lunes, 7 de enero de 2013

La desamortización (o desmoralización) de Rajoy



José Manuel Lechado | Iniciativa Debate | 07/01/2013

Una desamortización es un proceso legal que permite al Estado poner a la venta bienes que pertenecen a terceros. Éstos pueden ser la Iglesia, la aristocracia y otros colectivos, incluidos los municipios. En esta base se fundamenta el fenómeno histórico conocido como Desamortización Española, que se inició en tiempos de Carlos III, si bien su protagonista más conocido es el ministro Juan Álvarez de Mendizábal, durante la regencia de María Cristina Borbón. Mendizábal es el más conocido hasta ahora, pero hubo otros. En realidad casi todos los gobiernos españoles desde finales del siglo XVIII y durante el XIX ejecutaron en mayor o menor medida algún tipo de desamortización de bienes con el objetivo de modernizar la economía nacional o, más bien, para recaudar fondos.

Conseguir dinero era la clave, pero para el imaginario colectivo ha quedado la idea de que las desamortizaciones se dirigieron sobre todo contra la Iglesia, primero bajo la doctrina ilustrada y más tarde siguiendo el ideario del liberalismo triunfante. Esta idealización es bastante errónea. Las pequeñas y limitadas desamortizaciones de Carlos III y Carlos IV se ejecutaron sobre bienes de la Compañía de Jesús, contaron con la aprobación del papa romano y su objetivo era más bien librar a la Iglesia de cargas que no deseaba. En cuanto a las realizadas por los liberales, durante el Trienio de Fernando VII, fueron insignificantes.

Las grandes desamortizaciones que han pasado a la Historia con el apellido del ministro de turno fueron las de Mendizábal, en 1836, y la de Madoz, en 1855. Ambas son a menudo mal interpretadas como un éxito liberal en su afán de acabar con los privilegios y riquezas de la Iglesia Católica. Lo cierto es que las dos desamortizaciones se convirtieron en negocios excelentes para unos cuantos aristócratas y burgueses que consiguieron, a precio de saldo, la propiedad legal de todo tipo de bienes. La izquierda española, casi siempre desorientada, marca en su casillero como tantos propios estas dos desamortizaciones, que considera hitos en la historia de la revolución española. Sin embargo, un análisis más detallado del proceso liberal de desamortización pone de manifiesto una realidad mucho menos amable.

Las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz tenían un objetivo primordial que no era, por supuesto, acabar con la Iglesia, sino imponer una forma única de propiedad: la propiedad privada. Frente a ésta, el Antiguo Régimen conoció una notable variedad de formas de propiedad que incluían muchos comunes. Por ejemplo, tierras, bosques y pastos que la comunidad explotaba para beneficio de todos, si bien no estaba claro quién era el dueño de las tierras. Ni falta que hacía: este sistema, que se había mantenido durante siglos, permitía cultivar alimentos y obtener combustible y materiales de construcción a un enorme número de personas que vivían en las áreas rurales y que no necesitaban ser propietarios de ninguna tierra, sino tan sólo disfrutar del usufructo.

Los liberales que, no lo olvidemos, eran burgueses de pura cepa, se obstinaron en «racionalizar» el sistema de propiedad haciendo que cada milímetro cuadrado de tierra, cada edificio, cada objeto y hasta cada persona tuvieran un dueño definido, cuya firma, y la del notario como representante del Estado, quedara estampada en un papel con sello oficial.

Si de repente se confiscan bienes comunes y se ponen en el mercado de subastas, ¿quién puede comprarlos? No el pueblo, desde luego, que a duras penas consigue sobrevivir y no dispone de ahorros, liquidez ni crédito. Lo que se confisque acabará, por supuesto, en manos de los ricos. Así, el primer resultado de las desamortizaciones fue que una gran cantidad de tierras y edificios terminaron en poder de la vieja aristocracia y la mismísima Iglesia, que ahora podían mostrar los títulos de propiedad de esas tierras que habían controlado desde siempre. Además surgió una nueva oligarquía de origen burgués que se hizo con enormes patrimonios expropiados a las comunidades.

Las consecuencias de aquellas desamortizaciones no tuvieron nada de bueno ni de progresista, ni tampoco contribuyeron a modernizar el país. Por el contrario, se volvieron un manantial inagotable de conflictos a corto y largo plazo. Entre los efectos a lamentar de aquellas desamortizaciones fulleras cabe destacar:

-El empobrecimiento de grupos enormes de población rural que, de repente, no podían cultivar las tierras ni aprovechar los pastos, montes y fuentes de los que habían vivido sus familias durante siglos.

-Como resultado de lo anterior, una sucesión de guerras civiles, bandolerismo y violencia protagonizados por esos campesinos pobres despojados de todo. Cuestión de la cual, por cierto, derivan a su vez otros problemas, como el separatismo vasco sin ir más lejos, hijo directo del carlismo.

-El despoblamiento del campo y la masificación de las ciudades, donde se forma un proletariado que vive y vivirá en condiciones miserables. Esto, a su vez, produce una desestructuración del territorio, conformado por núcleos urbanos muy concentrados (y a veces inhabitables), frente a un agro cada vez más desierto.

-Destrucción y saqueo del patrimonio cultural. Es en esta época cuando cientos o miles de monumentos desamortizados quedan abandonados y en ruinas, previa venta de sus obras de arte de mayor mérito, a menudo a coleccionistas extranjeros. La pérdida en este sentido es incalculable, aunque sin duda muy superior a todo el saqueo que pudieran haber hecho, por ejemplo, las tropas de Napoleón durante la invasión de 1808.
-Degradación medioambiental del territorio, en particular por la tala descontrolada de bosques para ganar tierras de cultivo y, también, combatir el bandolerismo y las guerrillas.

