miércoles, 17 de abril de 2013

La propaganda de Disney y otros estudios durante la Segunda Guerra Mundial


La Segunda Guerra Mundial fue el escenario en el que se probaron nuevas armas como la bomba atómica o los primeros cazas a reacción; pero además la propaganda jugó también un papel clave en todos los bandos enfrentados en la contienda. La propaganda fue un catalizador para captar reclutas, financiación y para cimentar el desprecio al enemigo, un esfuerzo que, aunque poco conocido, en el bando Aliado fue desempeñado por el Pato Donald, los Looney Tunes, Popeye o Superman.

POR 
17 DE ABRIL DE 2013, 20:03
Los que hayan visto la película "Captain America: First Avenger" recordarán las escenas en las que Steve Rogers, o mejor dicho, el Capitán América forma parte de un espectáculo musical propagandístico que tiene como objetivo incentivar la compra de bonos de guerra entre la población estadounidense (algo que también quedó retratado en la película Flags of Our Fathers de Clint Eastwood). Durante cualquier período bélico, la propaganda siempre ha sido un arma importante que, bien utilizada, puede servir para conseguir apoyos entre la población, incentivar el alistamiento u obtener financiación económica.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la propaganda fue utilizada de manera masiva por la Alemania de Hitler, por la Unión Soviética y por los Aliados cada uno con sus propios resultados pero con un objetivo común: ganarse a la opinión pública. La propaganda fue más allá de los "formatos oficiales" y la tradicional cartelería o los discursos abrieron paso a todo tipo de formatos y, por ejemplo, en el bando de los Aliados tanto el cómic como los dibujos animados también se utilizaron con fines propagandísticos.
Hoy en día sería complicado asociar el nombre de Walt Disney al de la Segunda Guerra Mundial puesto que, a primera vista, nos parecería mezclar agua y aceite. Sin embargo, de la factoría Disney salieron un buen número de cortos de animación que parodiaban el régimen Nazi, pedían la compra de bonos de guerra o intentaban generar miedo y animadversión hacia Alemania. Disney no fue la única en colaborar con este tipo de propaganda y, por ejemplo, la Warner Bros. también puso a trabajar a los Looney Tunes al servicio del esfuerzo Aliado e, incluso, Superman también dedicó sus esfuerzos a luchar contra los Japoneses durante la Segunda Guerra Mundial.

Los cortos de animación de Di .........



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lunes, 1 de abril de 2013

¿Es esto, todavía, democracia?


¿Es esto, todavía, democracia? El Partido de La Izquierda, frente al sistema alemán de partido único

Oskar Lafontaine · · · · ·

31/03/13

“Mientras los grandes patrimonios –y la estructura social de poder de ellos resultante— sigan formándose de modo que la minoría ‘explote’ el trabajo de la mayoría; mientras eso ocurra, no podrán, lógicamente, imponerse los intereses de la mayoría. En otras palabras: la democracia, que significa un orden social en el que los intereses de la mayoría se imponen, naufraga en el rocallar de las estructuras de poder armadas por el partido único alemán.”

En los próximos meses se representará en Alemania una comedia. La pieza se titula: “El campo de la contienda electoral”. Los papeles principales corresponden a Angela Merkel y Peer Steinbrück. Entre los actores secundarios vemos a Horst Seehofer, Sigmar Gabriel, Philipp Rösler, Jürgen Trittin y el resto del personal dirigente de la CDU/CSU, SPD, FDP y Verdes. Para la Izquierda no está previsto en esta representación papel alguno. Con ayuda de la policía política, de los medios de comunicación en manos de grandes corporaciones privadas y de la radiotelevisión de titularidad pública se hará todo lo posible para echar de la pasarela del capitalismo al incómodo partido.

El lenguaraz escritor norteamericano Gore Vidal lo dejó dicho hace ya unos cuantos años: “La democracia es manifiestamente un lugar en el que se da un sinnúmero de elecciones con inmensos costes sin asuntos programáticos de por medio y con candidatos intercambiables”. Para él no había ya en los EEUU varios partidos, sino “un sistema de partido único con dos alas derechas” trabajando a favor de los intereses de las grandes empresas privadas. Y no veía en los medios de comunicación sino instrumentos de propaganda para la conservación de las relaciones sociales de poder.

Se podrá descontar la opinión de Gore Vidal como exageración literaria de un escritor, pero lo cierto es que Heribert Prantl acaba de ofrecernos en la Süddeutschen Zeitung una traslación del juicio de Gore Vidal sobre la política en EEUU a las elecciones alemanas en curso para el Parlamento Federal:

“El campo de la contienda electoral es una disputa electoral que propiamente no existe ya… El campo de la contienda electoral es un término malhadado, por mucho que lo acuñara Heiner Geißler. Lo que Geißler quiso significar en su día, existía en su día como tal. Había posiciones encontradas, opuestas, en todas las cuestiones fundamentales de la política: política exterior, política económica, política energética, política migratoria… Las diferencias fundamentales entre los partidos (exceptuada la Izquierda) han desaparecido.”
Americanización

La cosa no ofrece duda: la americanización de la política alemana ha llevado a que hoy, también en Alemania, haya un sistema de partido único con cuatro alas, para seguir con la imagen de Gore Vidal. Las alas se llaman CDU/CSU, SPD, FDP y Verdes, y actúan todas, unas veces más, otras veces menos, a favor de los intereses de los bancos y de las grandes empresas, como lo prueban la política fiscal de los últimos años y el sinnúmero de rescates bancarios aprobados. Afirman todos sin reservas un orden económico en el que la desigual distribución del ingreso, del patrimonio y del poder lleva a que una minoría haga trabajar en su propio beneficio a una mayoría, dando a esa mayoría salarios y participaciones subalternas muy por debajo de lo que corresponde al pleno rendimiento de su trabajo. En oposición al partido único federal alemán, la Izquierda dice: la propiedad debería dimanar sólo del propio hacer, del propio trabajo, y no de lograr que otros trabajen para uno. Mientras los grandes patrimonios –y la estructura social de poder de ellos resultante— sigan formándose de modo que la minoría “explote” el trabajo de la mayoría; mientras eso ocurra, no podrán, lógicamente, imponerse los intereses de la mayoría.

En otras palabras: la democracia, que significa un orden social en el que los intereses de la mayoría se imponen, naufraga en el rocallar de las estructuras de poder armadas por el partido único alemán.

