gazatí informa de que su ciudad está siendo salvajemente atacada por el fuego israelí, los cables valoran su información refiriéndose a “lo que él denomina como ‘indiscriminado’ fuego israelí”.
Siempre que los cables mencionan que un lugar específico en Gaza ha sido atacado o destruido, incluyendo hospitales y mezquitas, repiten las afirmaciones israelíes sin cuestionarlas; por ejemplo, el 2 de enero se informó de que la Fuerza Aérea israelí había destruido una mezquita que “según diversos informes sirve como depósito de armas y centro de comunicaciones”. La embajada informa, sin un hálito de escepticismo, de la afirmación israelí a mitad de la operación de que los operativos de Hamás estaban reconstituyendo “cierto mando y capacidades de control” en el Hospital Shifa de Ciudad de Gaza disfrazándose ellos mismos de doctores y enfermeras.
El primero de esa colección de cables revela el sesgo estadounidense al informar, varios días antes de que empezara la Operación Plomo Fundido, de que en Israel había habido presiones para que se “respondiera” a los ataques de cohetes desde Gaza, “ya que Hamás anunció el 19 de diciembre el final de la ‘tahdiya’ [el acuerdo de tregua]. Todo este esfuerzo por poner la responsabilidad de las hostilidades sobre Hamás ignoraba el hecho, que no era ningún secreto para todos los que seguían la situación en aquel momento, de que era Israel quien el 4 de noviembre había violado la tregua que estaba en vigor desde el mes de junio anterior cuando lanzó una incursión, que nadie había provocado, en el interior de Gaza matando a varios palestinos. La acción de Hamás al poner fin a la tregua semanas después fue una respuesta a la violación de Israel.
La prueba más vergonzosa de la parcialidad estadounidense –y la única instancia de análisis o asesoría política en esta colección de cables- se produjo también antes de que empezara la Operación. “Nuestra recomendación”, escribe el Embajador James Cunnigham el 22 de diciembre, “es que el gobierno de Estados Unidos empiece a culpar a Hamás de la ilegitimidad de su gobierno en Gaza, de su política de lanzamiento de cohetes, de permitir que otras facciones lancen cohetes y morteros contra objetivos israelíes y de su decisión de poner fin a la ‘tahdiya’ o período de tregua”. Cunnigham parece confundir causa y efecto: incluso aunque el gobierno de Hamás fuera ilegítimo, que no lo es –Hamás fue elegido democráticamente tres años antes-, no es una presunción habitual que una ilegitimidad política justifique un ataque masivo militar. Y no lo es sobre todo porque, como EEUU debía saber, Hamás no provocó las hostilidades. Cunnigham sigue adelante recomendando apoyar “el derecho de Israel a la autodefensa”. Al parecer, Hamás no tiene tal derecho para defender a los gazatíes del ataque israelí.
La embajada pule su conciencia “haciendo hincapié en nuestra preocupación por el bienestar de los inocentes civiles palestinos y la disposición estadounidense para procurar ayuda humanitaria de emergencia”. Esta la única mención a los inocentes civiles palestinos en toda la colección de cables.
La hipocresía es flagrante. La parcialidad mostrada aquí por EEUU no es, obvia y absolutamente, un fenómeno nuevo. Pero aquí aparece expresada claramente, con puntos y comas: la diplomacia animando a la masacre y el genocidio (un término utilizado por no pocos judíos y otros comentaristas durante el ataque contra Gaza). Tales atrocidades están muy bien a los ojos de EEUU cuando es Israel quien las comete pero Hamás no debe ni atreverse a respirar.
Kathleen Christison fue analista de la CIA y es autora de varios libros sobre la situación palestina, entre ellos Palestine in Pieces, escrito junto a su difunto marido Bill Christison. Puede contactarse con ella en:
kb.christison@earthelink.net
Fuente: http://www.counterpunch.org/christison01192011.html
rCR