Todos estos efectos son visibles aún hoy, al cabo de más de un siglo. No sólo eso, sino que la situación no ha dejado de empeorar en todos esos aspectos. Y ello porque el otro gran resultado de las desamortizaciones fue el surgimiento (o más bien reforzamiento) de una clase dirigente rapaz, avariciosa y extraordinariamente inculta que desde entonces ha demostrado una y otra vez su falta absoluta de proyecto nacional y su incapacidad para gobernar. Esta clase dirigente no tiene parangón en Europa occidental y está formada por los restos de la aristocracia medieval, la Iglesia trabucaire, un ejército ineficaz pero con vocación salvapatrias y una burguesía gárrula. De esta mezcla aún podemos disfrutar hoy, y si a veces tenemos la sensación de que España es un desastre sin paliativos, al menos se sabe quién tiene la culpa.

Ahora bien, la situación desmoralizante y angustiosa que vivimos en estos días, el «tiempo de los recortes y la austeridad», no es sino otro episodio de la Desamortización Española. Con otro nombre, pero fruto de ese mismo pasado oscuro de España. Para que no quepa duda, esta nueva fase desamortizadora la encabeza hoy un incompetente que nada tiene que envidiar a los de ayer.

Cabe destacar que la dictadura franquista supuso una parada relativa en el proceso de desamortización, como en todo lo demás, pero superado este paréntesis, los sucesivos gobiernos de la monarquía parlamentaria retomaron el asalto a los comunes con un entusiasmo que no ha parado de crecer hasta la orgía actual. Los antecedentes del robo a mano armada (literalmente) del que somos víctimas han recibido nombres diversos en los últimos años. Para no extendernos demasiado, ni perdernos en el laberinto, recordemos el desmantelamiento industrial preconizado por el presidente socialdemócrata González Márquez y apellidado con el engañoso nombre de «reconversión», que caracterizó los años ochenta del siglo XX y que, en aras de la idolatría europeísta, representó el fin de la industria española. Esta fase desamortizadora culminó con la llamada «cultura del pelotazo», en virtud de la cual se hicieron grandes fortunas a costa de la venta, disolución, enajenación, etc. de numerosas empresas públicas, sobre todo las más rentables. Fue el inicio de la moderna desamortización, pero aún faltaba mucho camino por recorrer.

El gobierno ultraconservador de Aznar López remachó el triste final del siglo XX con el poco esperanzador comienzo del siglo XXI. Aznar, un hombre que se deja llevar y con una sola idea en la cabeza, se limitó a continuar lo que su predecesor había empezado. Aprovechando un periodo de prosperidad económica por completo irreal, se sumó a la corriente neocon (o ultraliberal) y no sólo zanjó el proceso de privatización de las empresas públicas (que, recordemos, son bienes comunes), sino que empezó a aplicar, al principio con timidez, medidas privatizadoras parciales en los servicios públicos. Un poco «por ver qué pasaba» y para poder decir, pavoneándose a gusto, que «España iba bien».

Una vez abierta la caja de los truenos y viendo que nadie protestaba, los políticos, a sueldo de la clase dominante que entorpece a España desde siempre, siguieron haciendo más de lo mismo hasta llegar al momento presente. Ahora, bajo la excusa de una crisis fantasmagórica y sin mostrar vergüenza alguna, Rajoy y los suyos, la vieja oligarquía de siempre, mezcla de católicos rancios, fascistas y advenedizos con dinero, han decidido hacer caja, de nuevo, con los bienes de todos.

La pérdida de la vergüenza es el rasgo más característico de esta clase dominante tan rapaz. Tanto, que en la actualidad ya ni se molesta en guardar las formas. Razones tienen, a fin de cuentas: el pueblo español se tragó con mucha facilidad el bulo de la clase media y su prosperidad de papel basada en una hipoteca eterna. Las cosas no han resultado ser como todos pensaban y ahora, con gran parte de la población atrapada en una deuda impagable, los ricos han decidido ser más ricos todavía a costa de quedarse, como hicieron en el siglo XIX, con propiedades que son de todos.

No cabe duda de que lo que el gobierno de Rajoy Brey está llevando a cabo con tanto empeño es una desamortización a gran escala, pero no de tierras y monasterios, sino de bienes y servicios públicos que pertenecen a la nación, es decir, al pueblo. No al gobierno, por lo que de entrada deberíamos preguntarnos si el ejecutivo, por muy elegido que sea, tiene derecho a vender cosas que no son suyas. Con derecho o sin él, las liquidan y las venden, y el resultado es que usted y yo, el público, perdemos derechos y servicios que nos pertenecían y que será muy difícil recuperar. Las consecuencias pueden ser muy parecidas a las del siglo XIX, con la inestabilidad inherente a cualquier proceso político insensato o incluso criminal que consiste, como este, en condenar a la miseria y la inseguridad a la mayor parte de la población.

La Desamortización de Rajoy, este saqueo de lo público para mayor gloria de unos cuantos privados, traerá consecuencias, entre las cuales cabe prever:

-Una gran inestabilidad social fruto de la miseria generalizada. En este sentido apuntan las reformas laborales del gobierno del Partido Popular, que nos hacen retroceder siglos y que arrastran ya a millones de personas a la precariedad.

-La indefensión ciudadana a la que da lugar una reforma de la justicia que nos lleva a los tiempos en que el condenado tenía que pagar de su bolsillo la cuerda con que le ahorcaban. El sentimiento de injusticia puede ser, además, uno de los mayores impulsores del miedo. Y éste, a su vez, potenciar la inestabilidad.

-Un empobrecimiento general del país, fruto de la aniquilación del sistema educativo. Es lógico que teniendo España la clase dominante más inculta de Europa los dirigentes consideren que educar a la población no es importante. Sin embargo, en esto, como en tantas otras cosas, están equivocados. El conocimiento y la cultura son valor. Y no sólo intangibles (que ya sería lo bastante importante), sino económicos: un pueblo de zoquetes está condenado a la miseria.