Mientras no se ataquen esas estructuras, asistiremos a los sumo a pugnas de cara a la galería y a crispadas disputas en torno a objetivos secundarios de batallitas menores. Cuanto menos se diferencian las posiciones políticas fundamentales unas de otras, tanto más ruidosa debe ser la grita, a fin de dar la impresión de que el campo de la contienda electoral se mantiene vivo. De aquí el juicio de Heribert Prantl: “Es lo más probable que, pese a toda la faramalla organizada en torno a la política de rentas, no haya en toda Alemania más de mil personas capaces de poder deletrear las diferencias entre la CDU y la SPD. Y lo mismo ocurre con otras políticas”. También el diario [conservador] Frankfurter Allgemeine Zeitung habla de un campo de contienda electoral “impropio”.

Tampoco hay que dejarse cegar por los “casos de plagio” roji-verde. Con gran diligencia socialdemócratas y Verdes han venido haciendo suyas, con modificaciones y desnaturalizaciones varias, tradicionales propuestas políticas de la Izquierda, a fin de hacer olvidar los desastres sociales causados por las políticas que desarrollaron durante sus años de gobierno en coalición: relaciones laborales precarizadas, salarios ínfimos, pauperización de la vejez, destrucción de los sistemas sociales de seguridad.

Plagian, desde luego, la idea del salario mínimo, y lo mismo puede decirse respecto de las timoratas propuestas con que ahora pretenden:

* mejorar las jubilaciones y elevar un tanto el bajo nivel de las prestaciones ofrecidas desde su contrarreforma del Hartz-IV;

* rebajar el copago sanitario y las matrículas universitarias;

* poner coto al trabajo temporal y a los contratos externalizados de obra;

* aumentar los tipos fiscales marginales altos, gravar fiscalmente el patrimonio, las rentas de capital y las transacciones financieras;

* limitar los alquileres, los precios de la energía y los intereses por descubiertos bancarios;

* introducir eurobonos;

* retirar licencias a los bancos que facilitan la evasión fiscal;

* promover la separación entre banca comercial y banca de inversión;

* limitar las remuneraciones de los ejecutivos;

* exigir responsabilidad a los acreedores y proceder a quitas de deuda.

Eso, por limitarnos a unos cuantos ejemplos.

El robo de ideas no puede confundir a nadie: la SPD y los Verdes, lo mismo que CDU/CSU y FDP, son y serán, llegado el caso, secciones leales al sistema del partido alemán federal único. Han votado todos de consuno a favor de modificar la Constitución para imponer un tope de deuda; de consuno han votado todos a favor del Pacto Fiscal europeo, así como por los distintos rescates. Lo que muestra que el “campo de la izquierda”, SPD y Verdes, no ha roto amarras con sus viejas y catastróficas políticas del Hartz-IV y de la Agenda-2010. El Pacto Fiscal significa el afianzamiento de esta brutal política de recortes para toda Europa. Sólo por eso se avilantan la SPD y los Verdes a llamarse a sí mismos partidos europeos: porque han interiorizado y hecho suya con descaro la idea de una Europa de mercados libres y grandes empresas como la única Europa posible.
Minas sin estallar sembradas por toda Europa
De medirse la realidad social conforme a la intención política declarada, no resultaría un juicio demasiado duro decir que ambos protagonistas “de izquierda” del actual “campo de contienda electoral” son como artefactos explosivos sin detonar abandonados por toda Europa. El Consejo Europeo resolvió en Lisboa, en diciembre de 2010, con la colaboración del Canciller roji-verde Schröder, “hacer de la UE el espacio económico basado en el conocimiento más competitivo y dinámico del mundo: un espacio económico capaz de crecimiento duradero, con más y mejores puestos de trabajo y una mayor cohesión social”. Esa era la intención declarada. ¿Cómo es la realidad?

Los jóvenes europeos de hoy que, crecientemente azotados por el paro, lean esto estarán plenamente justificados para dudar de la capacidad de juicio y aun del equilibrio mental de esos estadistas. ¿Cuándo comprenderán los políticos del partido alemán único que un sistema económico que tiene como fin la maximización de los beneficios y del patrimonio de la minoría necesariamente ha de traer consigo situaciones como las que estamos observando hoy en Europa?

En ese contexto resulta un chiste de pésimo gusto oír decir de consuno a CDU/CSU, SPD, FDP y Verdes que quieren poner la justicia social en el centro del “campo de contienda electoral”.

Es lógico también –porque está en la naturaleza del sistema— que ambos “campos” coincidan en convertir las guerras por los derechos humanos en el instrumento esencial de su política exterior. De manera inigualable ha estampado el Príncipe Harry la quintaesencia de esta nueva era de la política exterior alemana en la primera plana del diario sensacionalista Bild: “Resulta sin duda notable en este contexto que políticos de la SPD y de los Verdes criticaran con tal acritud a Merkel y a Westerwelle, acusándoles de que el gobierno federal no colaborara en la guerra de Libia.”
El rasgo que hace único al Partido de la Izquierda
La Izquierda, y eso lo sabe la gran mayoría de sus partidarios y de sus miembros, sólo puede justificar su existencia y sólo puede sostenerse con éxito en las contiendas electorales, si no se convierte en un ala más del partido único. El rasgo que la hace única es abogar por un orden económico en el que todos reciban el pleno importe del trabajo realizado. Esa constitución económica lleva a empresas democráticas cooperativas, y no a estructuras económicas autoritarias con trabajo temporal, contratos de obra, sueldos paupérrimos y minijobs. Lleva a una política exterior pacífica, que busca asegurarse las materias primas con el comercio, y no con guerras de derechos humanos.

Con ese transfondo resulta claro porqué SPD y Verdes vienen rechazando tajantemente desde hace años las repetidas ofertas de colaboración de la Izquierda. Los políticos del partido único alemán quieren arreglarse entre sí. Rechazan las reformas estructurales que podrían cambiar la constantemente creciente desigualdad en la distribución del bienestar y de las oportunidades en Alemania. Los programas electorales de la SPD y de los Verdes, que incorporan, más o menos desleídas, propuestas del Partido de la Izquierda, sirven sólo para enmascarar la realidad. Las electoras y los electores no deben percatarse de que detrás de esas proclamas no hay la menor intención de ponerlas por obra. Como dijo el otrora Gran Maestro de las campañas electorales socialdemócratas Franz Münterfering: “Es injusto valorar a los partidos, después de las elecciones, conforme a sus promesas electorales”.