Rebelión

viernes, 21 de enero de 2011

Alemania-2009: una deuda histórica con el pasado

Alemania-2009: una deuda histórica con el pasado
Escrito por Harald Neuber (*) jueves, 24 de diciembre de 2009 24 de diciembre de 2009, 02:04Por Harald Neuber (*)
A punto de concluir 2009, Alemania se ve enfrentada una vez más con su oscuro pasado y las deudas históricas por saldar. Con grandes expectativas un tribunal de la ciudad de Munich abrió un juicio contra el criminal nazi John Demjanjuk. El juez Ralph Alt interrumpió el proceso hace dos semanas por una supuesta enfermedad de Demjanjuk, de origen ucraniano y ex guardia de las SS (policía hitleriana) en el campo de concentración de Sobibor, en la Polonia ocupada. Demjanjuk, de 89 años de edad, es acusado de complicidad en la muerte de 27 mil 900 hombres, mujeres y niños judíos, en 1943. El juicio ha generado muchas expectativas en la opinión pública de Alemania, pues es probablemente el último proceso contra un criminal nazi todavía vivo. Con vistas a la acusación de complicidad en el asesinato de casi 30 mil seres humanos resulta sumamente importante la participación de docenas de acusadores, en calidad de testigos querellantes, comenta el diario conservador alemán FAZ. La participación de hijos y familiares de las víctimas "le da un rostro al proceso", subraya el periódico. Por otra parte, este último proceso contra un criminal de guerra nazi tiene un gran significado para Alemania, toda vez que le recuerda su culpa histórica. Es por ello que los abogados de los acusadores ejercen el oficio sin cobrar honorarios. No es solamente un proceso en nombre del pueblo alemán, dijo Cornelius Nestler, uno de los demandantes: "Es un proceso en nombre de las víctimas judías, un proceso que nos recuerda la maquinaría que existía en Alemania en aquel tiempo". Con la causa contra Demjanjuk también termina una era, más de 60 años después, de los juicios de Núremberg. Demuestra además que Alemania reconoce su responsabilidad histórica, según medios periodísticos. Pero eso es solamente una parte de la verdad. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, muchos ex criminales nazi asumieron altos cargos políticos en la República Federal de Alemania. El caso más famoso es el del democristiano Hans Filbinger, ex primer ministro de Baden-Wurtemberg. Cuando Filbinger murió en 2007 el entonces primer ministro de Baden Wurtemberg, el democristiano Günther Oettinger, leyó una oración fúnebre. Hans Filbinger no fue un nazi - dijo - al contrario, fue un adversario del régimen fascista. La justicia se impone para Alemania en aras de saldar una deuda histórica con la Humanidad. (*) El autor es corresponsal de Prensa Latina en Berlín. rr/oda/hcn

Atina Chile

jueves, 6 de enero de 2011

El estudio sobre la ayuda de la diplomacia alemana en el exterminio de los judíos acaba con un mito

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La RFA supuso, a muchos niveles, una continuidad respecto al nazismo que se ha tratado de ocultar por todos los medios, pero que la historiografía está sacando a la luz. Y no es una cuestión histórica. El devenir alemán y europeo de los últimos años no se entiende sin un proceso previo de desmitificación de la historia.