-Un futuro incierto, lleno de miedo y zozobra, con una población atenazada por el temor a sufrir enfermedades que no podrá curar porque no tendrá dinero para pagar el tratamiento. Cabe pensar que esta posibilidad llena de regocijo a empresarios y gobernantes, que se ahorrarán pagar pensiones. Sin embargo, no hace falta ser muy listo (pero sí un poco más listo que un oligarca español) para entender que una población enferma no es lo mejor para sacar adelante un país.

-Una gran conflictividad. Al menos esto sería deseable: que el pueblo español se movilizara de una vez. Sin embargo, las cosas, por ahora, no apuntan en este sentido. Sólo han protestado con cierto vigor, hasta el momento, los jóvenes que forman parte del Movimiento 15-M y diversos funcionarios públicos. Pero éstos sólo cuando el gobierno ha osado tocar sus sueldos, y siempre por sectores. Aunque la movilización actual es esperanzadora, lo cierto es que no es general ni está organizada. Cada colectivo se mueve por su cuenta, no hay una visión de conjunto, no hay demandas de tipo estructural, sino más bien salariales, y además la clase obrera, en este zafarrancho, brilla por su ausencia. Sin duda alguien ha hecho bien su trabajo…

Y de fondo, una enorme desmoralización que ha prendido en el ánimo de la ciudadanía: «Protestar no sirve para nada», «Esto va a peor», «Que me quede como estoy»… Los mensajes de miedo se repiten constantemente en unos medios de comunicación que están al servicio de la clase dominante. Y por si acaso, se refuerza a la policía y se deja claro que su única finalidad real es hacer efectivo el sometimiento de la población a palos, y a tiros si es necesario. El estado de ánimo baja, y esto es bueno para los ladrones, pues un pueblo desmoralizado es menos combativo. Quizá la Desamortización de Rajoy sea más bien la Desmoralización de Rajoy. Mariano Rajoy Brey, presidente por agotamiento y un hombre que, por encima de todo, es muy aburrido.

En España las desamortizaciones no han traído más que problemas que, a menudo, han durado décadas, cuando no siglos. No será diferente la Desamortización de Rajoy que, hablando con propiedad, ni siquiera es «de Rajoy». Como Mendizábal y Madoz, Rajoy sólo es un hombre de paja, el pelele que cumple las órdenes de sus superiores. Pero será su nombre, como gestor de este desastre, el que perdure para la historia de la infamia.

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sábado, 5 de enero de 2013

domingo, 30 de diciembre de 2012

La historia lacónica del mundo: una palabra por país en un mapa

Historia lacónica del mundo por Martin Elmer


Historia lacónica del mundo por Martin Elmer
Martin Elmer es cartógrafo y se le ocurrió hacer un experimento: cogió la sección de historia de la página de la Wikipedia de cada 176 países, la pasó por un software de esos que crean nubes de palabras, y se quedó con la que más se repetía en cada uno de ellos.
Esas 176 palabras las adaptó a la forma de cada uno de los países en el MundoReal™, y el resultado es esta historia lacónica del mundo, de la que hay una versión ampliable y navegable en Hugepic.
Hay también unas notas para el lector en inglés [jpeg 1.100×2.648].
Con todos los peros que se le puedan poner a usar la Wikipedia como fuente, hay unas cuantas cosas curiosas, como que el 16% de los países presentes en el mapa están representados por la palabra guerra, que un cuarto de ellos tienen como palabra más repetida la del país del que fueron colonia, o que algunos países están representados por el nombre de su vecino.
Así, por ejemplo, India está representada por empire, mientras que Pakistán está a su vez representado por la palabda India.
Realmente curioso.
(FlowingData vía Gizmodo vía @PepeCerezo).

jueves, 6 de diciembre de 2012

Las 30 grandes empresas españolas que evaden impuestos en paraisos fiscales

Las 30 grandes empresas españolas que evaden impuestos en paraisos fiscales

Las 30 grandes empresas españolas que evaden impuestos en paraisos fiscales
Si hace cuatro años eran 18 las firmas del IBEX que utilizaban este tipo de tácticas, el último informe anual del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa revela que ya lo hacen 30 de las 35 que componen el índice.
Estas prácticas de elusión fiscal no violan ninguna norma española o internacional, pero el director del estudio, Carlos Cordero, destaca que se producen en un contexto en el que los ciudadanos sufren recortes en salarios y en prestaciones sociales para reducir el déficit público, al tiempo que se les exige que aporten más a las arcas públicas.
En el año 2010, los ciudadanos españoles entregaron a Hacienda el 11,5% de sus ingresos, mientras que las empresas del IBEX-35 aportaron el 9,9% de sus beneficios.
El estudio señala además que ninguna de las firmas ofrece datos desglosados de los impuestos que pagan en cada uno de los países en los que están presentes.
¿Qué se considera un paraíso fiscal?
No existe consenso a nivel internacional para definir qué países son paraísos fiscales, si bien diversas instituciones han publicado sus propias listas de territorios.
En España, el criterio es que estén incluidos en la lista del Real Decreto 1080/91, de 5 de julio. Originalmente, el decreto enumeraba 48 territorios, pero en 2003 fue modificado para precisar que se excluiría a aquellos países que firmasen con España un acuerdo de intercambio de información en materia tributaria.
Tras una intensa actividad en los dos últimos años, la lista ha quedado sensiblemente reducida.
El alto ritmo de convenios firmados por España se enmarca en la persecución de los delitos fiscales, pero las empresas pueden evitar pagar sus impuestos en los países donde generan el beneficio sin por ello incumplir ningún precepto legal.
Por ello, el Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa señala que el hecho de que se suscriban acuerdos sobre intercambio de información fiscal no puede considerarse suficiente como para quitar la condición de ‘paraíso’ a un país.
El listado del ORSC incluye un total de 75 territorios y ha sido elaborado utilizando fuentes especializadas como las listas publicadas por la OCDE y la organización especializada Tax Justice Network, además del informe Hamon del Parlamento Europeo.
A modo de ejemplo, esas tres listas incluyen a Belice entre los paraísos fiscales, pero el país no aparece en el Real Decreto español.
Es por ello que en su reciente declaración judicial, el que fuera secretario del Instituto Nóos, Miguel Tejeiro, señaló que no cometió ningún delito al crear una sociedad en ese pequeño Estado centroamericano cuando ejercía como contable de entidades gestionadas por Iñaki Urdangarín, el yerno del Rey de España.
El informe del ORSC pone de manifiesto operaciones corrientes en el panorama empresarial español, como compraventas de fuel domiciliadas en Delaware o producciones de hidrocarburos de Ecuador domiciliadas en las Islas Caimán.
Las tiendas online, otra vía de evasión
El Observatorio alerta también del “agujero” que están creando las tiendas por Internet en lo que respecta a recaudación de impuestos debido a que las sociedades que se encargan de facturar las ventas “online” están ubicadas en territorios considerados paraísos fiscales.
Esto provoca un impacto negativo en el volumen de dinero recaudado tanto a través del impuesto de sociedades como del IVA.
Desde el ORSC señalan que la elusión “legal” de impuestos seguirá aumentado mientras los gobernantes no pongan límites y las empresas sigan viendo con buenos ojos “las estrategias agresivas de optimización fiscal”.
Las 30 empresas que evaden impuestos:
ABENGOA
ABERTIS
ACCIONA
ACERINOX
ACS
ARCELOR MITTAL
BANESTO
BBVA
BANCO PASTOR
BANCO POPULAR
BANCO SABADELL
BANCO SANTANDER
CRITERIA
ENDESA
FCC
FERROVIAL
GAMESA
GAS NATURAL
GRIFOLS
IBERDROLA
INDITEX
MAPFRE
OHL
RED ELECTRICA
REPSOL
TECNICAS REUNIDAS
TELECINCO
TELEFONICA
BOLSAS Y MERCADOS
IBERIA