El susodicho campo de contienda electoral es una farsa. Las electoras y los electores tendrán la experiencia de un dejà-vu. Luego de las elecciones, todo será en Alemania como antes de las elecciones, cualesquiera que sean los políticos y las fracciones del partido único que formen el gobierno federal. Asombrosamente, los representantes de la economía alemana manifiestan a hurtadillas su preferencia por un gobierno federal roji-verde. El antiguo jefe de la BDI [la organización de la patronal industrial alemana], Keitel, lo resumió así: “Cuando un país necesita hacer reformas político-económicas, lo mejor es que el gobierno que las lleve a cabo no tenga un color político demasiado sospechoso de favorecer a los empresarios.”
Oskar Lafontaine es Presidente del grupo de La Izquierda en el Parlamento del Sarre. Entre 2007 y 2010 fue el Presidente del Partido de La Izquierda.

Traducción para www.sinpermiso.info: Miguel de Puñoenrostro
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Junge Welt, 28 marzo 2013

viernes, 22 de marzo de 2013

De El Salvador a Irak: el "asesor" de los escuadrones de la muerte


Jueves, 7 de marzo de 2013

James Steele (der) junto a Adnan Thabit (centro) ex jefe de los comandos especiales de la policía iraquí.
James Steele (der.) y el ex jefe de los comandos especiales de la policía iraquí, general Adnan Thabit (centro).

Un veterano de la guerra en El Salvador fue el hombre elegido por el gobierno estadounidense para entrenar escuadrones paramilitares en Irak responsables de torturas, según un documental coproducido por el Servicio Árabe de la BBC y el periódico británico The Guardian.
"Cuando supe que James Steele iría a Irak pensé que implementarían allí lo que se conoce como la 'opción salvadoreña' y eso es exactamente lo que sucedió. Me quedé desolado, porque sabía que ocurrirían en Irak las atrocidades que ocurrieron en El Salvador"
Celerino Castillo, ex agente de la oficina antinarcóticos de EE.UU., DEA, en El Salvador
El programa, emitido el miércoles, relata lo que describe como "una de las grandes historias no contadas de la guerra en Irak", un conflicto que a diez años de la invasión al país árabe ha dejado más de 120 mil muertos, incluyendo cerca de 4.400 soldados estadounidenses.
El documental, titulado "James Steele, el hombre misterioso de EE.UU. en Irak", investiga no sólo cómo Washington "financió una letal fuerza paramilitar para combatir a los opositores a la presencia estadounidense", sino "la historia del hombre enviado por el Pentágono al país árabe por su experiencia en operaciones de contrainsurgencia en territorio salvadoreño".
"Cuando supe que James Steele iría a Irak pensé que implementarían allí lo que se conoce como la 'opción salvadoreña' y eso es exactamente lo que sucedió. Me quedé desolado, porque sabía que ocurrirían en Irak las atrocidades que ocurrieron en El Salvador", dijo uno de los entrevistados, Celerino Castillo, exagente de la oficina antinarcóticos de EE.UU., DEA, en El Salvador, entre 1984 y 1991.
¿Pero quién es James Steele y por qué fue elegido por el Pentágono para ir a Irak?

Asesor en El Salvador

El documental relata que Steele sirvió en la guerra de Vietnam, donde integró el regimiento Black Horse entre 1968 y 1969. Pero fue en el conflicto salvadoreño donde ganó su reputación de experto en contrainsurgencia.
"Nada se movía en El Salvador sin la autoridad de Steele y el objetivo era erradicar la guerrilla"
Celerino Castillo
El coronel Steele llegó al país centroamericano en 1984, como jefe de un grupo de asesores militares estadounidenses que trabajaban con el ejército salvadoreño.
Celerino Castillo destaca que por ser Steele comandante del grupo de asesores en El Salvador "nada se movía sin su autorización y el objetivo era erradicar la guerrilla. Está bien documentado que se cometieron grandes masacres".
Los productores de la BBC plantearon las acusaciones a James Steele, pero no recibieron ninguna respuesta.
Al final de la guerra en el país centroamericano, al menos 75.000 civiles habían muerto y un millón de refugiados abandonado el país.
La derrota de la guerrilla fue vista en Washington como un éxito, hasta tal punto, señala el programa, que "un joven y entonces ambicioso mayor de 33 años, David Petraeus, visitó El Salvador para estudiar la campaña de contrainsurgencia".
El documental señala que 18 años después, el ahora general Petraeus, posteriormente comandante de la fuerza multinacional en Irak, recurrió a la experiencia de Steele para combatir a la insurgencia en el país árabe.

Comandos especiales en Irak

En un comienzo los arquitectos de la guerra en Irak no anticipaban una insurgencia, por lo que enviaron policías civiles retirados como Douglas Brand y Jerry Burke para enseñar técnicas policiales básicas.
Comandos especiales en Irak
La violencia sectaria llegó a cobrar más de 3.000 
muertos cada mes en Irak.
Brand llegó a Irak en 2003, el mismo año en que Steele arribó a Bagdad presentándose inicialmente como un consultor en temas de energía, relata el documental.
La intensidad de la insurgencia y el creciente número de soldados estadounidenses muertos sorprendió a Washington. El programa señala que el entonces secretario de Defensa Donald Rumsfeld decidió implementar un cambio de estrategia y armar milicias de chiítas, los viejos enemigos de Saddam Hussein y sus simpatizantes sunitas.
"Rumsfeld decidió que el entrenamiento policial sería hecho por militares", señaló Brand. El resultado fue el surgimiento de los llamados comandos policiales especiales, comandados entre 2004 y 2006 por el general Adnan Thabit.
"Petraeus me visitó y me envió dos asesores, Steele y el coronel James Coffman, y prometió que nos apoyaría. La primera ayuda que recibimos fue un envío de 150 camionetas pick up", le relató Thabit al documental.