Ingo NIEBEL
Desde la fundación de la República Federal de Alemania en 1949, su Ministerio de Exteriores ha mantenido que durante el nazismo (1933-1945) había sido un nido de la resistencia antifascista. Como ejemplo se citaron los nombres de aquellos diplomáticos que fueron ejecutados en 1944 por su relación con el fracasado «golpe de los coroneles» contra Hitler.
«Fueron personas aisladas» aclara una comisión de cuatro historiadores que durante un lustro ha investigado por encargo del Ministerio su historia durante el régimen nazi. Concluye que, salvo las muy contadas excepciones, toda la jerarquía de dicha institución apoyó la política antisemita del partido nazi y de su führer. Su identificación con la misma era tal que ni siquiera intentó disimular que a partir de 1941 se procedía a matar a las personas de religión judía. Una de las muchas pruebas que los científicos encontraron en el Archivo Político del Ministerio de Exteriores (PAAA) era la factura que el diplomático Franz Rademacher presentó a la administración para saldar los gastos de un viaje a Belgrado. Como motivo de su traslado apuntó «liquidación de judíos». Otro de los hallazgos revela que el secretario de Estado, Ernst von Weizsäcker, aprobó que se le retirase la nacionalidad alemana al premio Nobel de literatura Thomas Mann por supuesta «propaganda hóstil contra el Reich».
Estas son algunas de las perlas que Eckart Conze y Norbert Frei, Peter Hayes y Moshe Zimmermann, han reunido en las 880 páginas de su obra «El Ministerio y su pasado. Diplomáticos alemanes en el Tercer Reich y en la República Federal». Tal y como indica el título, su trabajo abarca tanto el nazismo como el «reciclaje político» promovido por el primer canciller de la RFA, Konrad Adenauer, que sus diplomáticos han vivido hasta ahora. Por eso relata también por qué y cómo el ministro de Exteriores, el verde Joseph Martín Fischer, ideó esa labor investigadora después de haber decretado en 2003 que ningún diplomático que hubiera sido miembro del partido nazi o de las SS podría recibir homenaje alguno. Con ello, el político verde provocó un fuerte rechazo por parte de los afectados y de la derecha, que recordaron el pasado izquierdista de Fisher.
El debate sigue pero desde otros ángulos. Desde los ámbitos del PAAA, que es autónomo del Archivo Federal, se rechaza la afirmación de la Comisión investigadora de que se retenían ciertos documentos. Como excusa se esgrime el hecho de que los archiveros dependen de las órdenes que le vienen desde el Ministerio. Justamente por eso, hay voces que exigen la integración del PAAA en la estructura del Archivo Federal.
En su contra se argumenta que en el Bundesarchiv se suelen destruir las facturas de los viajes, que en el presente caso han probado la implicación de los diplomáticos en los crímenes nazis. Aparte de eso, los defensores de la reputación del Ministerio echan una cortina de humo, restando importancia a la investigación indicando que el estadounidense Christopher Browning trató el mismo tema ya en 1978 en una obra que está siendo traducida al alemán. También destaca el trabajo de Hans-Jürgen Döscher sobre «Las SS y el Ministerio de Exterior en el Tercer Reich» que en 1991 trazó la «diplomacia a la sombra de la solución final»
Finanzas y Gernika
Más allá de esta discusión, se ha pedido que otros ministerios como el de Finanzas se sometan a una investigación similar. Dicha institución era responsable primero de expropiar completamente a los judíos antes de que éstos subieran a los trenes que les llevaron a los campos de exterminio. Después de la guerra, los mismos burócratas hicieron todo lo posible para denegar indemnizaciones a los supervivientes. Esa fatal mentalidad también la vivió el político vasco Jesús María de Leizaola en 1965.
En su calidad de lehendakari del Gobierno de Euzkadi en el exilio, Leizaola solicitó al Gobierno alemán que se indemnizara a las villas de Durango y Gernika, afectadas por los bombardeos de la Legión Cóndor y a las personas que más tarde sufrieron la persecución nazi en territorio galo. El ministro de Finanzas rechazó la petición por razones legales, ignorando no sólo el cargo oficial que ostentaba Leizaola sino incluso la existencia del pueblo vasco, empezando su epístola así: «Incluso si las reivindicaciones de los «vascos» o del «Gobierno Vasco» pudieran estar razonadas por la actuación de las Fuerzas Alemanas(...)» Siguiendo esta línea, la respuesta no va dirigida al lehendakari sino sólo al Herr (señor) Leizaola.
El problema que se encuentra detrás de estos sucesos es que los burócratas alemanes no han cesado de operar de esta manera. Otro ejemplo lo ofrece Ulli Simon en sus recuerdos sobre el golpe militar de Pinochet (1973) en cuyo transcurso su padre fue desaparecido. Al final lograron sacarle del barco prisión y refugiarse con él clandestinamente en el recinto de la Embajada de la RFA, gracias a que un cura alemán les ayudó a superar todos los obstáculos que habían impuesto tanto el cónsul general como el embajador para no tener que ayudarles.
Ante este fondo es de esperar que la obra de los cuatro historiadores tendrá su continuación aclarando qué posiciones tomó la diplomacia alemana ante los vuelos secretos de la CIA y otras vulneraciones de los derechos humanos en la actualidad.

Gara