domingo, 11 de noviembre de 2012

Las olvidadas viviendas sociales que la URSS dejó en Chile

Un pacto de cooperación permitió, entre 1972 y 1981, construir en la V Región 153 torres al estilo ruso.
por María Elizabeth Pérez

Una extinta fábrica, 153 edificios y más de 3.500 departamentos al estilo de la vivienda social rusa es la poco recordada huella de la ex Unión Soviética en nuestro país. Una huella que rescata Andrés Brignardello en el documental KPD: Una escena de la Guerra Fría en Chile, donde rememora el origen de una serie de conjuntos habitacionales en Quilpué, Villa Alemana y Miraflores Alto, en Viña del Mar, que siguen en pie tras una inédita cooperación tecnológica rusa, forjada en 1972 para la política habitacional del gobierno de Allende y continuada en parte por el régimen militar.
“KPD fue una empresa chileno-soviética. Una donación de la URSS al gobierno de Salvador Allende después del terremoto de 1971”, explica el documentalista.
Tras cuatro años de investigación, Brignardello cuenta que estas construcciones son del período de Nikita Kruschev y siguen el modelo francés de prefabricación.
“La única fábrica de este tipo en el continente estuvo aquí, desde el 22 de noviembre de 1972. Estaba en Belloto Norte y queremos rescatar esta historia”, añade.
Servando Mora (68), uno de los 125 trabajadores que tuvo el primer período de la fábrica, cuenta que con ellos trabajaban a la par una veintena de mujeres, y orgulloso recuerda como récord la construcción en Villa Carmen de Quilpué. “Treinta y dos personas hicimos un edificio de cuatro pisos, con 24 departamentos, y en 16 días”.
Mora explica que “la técnica era como armar un riel de ferrocarril, donde se instalaba la grúa y ésta recogía los paneles de hormigón que se hacían en la fábrica. En seis horas estaban fraguados. Todo se montaba como mecano”, explica.
Formada sólo por obreros de los partidos Comunista y Socialista, Mora reconoce “que eso marcó que los tacharan de terroristas” y agrega que “había infiltrados de ambos lados por lo que sucedía políticamente, pero ahí jamás hubo un arma”.
De las 153 torres en la V Región, sólo 30 en Belloto Sur fueron hechas bajo la administración chileno-soviética. El resto fue construido con la fábrica ya transformada en Vivienda Económica Prefabricada (VEP). Después de septiembre de 1973, los rusos fueron expulsados y algunos obreros detenidos. “Esta es una experiencia única en vivienda social en Chile, no hubo otra similar por su calidad y tamaño. Han soportado todos los terremotos. Los rusos se fueron, pero dejaron todo instalado y se siguió usando esta tecnología hasta 1981”, precisa Brignardello, quien competirá con este documental en el Festival de Cine de Viña del Mar.

La Tercera

domingo, 14 de octubre de 2012

Islandia: El cazador de especuladores

Este policía de pueblo tiene a los brókeres de Islandia temblando. Se llama Olafur Hauksson y es el fiscal especial encargado de investigar los delitos financieros que provocaron el colapso de la economía islandesa en 2008