"Nos colgaban del techo"

La ciudad de Samarra, uno de los centros de operaciones de los comandos especiales, fue donde un equipo de The New York Times (NYT) constató la conexión entre Steele y las actividades de los comandos.
"Nos quedamos en una base en Samarra y escuché a soldados estadounidenses que decían haber visto prisioneros colgados de barras como animales después de una cacería y habían sido testigos de torturas"
Peter Maass, New York Times
El periodista Peter Maass y el fotógrafo Gilles Peress convencieron al general Petraeus de que les permitiera visitar los comandos en Samarra. Su guía fue James Steele.
"Nos quedamos en una base en Samarra y escuché a soldados estadounidenses que decían haber visto prisioneros colgados de barras como animales después de una cacería y habían sido testigos de torturas", dijo Maass.
Un ex prisionero de Samarra que pidió permanecer anónimo le dijo a la BBC: "Nos esposaban con los brazos por detrás de la espalda y nos tapaban los ojos, nos colgaban del techo hasta que se nos dislocaban los hombros".
Peter Maass recibió un llamado de Steele invitándolo a entrevistar un insurgente saudita y es así como el equipo del NYT logró un acceso sin precedentes al centro de interrogación en la biblioteca de Samarra.
"Entramos y lo primero que ví fue un guardia iraquí golpeando un prisionero, pero me llevaron no al hall principal sino a otra oficina donde trajeron al saudita y había sangre goteando de un lado de un escritorio. Durante la entrevista se escuchaban gritos tan fuertes y aterradores que Steele se paró y fue a ver qué ocurría. Mientras estuvo fuera pararon los gritos, luego volvió y seguimos con la entrevista".
David Petraeus
Petraeus negó tener conocimiento de la presencia de 
milicias en los comandos policiales.
Muntadher al-Samari, quien fue general del ejército iraquí entre 2003 y 2005, relató al documental cómo quedó consternado por las torturas que presenció y trató de detener en la biblioteca local, donde los comandos policiales interrogaban detenidos.
"Recuerdo un joven de 14 años atado a una de las columnas de la biblioteca con sus piernas por encima de la cabeza. Todo su cuerpo estaba azul del impacto de los cables con los que había sido golpeado", dijo el ex militar iraquí.
En una entrevista con el programa Frontline de la TV pública en EE.UU, PBS, Petraeus afirmó: "No vi milicias en las fuerzas especiales de policía mientras estuve en Irak".
Por su parte, Thabit le dijo a la BBC: "Hasta que yo dejé mi cargo los estadounidenses sabían todo lo que hacía, sabían lo que pasaba en los interrogatorios y parte de la inteligencia sobre los detenidos provenía de ellos. Están mintiendo".

"Testigo de tortura"

De acuerdo con las convenciones internacionales, las fuerzas extranjeras que son testigo de abusos de prisioneros están obligadas a intervenir para intentar detenerlo.
"Uno de los detenidos estaba gritando y Steele justo estaba fuera lavándose las manos, abrió la puerta y vio al prisionero colgando de sus piernas cabeza para abajo, pero no reaccionó. Cerró la puerta y volvió a la oficina de los asesores"
Muntadher al-Samari, general del ejército iraquí entre 2003 y 2005
Muntadher al-Samari relata un caso específico en que Steele fue testigo de tortura en la base de los comandos policiales en Bagdad.
"Uno de los detenidos estaba gritando y Steele justo estaba fuera lavándose las manos, abrió la puerta y vio al prisionero colgando de sus piernas cabeza para abajo, pero no reaccionó. Cerró la puerta y volvió a la oficina de los asesores", dijo el ex militar.
Un sobreviviente de los interrogatorios asegura que en cierto momento "los comandos comenzaron a liberar algunos detenidos diciendo que volverían con sus familias, pero los mataban y tiraban sus cuerpos en las calles de Bagdad".
Para Jerry Burke, "era obvio que se trataba de actividad criminal a manos de los comandos especiales que estaban eliminando sus opositores y aterrorizando a la comunidad sunita".

"Dispuesto a declarar"

Presunta tortura en Irak
El fotógrafo Gilles Peress y el periodista Peter 
Maass lograron acceso a los comandos policiales 
especiales de Irak.
La publicación de miles de cables diplomáticos estadounidenses por Wikileaks en julio de 2005 dejó en evidencia que la embajada en Bagdad informó a Washington sobre el abuso cometido por comandos policiales, según el documental.
Uno de los cables reza: "Nos siguen inquietando los informes de que las unidades comandadas por Thabit se han pasado del límite".
Entre los comunicados divulgados por Wikileaks está una orden militar conocida como Frago 242, que indica a las tropas estadounidenses "notar pero no investigar la tortura de iraquíes por iraquíes salvo que reciban orden de actuar".
"Hasta que yo dejé mi cargo los estadounidenses sabían todo lo que hacía, sabían lo que pasaba en los interrogatorios y parte de la inteligencia sobre los detenidos provenía de ellos. Están mintiendo"
General Adnan Thabit, jefe de los comandos especiales de la policía iraquí entre 2004 y 2006
James Steele y David Petraeus abandonaron Irak en 2005. Un año después la guerra sectaria cobraba la vida de hasta 3.000 personas al mes.
Rumsfeld renunció como secretario de Defensa a fines de 2006 y nunca respondió las solicitudes de la BBC para una entrevista. Steele, quien no respondió a ninguna de las solicitudes de la BBC, vive en Texas.
Por su parte, Muntadher al-Samari renunció al ministerio del Interior diciendo temer por su vida y huyó a Jordania. El exmilitar iraquí aseguró que está dispuesto a declarar sobre los acontecimientos que atestiguó en su país.
"Estoy dispuesto a ir a la Corte Internacional y jurar que altos oficiales como James Steele fueron testigos de crímenes contra los derechos humanos en Irak, pero no pusieron fin al abuso ni castigaron a los perpetradores".


viernes, 1 de marzo de 2013

Meridiano 0º: Patria y democracia: las razones del fascismo

Meridiano 0º: Patria y democracia: las razones del fascismo: Augusto Klappenbach Filósofo El general de división en la reserva Juan Antonio Chicharro proclamó en un discurso pronunciado en el club ...

domingo, 24 de febrero de 2013

Los jóvenes alemanes que intentaron derrocar a Hitler


Liselotte Furst-Ramdohr
Han pasado 70 años desde la ejecución de los principales integrantes de la Rosa Blanca.

Esta semana se cumplieron 70 años de la ejecución de tres estudiantes alemanes en Múnich por liderar un movimiento de resistencia contra Adolf Hitler. Desde entonces, los miembros del grupo conocido como la Rosa Blanca se han convertido en héroes nacionales en Alemania, Lilo Furst-Ramdohr era una de ellos.