Este hombre (de 48 años, casado y con cinco hijos) no tenía experiencia en perseguir a delincuentes de altos vuelos. Todo el mundo pensaba que la élite financiera, escudada en el secreto bancario y en un ejército de abogados carísimos, se lo iba a merendar. Sin embargo, ycontra todo pronóstico, ha sentado en el banquillo ya a algunos de ellos.
Islandia es el único país del mundo donde se persigue sistemáticamente a los responsables de la crisis. Hauksson recibe a XLSemanal en una sala de interrogatorios de la Fiscalía de Reikiavik. Por una vez, el interrogado es él. Solo pone una condición: por imperativos legales no puede comentar casos concretos. Su presencia es imponente. Mide dos metros y casi no cabe en el traje. Es cordial, resolutivo y tiene unos ojos de pillo que te radiografían al instante. No entenderá de ingenierías contables y otras estafas de alquimistas en administración de empresas, pero haber sido comisario en Akranes -un pueblo de pescadores de 6000 habitantes- debe de darte un conocimiento del alma humana bastante intensivo. Solo puede concederme 30 minutos. Tiene una montaña de trabajo. Su oficina lleva un centenar de investigaciones en danza. Las últimas cifras oficiales presentadas ante el Parlamento se han quedado obsoletas: 216 imputados; 471 sospechosos y testigos llamados a declarar... Le pido a Hauksson que me ponga al día. Resopla. «Ya ni podemos pararnos a contar. Tengo a 8 equipos trabajando a tiempo completo. Hemos superado con creces los 1000 interrogatorios». La sala donde hablamos está insonorizada y con las cámaras y micrófonos preparados para la siguiente grabación. En cuanto nos vayamos, será ocupada por uno de esos equipos.
LA CAÍDA DE LOS ESPECULADORES: LOS NEOVIKINGOS. Cuando estalló la crisis, Hauksson trabajaba en una comisaría de provincias y no tenía ninguna conexión con los banqueros y políticos que habían convertido Islandia en un paraíso de la especulación. Se los conocía como los 'neovikingos'. Era el verano de 2008. La economía islandesa revienta como consecuencia de la crisis de las hipotecas basura en Estados Unidos. A los pocos días de la caída de Lehman Brothers se hunden los tres principales bancos del país, que acumulan una deuda gigantesca. El Estado no los rescata porque no tiene dinero suficiente: el pufo equivale a seis veces el PIB de Islandia. Así que dejará que caigan para luego nacionalizarlos. Salvará así los ahorros de los clientes (aunque imponiendo un corralito), pero no responderá de las inversiones de riesgo que los han llevado a la quiebra. En octubre, el entonces primer ministro, Geir H. Haarde (conservador), se dirige a la nación en un discurso televisado: «Que Dios salve esta isla». Lejos de Reikiavik, Hauksson observa atónito la debacle.
EL ÚNICO CANDIDATO. En diciembre de 2008 y presionado por el malestar de los ciudadanos, que han empezado a manifestarse en la calle (algo nunca visto en Islandia), se crea el puesto de fiscal especial para investigar los tejemanejes que llevaron al desastre. Pero nadie lo quiere. Los más brillantes abogados trabajaban para los bancos o para el Gobierno. Hauksson tiene las manos limpias. ¿Por qué se presentó? «Pensé que no era bueno que la justicia persiguiese a los pequeños delincuentes y dejase escapar a los grandes. Además, nadie más se había presentado. Me sorprendió ser el único candidato, pero tampoco es que fuera un destino muy apetecible. Había que montar una oficina desde cero y estaba previsto que el trabajo solo durase un par de años. Además, los recursos eran escasos. Pero que ese puesto quedase vacante significaba lanzar un mensaje nefasto a la sociedad. En fin, era un trabajo que alguien tenía que hacer. Había mucha ansiedad y un estado de gran confusión en el país».
NOVATO A LA VISTA. El nombramiento de Hauksson sorprende a todos. Se lo tacha de novato. «Es una crítica que no acepto. Yo tenía cierta experiencia. Había participado en un par de investigaciones bastante complejas, un caso de malversación que llegó al Tribunal Supremo y otro que afectaba al Ministerio de Asuntos Exteriores». Pero la impresión general es que el Gobierno no tiene demasiado interés en que la Fiscalía investigue. «Empezamos con muy poquito, sin apenas fondos. Éramos solo cinco personas: dos policías, dos abogados y yo», recuerda.
LA REVOLUCIÓN DE LAS CACEROLAS. Las protestas aumentan. Haciendo sonar sartenes y cacerolas, los islandeses muestran su descontento con los recortes que exige el Fondo Monetario Internacional (FMI). Les subleva que se haya acudido a una institución vinculada a las ayudas al Tercer Mundo cuando hace pocos meses estaban entre las sociedades más ricas del planeta. Cae el Gobierno en enero. En febrero de 2009 sube al poder una coalición, que se compromete a dotar a la oficina del fiscal especial de medios suficientes. Se crea una comisión parlamentaria a tal efecto. «En 2010, la comisión presentó un informe en el que reconocía que había un montón de trabajo por hacer y que solo se podría afrontar si se incrementaban sustancialmente los recursos de esta oficina. Ahora somos 110 personas. Y tenemos un nuevo plazo: 31 de diciembre de 2014. Para esa fecha, todos los casos tienen que haber llegado al juzgado».
A CÁMARA LENTA, PERO INEXORABLE. Hauksson muestra un celo en su labor que pocos esperaban. Organiza redadas, coloca micrófonos y el número de detenciones supera las 200, pero los islandeses ven con escepticismo que los jueces solo hayan dictado hasta la fecha 8 sentencias. ¿Por qué esa lentitud? «Me gustaría que algunos casos se pudiesen cerrar antes, pero tenemos que ser muy meticulosos, comprobar cada detalle... La gente va entendiendo que no podemos precipitarnos, que los sumarios no deben tener cabos sueltos. No podemos permitirnos que nos tumben una investigación por querer correr. En este momento tenemos abiertas entre 90 y 100 investigaciones. Y en las últimas semanas nos han remitido nuevos casos».
LA PRESIÓN DE LA CALLE. Pero muchos ciudadanos quieren ver 'sangre'. «Siento esa presión desde el primer día. Intento que no afecte a mi trabajo. Sé que el tiempo no es ilimitado y que hay urgencia por ver resultados. Como fiscal no puedo dejar que los sentimientos interfieran en mi trabajo. El deseo mayoritario de la nación es que lleguemos hasta el fondo y que los culpables paguen. Pero el ansia de revancha o el cabreo de la gente no pueden condicionar una investigación criminal».