En 1943, la Segunda Guerra Mundial estaba en su momento álgido; mientras tanto, en Múnich, centro del poder nazi, un grupo de estudiantes había iniciado una campaña de resistencia pasiva.
Liselotte Furst-Ramdohr, ya viuda a la edad de 29 años tras la muerte de su marido en el frente ruso, fue presentada al grupo la Rosa Blanca por su amigo Alexander Schmorell.

"Todavía puedo ver a Alex cuando me hablaba del grupo", dice Furst-Ramdohr, ahora una vivaz mujer de 99 años. "Nunca utilizó la palabra 'resistencia', sólo dijo que la guerra era terrible, con las batallas y tanta gente muriendo, y que Hitler era un megalómano y que por tanto tenían que hacer algo".

Schmorell y sus amigos Christoph Probst y Hans Scholl habían comenzado a escribir folletos en los que animaban a los alemanes a unirse en la resistencia frente al régimen nazi.

Con la ayuda de un pequeño grupo de colaboradores, distribuyeron los panfletos en direcciones postales seleccionadas al azar del directorio telefónico.

Furst-Ramdohr cuenta que el grupo no podía entender cómo el pueblo alemán había sido tan fácilmente conducido a apoyar al partido Nazi y su ideología.
"Dos hombres de la Gestapo vinieron al apartamento y lo pusieron todo patas arriba. Revisaron mis cartas, y entonces uno de ellos dijo: 'Me temo que tendrá que acompañarnos'"Liselotte Furst-Ramdohr
"Debieron darse cuenta de lo mal que estaban las cosas, era ridículo", dice.

La Rosa Blanca distribuyó personalmente los folletos que correspondían a las direcciones de la zona de Múnich y los envió a otras ciudades a través de mensajeros de confianza.

Furst-Ramdohr nunca repartió los folletos ella misma pero los escondió en un armario para escobas en su apartamento.

También en su vivienda ayudó a Schmorell a hacer plantillas en las que se leía "¡Abajo Hitler!, y en las noches del 8 y 15 de febrero de 1943, la Rosa Blanca pintó grafitis con el mismo eslogan en paredes de todo Múnich.

Furst-Ramdohr evoca a los activistas, que arriesgaban sus vidas por sus ideas, como jóvenes e ingenuos.

Uno de los más conocidos miembros del grupo es la hermana más pequeña de Hans Scholl, Sophie, cuya historia fue posteriormente el tema central de una película nominada a los Oscar, "Sophie Scholl: los días finales". Furst-Ramdohr recuerda que Sophie estaba tan asustada que dormía en la cama de su hermano.

"Hans tenía también mucho miedo, pero querían seguir adelante por Alemania, amaban su país", señala.
Tribunal del Pueblo
Hans y Sophie Scholl fueron condenados a muerte y guillotinados el 22 de febrero de 1943.

Los hermanos al descubierto

El 18 de febrero, Hans y Sophie Scholl pusieron en marcha su misión más temeraria. Planificaron distribuir copias de su sexto -que resultaría ser el último- folleto en la Universidad de Múnich, para que los estudiantes lo vieran al salir de sus clases.
Los hermanos dejaron pilas de folletos alrededor de la escalera central. Pero cuando llegaron a lo más alto de las escaleras, Sophie todavía tenía algunos panfletos y los lanzó por el balcón para que cayeran sobre los estudiantes que estaban abajo.

La Rosa Blanca

Hermanos Hans y Sophie Scholl
  • El movimiento de resistencia lo formó en 1942 un grupo de estudiantes de la Universidad de Múnich y su profesor.
  • Horrorizados por el nazismo, escribieron y distribuyeron folletos en los que urgían a los alemanes a oponerse al régimen de Hitler.
  • También pintaron frases contra los nazis en edificios de Múnich.
  • Produjeron seis folletos antes de su arresto.
Fue vista por un conserje, que llamó a la Gestapo, la policía secreta del régimen. Hans Scholl tenía el borrador para otro folleto en su bolsillo e intentó tragárselo, pero la Gestapo fue demasiado rápida.

Los hermanos Scholl fueron detenidos y juzgados en una sesión extraordinaria del Tribunal del Pueblo. Fueron hallados culpables y guillotinados junto con su amigo y colaborador Christoph Probst el 22 de febrero de 1943.

Las últimas palabras de Hans Scholl antes de morir fueron: "¡Viva la libertad!".

El resto del grupo la Rosa Blanca entró en pánico. Alexander Schmorell se dirigió directamente al apartamento de Lilo Forst-Ramdohr, donde la joven lo ayudó a conseguir otra ropa y un pasaporte falso. Schmorell intentó huir a Suiza pero tuvo que dar marcha atrás a causa de la intensa nieve.

De vuelta en Múnich, fue capturado después de ser reconocido por una exnovia al entrar en un refugio antiaéreo durante un bombardeo. Fue detenido y posteriormente ejecutado.

La propia Lilo Furst-Ramdohr fue arrestada el 2 de marzo del mismo año. "Dos hombres de la Gestapo vinieron al apartamento y lo pusieron todo patas arriba", comenta.

"Revisaron mis cartas, y entonces uno de ellos dijo: 'Me temo que tendrá que acompañarnos'".

"Me llevaron en tranvía a la cárcel de la Gestapo en el Palacio Wittelsbach – estaban de pie detrás de mi asiento para que no pudiera escapar".

Furst-Ramdohr pasó un mes bajo custodia de la Gestapo. La interrogaban con regularidad sobre su papel en la Rosa Blanca, pero eventualmente la dejaron en libertad sin cargos – un golpe de suerte que ella relaciona con el hecho de ser viuda de guerra y con la probabilidad de que la Gestapo esperaba que los condujera hacia otros conspiradores.

Tras su puesta en libertad, fue seguida por la policía secreta durante un tiempo, Entonces, abandonó Múnich por Aschersleben, cerca de Leipzig, donde se volvió a casar y abrió un teatro de marionetas.

El último folleto de la Rosa Blanca fue extraído de Alemania e interceptado por las fuerzas aliadas, con el resultado de que en el otoño de 1943 millones de copias fueron lanzadas desde el aire sobre Alemania por un avión aliado.

Desde el final de la guerra, los miembros de la Rosa Blanca se han convertido en figuras de renombre, conforme la sociedad alemana ha buscado modelos positivos del período nazi.

Pero a Furst-Ramdohr no le gusta. "En aquel momento, nos habrían ejecutado a todos", dice refiriéndose a la mayoría de sus compatriotas.
Ahora vive sola en una pequeña ciudad a las afueras de Múnich, donde continuó dando clases de baile hasta la edad de 86 años.

Su amigo Alexander Schmorell fue beatificado por la Iglesia Ortodoxa rusa en 2012.
"Se habría reído fuerte si lo hubiera sabido", dice Furst-Ramdohr. "No era un santo, era sólo una persona normal".

BBC

martes, 19 de febrero de 2013

Spain Drains Fund Backing Pensions

The Wall Street Journal
MADRID—Spain has been quietly tapping the country's richest piggy bank, the Social Security Reserve Fund, as a buyer of last resort for Spanish government bonds, raising questions about the fund's role as guarantor of future pension payouts.
Now the scarcely noticed borrowing spree, carried out amid a prolonged economic crisis, is about to end, because there is little left to take. At least 90% of the €65 billion ($85.7 billion) fund has been invested in increasingly risky Spanish debt, according to official figures, and the government has begun withdrawing cash for emergency payments.
Although the trend has drawn little public attention or controversy, it has become a matter of concern for the relatively few independent financial analysts who study the fund, which is used to guarantee future payments of pensions. They say the government will soon have one less recourse to finance itself as it faces another year of recession and painful austerity measures to close a big budget deficit.
That pressure, some analysts said, could force Prime Minister Mariano Rajoy's government to seek a rescue this year from the European Union's bailout fund, a politically risky course he seeks to avoid.
In addition, there are worries that Social Security reserves for paying future pensioners are running out much quicker than expected.
In November, the government withdrew €4 billion from the reserve fund to pay pensions, the second time in history it had withdrawn cash. The first time was in September, when it took €3 billion to cover unspecified treasury needs.
Together, the emergency withdrawals surpassed the legal annual limit, so the government temporarily raised the cap.
Reuters
Demonstrators including a retired couple and their daughter marched at a protest against tax increases and austerity cutbacks in Malaga, southern Spain, in October.
"We are very worried about this," says Dolores San Martín, president of the largest association of pensioners in Asturias, a small region that has one of the highest percentages of retirees in Spain. "We just don't know who's going to pay for the pensions of those who are younger now."
In the years before Europe sank into crisis in 2008, some countries, including Spain, Finland and France, accumulated rainy-day pension funds made up of the surplus left from social-security payroll deductions after pensions were paid out. The reserves were to be tapped in future years, when payroll deductions may fall short of payout obligations.
After the crisis began, some of those countries began using the pension reserves for other contingencies, such covering a drop in foreign demand for their government bonds. Since the collapse of Ireland's property boom, for example, most of its pension fund has been used to buy shares of nationalized banks and real estate for which no foreign buyers could be found.
"Most of the [Spanish] fund is an accounting trick," said Javier Díaz-Giménez, an economics professor in Spain's IESE business school. "The government is lending money to another branch of government."
Spanish officials defend the heavy investment of the Social Security Reserve Fund in their government's high-risk bonds. They say the practice is sustainable as long as Spain can continue borrowing in financial markets, and they predict the economy will start to recover late in 2013, easing the debt crisis.
But some analysts say Spain will have trouble finding buyers for the estimated €207 billion in debt it plans to issue in 2013, up from €186 billion in 2012, to cover central-government operations, debt maturities of 17 regional administrations, and overdue energy bills.
"With foreign investors staying away from the Spanish debt market, you're going to need all the support you can get from domestic players," said Rubén Segura-Cayuela, an economist with Bank of America-Merrill Lynch.
And domestic appetite for Spanish debt, he added, may not be enough.
Spain's commercial banks already have increased their Spanish government-bond portfolio by a factor of six since the start of the crisis in 2008, and now own one-third of government bonds in circulation.
The percentage of Spanish government debt held by the Social Security Reserve Fund stood at 55% in 2008, according to official figures; by the end of 2011 it had risen to 90%. Analysts say the percentage has continued to rise, even as international agencies have lowered Spain's credit ratings.
Spain's continued use of those reserves to buy its own bonds appears to violate a rule set by government decree that mandates their investment only in securities "of high credit quality and a significant degree of liquidity."
Last year Spain's rating by Moody's MCO +0.69% Investors' Service and Standard & Poor's Ratings Services fell to one notch above noninvestment grade, or junk status.
Tomás Burgos, head of the committee that runs the fund, said the ratings drops "are at the very least something to keep an eye on." He added that the fund is solid enough to ensure future pension payments. It has more than doubled in value since 2005, the first year for which there is detailed data.
But with unemployment now above 25% of the workforce and fewer wage earners paying in, the Social Security System is about €3 billion in deficit, according to government estimates.
Write to David Román at David.Roman@dowjones.com
A version of this article appeared January 4, 2013, on page A7 in the U.S. edition of The Wall Street Journal, with the headline: Spain Drains Fund Backing Pension

lunes, 7 de enero de 2013

La desamortización (o desmoralización) de Rajoy



José Manuel Lechado | Iniciativa Debate | 07/01/2013

Una desamortización es un proceso legal que permite al Estado poner a la venta bienes que pertenecen a terceros. Éstos pueden ser la Iglesia, la aristocracia y otros colectivos, incluidos los municipios. En esta base se fundamenta el fenómeno histórico conocido como Desamortización Española, que se inició en tiempos de Carlos III, si bien su protagonista más conocido es el ministro Juan Álvarez de Mendizábal, durante la regencia de María Cristina Borbón. Mendizábal es el más conocido hasta ahora, pero hubo otros. En realidad casi todos los gobiernos españoles desde finales del siglo XVIII y durante el XIX ejecutaron en mayor o menor medida algún tipo de desamortización de bienes con el objetivo de modernizar la economía nacional o, más bien, para recaudar fondos.

Conseguir dinero era la clave, pero para el imaginario colectivo ha quedado la idea de que las desamortizaciones se dirigieron sobre todo contra la Iglesia, primero bajo la doctrina ilustrada y más tarde siguiendo el ideario del liberalismo triunfante. Esta idealización es bastante errónea. Las pequeñas y limitadas desamortizaciones de Carlos III y Carlos IV se ejecutaron sobre bienes de la Compañía de Jesús, contaron con la aprobación del papa romano y su objetivo era más bien librar a la Iglesia de cargas que no deseaba. En cuanto a las realizadas por los liberales, durante el Trienio de Fernando VII, fueron insignificantes.