COLABORACIÓN INTERNACIONAL. Es una carrera de obstáculos. «El principal es la magnitud y la complejidad de los casos, la montaña de datos que hay que estudiar, el número de personas a las que se debe interrogar. Son delitos muy variados: fraude bancario, uso ilícito de información privilegiada, desvío y apropiación de fondos... Muchos banqueros y ejecutivos se han ido a vivir fuera de Islandia. Y muchos delitos tienen que ver con las filiales de los bancos islandeses en el extranjero, así que las investigaciones se convierten en transnacionales». Hauksson, que ha viajado tres veces a Luxemburgo en el curso de sus pesquisas, dice no tener quejas de la colaboración internacional. «Tuve una asesora muy buena, la magistrada francesa Eva Joly, que me instruyó en los procedimientos cuando un caso salta las fronteras». Por otra parte, los abogados de los acusados son duros de pelar... «Están muy bien preparados. Pero nosotros también. Cuando presentamos un caso en el juzgado, nos los sabemos de memoria».
ARRESTOS SONADOS. Se producen algunas detenciones sonadas entre los banqueros. Lárus Welding, director ejecutivo del banco Glitnir; Jon Thorstein Oddleifsson, antiguo tesorero del Landsbanki... Y las primeras condenas, aunque con cuentagotas: Ragnar Z. Gudjónsson y Jon Thorsteinn Jonsson, director ejecutivo y presidente del consejo de administración, respectivamente, del banco Byr: cuatro años y medio de cárcel cada uno. Sigurdur Einarsson, expresidente del banco Kaupthing, obligado a devolver 3,2 millones de euros... También entre la clase política se ven las primeras escaramuzas judiciales: Baldur Gudlaugsson, exsecretario permanente del Ministerio de Finanzas, es condenado a dos años de prisión. Y el mismísimo ex primer ministro, Geir H. Haarde, es declarado culpable por no informar a su gabinete de los acontecimientos que precipitaron la crisis, aunque el tribunal lo exime de cumplir cualquier condena y Haarde se burla de la acusación. «Es de risa», dijo. ¿Qué siente Hauksson cada vez que un juez dicta sentencia? «Alivio».
EL PEOR MOMENTO. Hauksson confiesa que a veces le abruma la tarea que aún le queda, pero que nunca ha pensado en abandonar. «Cuando un caso avanza a paso de tortuga o no se mueve en absoluto, te desesperas. Sientes impaciencia. Pero cuando ves que las piezas del puzle empiezan a encajar, se te pasa. Hace uno o dos años era peor, ahora estamos llegando al punto culminante de muchas de nuestras investigaciones». Hay momentos de desfondamiento. «Entonces, me apoyo en el equipo. Somos un grupo muy unido. Si metemos la pata, hacemos autocrítica entre todos». Hauksson tuvo que encajar que dos de sus hombres, expolicías, fueran acusados de vender información sobre un caso en el que estaba involucrada una aseguradora y el Banco Central. «Quiero puntualizar que ya habían dejado de trabajar para esta oficina cuando se supo que habían violado el compromiso de confidencialidad. Esta Fiscalía debe estar por encima de todo reproche. Nuestra reputación es vital porque muchos islandeses han dejado de confiar en las instituciones».
¿JUSTICIA EXPORTABLE? Los bancos no solo han cometido abusos en Islandia. Hauksson no sabe si el modelo islandés es exportable. «Yo soy un eslabón de la solución que se ha puesto en marcha en Islandia. La razón de que aquí sí pidamos responsabilidades penales y en España o en otros países europeos no se haga es algo que se me escapa. Sé que se nos presta mucha atención en el extranjero. Pero es pronto. Cuando se vea el resultado de todo este trabajo, se podrá evaluar si nuestro método funciona, pero estamos a mitad de camino, aunque vamos en la buena dirección». ¿Y cuál es el método? «Cuando se nacionaliza un banco, un equipo de auditores mira con lupa los libros. Y si ven indicios de delito, se investiga. También cambiamos las leyes del secreto bancario. Es la única manera de tener acceso a todos los datos. Si tienes que pedir una orden judicial una y otra vez, todo se ralentiza. Y el código de silencio de los bancos es casi impenetrable. Levantar el secreto bancario fue decisivo».
PURITANISMO EN LOS NEGOCIOS. «Creo que si sale algo bueno de todo esto será un regreso del puritanismo en los negocios. Si los especuladores saben que las autoridades van a investigar seriamente lo que hagan, es evidente que se lo pensarán dos veces a la hora de saltarse las reglas. No será tan tentador y el número de delitos disminuirá», reflexiona Hauksson. «Creo que la sociedad islandesa, cuando mire atrás y vea el trabajo de esta Fiscalía, estará contenta de por lo menos haber intentado que haya justicia».
FUTURO ESPERANZADOR. Los islandeses aprobaron en varios referendos que los contribuyentes no debían hacerse cargo de las deudas de los bancos, que era un asunto privado entre las entidades y sus acreedores internacionales. Y lo hicieron, a pesar de la presión de los mercados y de las instituciones financieras, que amenazaban con convertir Islandia en un paria internacional. «Creo que ya tocamos fondo y ahora estamos saliendo poco a poco de la crisis», opina Hauksson. Islandia dejó la recesión en 2011 y ahora crece casi al 3 por ciento. Esta recuperación es elogiada por Financial Times y alguien tan poco sospechoso de alentar soluciones heterodoxas como la directora del FMI, Christine Lagarde, la considera «impresionante». «Nuestras cifras de paro están algo maquilladas porque muchos jóvenes emigraron a Noruega, pero, teniendo en cuenta el desastre que hemos vivido, veo el futuro con esperanza».
ELIOT NESS, ¿YO? Sus admiradores lo comparan con Eliot Ness, el detective legendario que se enfrentó a la mafia de Chicago. Hauksson ríe. «No soy yo quien tiene que decir si soy Eliot Ness o no. Pregúntele a la gente. Lo único que me preocupa es que los malos vayan a la cárcel. ¿Y cuando termine todo? «Pedí una excedencia, así que tengo mi antiguo trabajo esperándome en el pueblo».
UNA CRISIS EN TRES ACTOS
1.Islandia ideal. Con una población de poco más de 300.000 habitantes, Islandia era uno de los países más desarrollados del mundo hasta la crisis financiera sufrida en 2008.
2.Caceroladas. En 2009 se suceden las protestas -en la foto, una en el centro de Reikiavik en el mes de junio- contra los recortes que exige el FMI tras estallar el colapso del sistema financiero.
3.Referendo. En el país se han celebrado dos referendos para decidir sobre el pago de la deuda externa de los bancos y decidieron que era un asunto entre los bancos y sus acreedores.
SEÑORES...AL BANQUILLO
Baldur Gudlaugsson. Dos años de cárcel. Era secretario del Ministerio de Finanzas. Vendió sus acciones en el banco Landsbanki antes de que quebrase, ganando 1,2 millones de euros.
Jon Thorsteinn Jonsson. Cuatro años y medio de prisión. Expresidente del banco Byr, acusado de fraude. Usaba como aval acciones que estaban a punto de perder todo su valor.
Ragnar Z. Gudjónsson. Cuatro años y medio de cárcel. Consejero delegado del Byr, daba préstamos millonarios sabiendo que el banco estaba al borde de la quiebra
Lárus Welding. Pendiente de juicio. Era consejero delegado del difunto banco Glitnir, el primero que quebró, rebautizado Íslandsbanki cuando el Estado tomó el control. Fue detenido en diciembre en el curso de una operación en la que se interrogó a 20 ejecutivos.

lunes, 1 de octubre de 2012

Marxismo hoy. Entrevista Eric Hobsbawn ..

Marxismo hoy. Entrevista
Eric Hobsbawm · · · · ·
 
03/07/11
 

El blog de Beppe Grillo entrevistó telefónicamente a Eric Hobsbawm el día en que el historiador cumplía 94 años. Hobsbawm estuvo en Roma para la presentación de la traducción al italiano de su último libro How to Change the Word – Why rediscover the inheritance of marxismo [1].

Sobre el marxismo hoy

Eric Hobsbawm: Soy Eric Hobsbawm, un historiador muy viejo. Por casualidad os he llamado en el mismo día en que celebro mi cumpleaños 94. Durante toda mi vida escribí principalmente sobre la historia de los movimientos sociales, la historia general de Europa y del mundo en los Siglos XIX y XX. Pienso que todos mis libros están traducidos al italiano y algunos fueron hasta bastante bien recibidos.
Blog: ¿El marxismo puede ser considerado como un fenómeno post-ideológico?
E.H.: Yo no he usado exactamente la expresión “fenómeno post-ideológico” para el marxismo, aunque es verdad que, actualmente, el marxismo dejó de ser el principal sistema de ideas asociado a los grandes movimientos políticos de masas en toda Europa. A pesar de eso, pienso que sobreviven algunos pequeños movimientos marxistas. En este sentido, hubo un gran cambio en el papel político que el marxismo desempeña en la política de Europa. Hay otras partes del mundo, por ejemplo América Latina, en que las cosas no pasaron del mismo modo. A consecuencia de aquel cambio, en mi opinión, es que ahora todos podemos concentrarnos más y mejor en los cambios permanentes que el marxismo provocó, en las conquistas permanentes del marxismo.
Esas conquistas permanentes, en mi opinión, son las siguientes. Primero, Marx introdujo algo que fue considerado una novedad y que todavía no se realizó completamente, a saber, la creencia de que el sistema económico que conocemos no es permanente ni destinado a durar eternamente; que es apenas una fase, una etapa en el desenvolvimiento histórico que ocurre de un determinado modo y dejará de existir y convertirse en otra cosa a lo largo del tiempo.
Segundo, pienso que Marx se concentró en el análisis del específico modus operando, de la forma como el sistema funcionó y desarrolló. En particular, se concentró en el curioso y discontinuo modo a través del cual el sistema creció y desarrolló contradicciones, que a su vez producirían grandes crisis.
La principal ventaja del análisis que el marxismo permite hacer es que considera al capitalismo como un sistema que origina periódicamente contradicciones internas que generan crisis de diferentes tipos que, a su vez, tienen que ser superadas mediante una transformación básica o alguna modificación menor del sistema. Se trata de esta discontinuidad, de este asumir que el capitalismo funciona no como sistema que tiende a auto estabilizarse, sino que es siempre inestable y eventualmente, por lo tanto, requiere grandes cambios. Ese es el principal elemento que todavía sobrevive del marxismo.
Tercero, y considero que ahí está la preciosidad de lo que se podría llamar de fenómeno ideológico, el marxismo está basado, para muchos marxistas, en un sentido profundo de la injusticia social, de indignación contra la desigualdad social entre los pobres y los ricos y poderosos.
Cuarto y último, pienso que tal vez se debe considerar un elemento, que Marx tal vez no reconociese pero que estuvo siempre presente en el marxismo: un elemento de utopía. La idea de que, de un modo o de otro, la sociedad llegará a una sociedad mejor, más humana, de lo que es la sociedad en la cual todos vivimos actualmente.

¿Una deriva a la derecha en Europa?