Las grandes desamortizaciones que han pasado a la Historia con el apellido del ministro de turno fueron las de Mendizábal, en 1836, y la de Madoz, en 1855. Ambas son a menudo mal interpretadas como un éxito liberal en su afán de acabar con los privilegios y riquezas de la Iglesia Católica. Lo cierto es que las dos desamortizaciones se convirtieron en negocios excelentes para unos cuantos aristócratas y burgueses que consiguieron, a precio de saldo, la propiedad legal de todo tipo de bienes. La izquierda española, casi siempre desorientada, marca en su casillero como tantos propios estas dos desamortizaciones, que considera hitos en la historia de la revolución española. Sin embargo, un análisis más detallado del proceso liberal de desamortización pone de manifiesto una realidad mucho menos amable.

Las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz tenían un objetivo primordial que no era, por supuesto, acabar con la Iglesia, sino imponer una forma única de propiedad: la propiedad privada. Frente a ésta, el Antiguo Régimen conoció una notable variedad de formas de propiedad que incluían muchos comunes. Por ejemplo, tierras, bosques y pastos que la comunidad explotaba para beneficio de todos, si bien no estaba claro quién era el dueño de las tierras. Ni falta que hacía: este sistema, que se había mantenido durante siglos, permitía cultivar alimentos y obtener combustible y materiales de construcción a un enorme número de personas que vivían en las áreas rurales y que no necesitaban ser propietarios de ninguna tierra, sino tan sólo disfrutar del usufructo.

Los liberales que, no lo olvidemos, eran burgueses de pura cepa, se obstinaron en «racionalizar» el sistema de propiedad haciendo que cada milímetro cuadrado de tierra, cada edificio, cada objeto y hasta cada persona tuvieran un dueño definido, cuya firma, y la del notario como representante del Estado, quedara estampada en un papel con sello oficial.

Si de repente se confiscan bienes comunes y se ponen en el mercado de subastas, ¿quién puede comprarlos? No el pueblo, desde luego, que a duras penas consigue sobrevivir y no dispone de ahorros, liquidez ni crédito. Lo que se confisque acabará, por supuesto, en manos de los ricos. Así, el primer resultado de las desamortizaciones fue que una gran cantidad de tierras y edificios terminaron en poder de la vieja aristocracia y la mismísima Iglesia, que ahora podían mostrar los títulos de propiedad de esas tierras que habían controlado desde siempre. Además surgió una nueva oligarquía de origen burgués que se hizo con enormes patrimonios expropiados a las comunidades.

Las consecuencias de aquellas desamortizaciones no tuvieron nada de bueno ni de progresista, ni tampoco contribuyeron a modernizar el país. Por el contrario, se volvieron un manantial inagotable de conflictos a corto y largo plazo. Entre los efectos a lamentar de aquellas desamortizaciones fulleras cabe destacar:

-El empobrecimiento de grupos enormes de población rural que, de repente, no podían cultivar las tierras ni aprovechar los pastos, montes y fuentes de los que habían vivido sus familias durante siglos.

-Como resultado de lo anterior, una sucesión de guerras civiles, bandolerismo y violencia protagonizados por esos campesinos pobres despojados de todo. Cuestión de la cual, por cierto, derivan a su vez otros problemas, como el separatismo vasco sin ir más lejos, hijo directo del carlismo.

-El despoblamiento del campo y la masificación de las ciudades, donde se forma un proletariado que vive y vivirá en condiciones miserables. Esto, a su vez, produce una desestructuración del territorio, conformado por núcleos urbanos muy concentrados (y a veces inhabitables), frente a un agro cada vez más desierto.

-Destrucción y saqueo del patrimonio cultural. Es en esta época cuando cientos o miles de monumentos desamortizados quedan abandonados y en ruinas, previa venta de sus obras de arte de mayor mérito, a menudo a coleccionistas extranjeros. La pérdida en este sentido es incalculable, aunque sin duda muy superior a todo el saqueo que pudieran haber hecho, por ejemplo, las tropas de Napoleón durante la invasión de 1808.
-Degradación medioambiental del territorio, en particular por la tala descontrolada de bosques para ganar tierras de cultivo y, también, combatir el bandolerismo y las guerrillas.

Todos estos efectos son visibles aún hoy, al cabo de más de un siglo. No sólo eso, sino que la situación no ha dejado de empeorar en todos esos aspectos. Y ello porque el otro gran resultado de las desamortizaciones fue el surgimiento (o más bien reforzamiento) de una clase dirigente rapaz, avariciosa y extraordinariamente inculta que desde entonces ha demostrado una y otra vez su falta absoluta de proyecto nacional y su incapacidad para gobernar. Esta clase dirigente no tiene parangón en Europa occidental y está formada por los restos de la aristocracia medieval, la Iglesia trabucaire, un ejército ineficaz pero con vocación salvapatrias y una burguesía gárrula. De esta mezcla aún podemos disfrutar hoy, y si a veces tenemos la sensación de que España es un desastre sin paliativos, al menos se sabe quién tiene la culpa.

Ahora bien, la situación desmoralizante y angustiosa que vivimos en estos días, el «tiempo de los recortes y la austeridad», no es sino otro episodio de la Desamortización Española. Con otro nombre, pero fruto de ese mismo pasado oscuro de España. Para que no quepa duda, esta nueva fase desamortizadora la encabeza hoy un incompetente que nada tiene que envidiar a los de ayer.

Cabe destacar que la dictadura franquista supuso una parada relativa en el proceso de desamortización, como en todo lo demás, pero superado este paréntesis, los sucesivos gobiernos de la monarquía parlamentaria retomaron el asalto a los comunes con un entusiasmo que no ha parado de crecer hasta la orgía actual. Los antecedentes del robo a mano armada (literalmente) del que somos víctimas han recibido nombres diversos en los últimos años. Para no extendernos demasiado, ni perdernos en el laberinto, recordemos el desmantelamiento industrial preconizado por el presidente socialdemócrata González Márquez y apellidado con el engañoso nombre de «reconversión», que caracterizó los años ochenta del siglo XX y que, en aras de la idolatría europeísta, representó el fin de la industria española. Esta fase desamortizadora culminó con la llamada «cultura del pelotazo», en virtud de la cual se hicieron grandes fortunas a costa de la venta, disolución, enajenación, etc. de numerosas empresas públicas, sobre todo las más rentables. Fue el inicio de la moderna desamortización, pero aún faltaba mucho camino por recorrer.