Blog: En el norte de África y en algunos países europeos –España, Grecia e Irlanda– algunos movimientos de jóvenes que nacieron en la Internet y usan redes, por ejemplo twitter y facebook, están aproximándose a la política. Son movimientos que exigen más compromisos y cambios radicales en las opciones de las sociedades. Pero al mismo tiempo, España, Hungría y Finlandia giran a la derecha, Dinamarca cierra sus fronteras desconociendo el Acuerdo de Schengen, y en Francia el partido  ultranacionalista podría ganar las elecciones presidenciales. ¿No es una contradicción?
E.H.: No. No lo creo. Pienso que son fenómenos diferentes. Pienso que, en la mayoría de los países occidentales, hoy, los jóvenes son una minoría políticamente activa, sobre todo por la forma en que está estructurado el sistema educativo actual. Por ejemplo, los estudiantes siempre fueron, a lo largo de dos siglos, elementos activistas. Al mismo tiempo, la juventud educada actualmente está mucho más familiarizada con las modernas tecnologías de información, que transformaron la agitación política transnacional y la movilización política transnacional.
Pero hay una diferencia entre a) esos movimientos de jóvenes educados en los países de occidente, donde, en general, toda la juventud es fenómeno de minoría, y b) movimientos similares de jóvenes en países islámicos y en otros lugares, en los que la mayoría de la población tiene entre 25 y 30 años. En esos países, por lo tanto, mucho más que en Europa, los movimientos de jóvenes son políticamente mucho más masivos y pueden tener un mayor impacto político. El impacto adicional en la radicalización de los movimientos de la juventud ocurre porque los jóvenes hoy, en períodos de crisis económica, son desproporcionadamente afectados por el desempleo, y por consiguiente, están desproporcionadamente insatisfechos. Sin embargo, no se puede adivinar el rumbo que tomarán esos movimientos, Pese a todo, los movimientos de esa juventud educada no son, políticamente hablando, movimientos de la derecha. Pero ellos solos, por sus propios medios, no son capaces de definir el formato de la política nacional y todo el futuro. Creo que, en los próximos dos meses, asistiremos a los desdoblamientos de ese proceso.
Los jóvenes iniciarán grandes revoluciones, pero no serán ellos los que necesariamente decidirán la dirección general por la que andarán esas revoluciones. Cada dirección, claro, depende del país y de la región. Obviamente, las revoluciones serán muy diferentes en los países islámicos, de lo que son en Europa, o por cierto, en Estados Unidos.
Y es verdad que en Europa y probablemente en Estados Unidos puede haber una deriva a la derecha en la política. Pero eso, me parece, será un asunto de la tercera pregunta.

La crisis económica

Blog: Sí, la pregunta es sobre la crisis económica en que vivimos desde 2008. Las crisis de 1929-1933 llevaron al fascismo al poder. ¿Prevé algún riesgo de que la crisis actual tenga los efectos que tuvieron las crisis de 1928, 1929,1933?
E.H.: Bien, no hay dudas de que la crisis, la crisis económica que se arrastra desde 2008 tiene mucho que ver con la deriva a la derecha en Europa. Pienso que hoy son cuatro las economías en Europa, en la Unión Europea, que están bajo gobiernos de centro o de izquierda. Algunas de ellas van a perder. España probablemente también se moverá en dirección a la derecha. No pienso que exista ahí algún riesgo de ascenso del fascismo, como en los años 30. El peligro de los años 30 fue causado principalmente por el cambio hacia el fascismo en un país políticamente decisivo, es decir, la Alemania de Hitler.
No hay señal de que algo de eso esté por ocurrir ahora. Ninguno de los países importantes, según me parece, da alguna señal en esa dirección. Ni en los Estados Unidos, donde hay un fuerte movimiento de derecha, se puede concluir que ese movimiento gane poder en las urnas. Ni tampoco en el caso de los movimientos de extrema derecha en los países europeos. A pesar de que son de gran alcance, hasta ahora siempre han sido una minoría poderosa, sin posibilidad de convertirse en mayoría. Aunque sí creo que, en un futuro próximo, prácticamente todos o casi todos los países europeos serán gobernados por gobiernos de derecha, de un tipo o de otro. También debemos tener en cuenta que el efecto a largo plazo de la crisis de los años 30 fue que casi toda Europa se movió hacia los demócratas de la izquierda, lo que nunca antes había sucedido. Pero eso llevó algún tiempo. Por consiguiente, seguramente que hay un riesgo, pero no creo que este riesgo sea tan grave como en los años 30. El mayor riesgo es no ser capaz de hacer lo suficiente para lidiar con los problemas básicos que el capitalismo ha causado en los últimos cuarenta años y que han sido destacados por el despertar del interés por el marxismo.
Blog: ¿Cómo evalúa la Unión Europea y los resultados logrados hasta ahora? ¿Cree usted que la UE se consolidará o volverá a ser una simple agrupación de Estados?
E.H.: Yo creo que la esperanza de convertir la UE en algo más que una mera alianza de estados y una zona de libre comercio quedará en el olvido. Pienso que lo que ya se ha logrado, por ejemplo, un cierto grado de libre comercio, y lo más importante, un cierto nivel de derecho consuetudinario se mantendrá. En mi opinión la mayor debilidad de la UE, y la razón de su fracaso, es el conflicto entre la economía y la base social de la UE. Es decir, un conflicto que resultó de  la idea de prevenir una guerra entre Francia y Alemania, unificando las partes más ricas y desarrolladas de Europa. Ese objetivo fue alcanzado. Pero luego se mezcla con un objetivo político asociado a la Guerra Fría y el desarrollo después del final de la Guerra Fría, que fue el propósito de ampliar las fronteras de Europa para incluir a todo el continente y más allá. De este modo,  se dividió Europa en varias secciones que se han vuelto casi imposibles de coordinar.
En términos económicos, hay un mayor riesgo de grandes crisis en los países miembros de  la UE desde los años 70, por ejemplo, Grecia, Portugal e Irlanda. Políticamente hablando, las diferencias entre los antiguos países comunistas europeos y no-comunistas debilitaron la capacidad de desarrollo adicional de la propia Europa.
No sé si Europa seguirá siendo como lo es actualmente. Pero no creo que la Unión Europea deje de existir, pienso que continuaremos viviendo en una Europa más coordinada que, digamos, después de la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, si me lo permite, yo entiendo que usted está haciendo preguntas sobre el futuro a un historiador. Desgraciadamente los historiadores no son mejores que cualquier otra persona para predecir el futuro y por lo tanto mis previsiones no son el resultado de mi calificación especial para predecir el futuro.


Nota: [1] Come cambiare il mondo, en la edición italiana.

Eric Hobsbawm es el decano de la historiografía marxista británica. Acaba de cumplir 94 años. Uno de sus últimos libros es un volumen de memorias autobiográficas: Años interesantes, Barcelona, Critica, 2003.

Traducción para www.sinpermiso.info: Carlos Abel Suárez
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