El gobierno ultraconservador de Aznar López remachó el triste final del siglo XX con el poco esperanzador comienzo del siglo XXI. Aznar, un hombre que se deja llevar y con una sola idea en la cabeza, se limitó a continuar lo que su predecesor había empezado. Aprovechando un periodo de prosperidad económica por completo irreal, se sumó a la corriente neocon (o ultraliberal) y no sólo zanjó el proceso de privatización de las empresas públicas (que, recordemos, son bienes comunes), sino que empezó a aplicar, al principio con timidez, medidas privatizadoras parciales en los servicios públicos. Un poco «por ver qué pasaba» y para poder decir, pavoneándose a gusto, que «España iba bien».

Una vez abierta la caja de los truenos y viendo que nadie protestaba, los políticos, a sueldo de la clase dominante que entorpece a España desde siempre, siguieron haciendo más de lo mismo hasta llegar al momento presente. Ahora, bajo la excusa de una crisis fantasmagórica y sin mostrar vergüenza alguna, Rajoy y los suyos, la vieja oligarquía de siempre, mezcla de católicos rancios, fascistas y advenedizos con dinero, han decidido hacer caja, de nuevo, con los bienes de todos.

La pérdida de la vergüenza es el rasgo más característico de esta clase dominante tan rapaz. Tanto, que en la actualidad ya ni se molesta en guardar las formas. Razones tienen, a fin de cuentas: el pueblo español se tragó con mucha facilidad el bulo de la clase media y su prosperidad de papel basada en una hipoteca eterna. Las cosas no han resultado ser como todos pensaban y ahora, con gran parte de la población atrapada en una deuda impagable, los ricos han decidido ser más ricos todavía a costa de quedarse, como hicieron en el siglo XIX, con propiedades que son de todos.

No cabe duda de que lo que el gobierno de Rajoy Brey está llevando a cabo con tanto empeño es una desamortización a gran escala, pero no de tierras y monasterios, sino de bienes y servicios públicos que pertenecen a la nación, es decir, al pueblo. No al gobierno, por lo que de entrada deberíamos preguntarnos si el ejecutivo, por muy elegido que sea, tiene derecho a vender cosas que no son suyas. Con derecho o sin él, las liquidan y las venden, y el resultado es que usted y yo, el público, perdemos derechos y servicios que nos pertenecían y que será muy difícil recuperar. Las consecuencias pueden ser muy parecidas a las del siglo XIX, con la inestabilidad inherente a cualquier proceso político insensato o incluso criminal que consiste, como este, en condenar a la miseria y la inseguridad a la mayor parte de la población.

La Desamortización de Rajoy, este saqueo de lo público para mayor gloria de unos cuantos privados, traerá consecuencias, entre las cuales cabe prever:

-Una gran inestabilidad social fruto de la miseria generalizada. En este sentido apuntan las reformas laborales del gobierno del Partido Popular, que nos hacen retroceder siglos y que arrastran ya a millones de personas a la precariedad.

-La indefensión ciudadana a la que da lugar una reforma de la justicia que nos lleva a los tiempos en que el condenado tenía que pagar de su bolsillo la cuerda con que le ahorcaban. El sentimiento de injusticia puede ser, además, uno de los mayores impulsores del miedo. Y éste, a su vez, potenciar la inestabilidad.

-Un empobrecimiento general del país, fruto de la aniquilación del sistema educativo. Es lógico que teniendo España la clase dominante más inculta de Europa los dirigentes consideren que educar a la población no es importante. Sin embargo, en esto, como en tantas otras cosas, están equivocados. El conocimiento y la cultura son valor. Y no sólo intangibles (que ya sería lo bastante importante), sino económicos: un pueblo de zoquetes está condenado a la miseria.

-Un futuro incierto, lleno de miedo y zozobra, con una población atenazada por el temor a sufrir enfermedades que no podrá curar porque no tendrá dinero para pagar el tratamiento. Cabe pensar que esta posibilidad llena de regocijo a empresarios y gobernantes, que se ahorrarán pagar pensiones. Sin embargo, no hace falta ser muy listo (pero sí un poco más listo que un oligarca español) para entender que una población enferma no es lo mejor para sacar adelante un país.

-Una gran conflictividad. Al menos esto sería deseable: que el pueblo español se movilizara de una vez. Sin embargo, las cosas, por ahora, no apuntan en este sentido. Sólo han protestado con cierto vigor, hasta el momento, los jóvenes que forman parte del Movimiento 15-M y diversos funcionarios públicos. Pero éstos sólo cuando el gobierno ha osado tocar sus sueldos, y siempre por sectores. Aunque la movilización actual es esperanzadora, lo cierto es que no es general ni está organizada. Cada colectivo se mueve por su cuenta, no hay una visión de conjunto, no hay demandas de tipo estructural, sino más bien salariales, y además la clase obrera, en este zafarrancho, brilla por su ausencia. Sin duda alguien ha hecho bien su trabajo…

Y de fondo, una enorme desmoralización que ha prendido en el ánimo de la ciudadanía: «Protestar no sirve para nada», «Esto va a peor», «Que me quede como estoy»… Los mensajes de miedo se repiten constantemente en unos medios de comunicación que están al servicio de la clase dominante. Y por si acaso, se refuerza a la policía y se deja claro que su única finalidad real es hacer efectivo el sometimiento de la población a palos, y a tiros si es necesario. El estado de ánimo baja, y esto es bueno para los ladrones, pues un pueblo desmoralizado es menos combativo. Quizá la Desamortización de Rajoy sea más bien la Desmoralización de Rajoy. Mariano Rajoy Brey, presidente por agotamiento y un hombre que, por encima de todo, es muy aburrido.

En España las desamortizaciones no han traído más que problemas que, a menudo, han durado décadas, cuando no siglos. No será diferente la Desamortización de Rajoy que, hablando con propiedad, ni siquiera es «de Rajoy». Como Mendizábal y Madoz, Rajoy sólo es un hombre de paja, el pelele que cumple las órdenes de sus superiores. Pero será su nombre, como gestor de este desastre, el que perdure para la historia de la infamia.

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